viernes 19 de julio de 2019 | 02:03
Columnas

La guerra de la #4tTransformación contra malditas redes sociales y las amenazas de la Secretaría de Propaganda

@alexiabarriosg lun 15 abr 2019 14:04
Por supuesto, los tuiteros aludidos, los youtuberos y blogueros, probablemente pagados por las oficinas de comunicación social del gobierno de la República, negaron su existencia, negaron ser “bots” cuando en realidad se les dijo que son troles y que operan en redes
Por supuesto, los tuiteros aludidos, los youtuberos y blogueros, probablemente pagados por las oficinas de comunicación social del gobierno de la República, negaron su existencia, negaron ser “bots” cuando en realidad se les dijo que son troles y que operan en redes
Foto propiedad de: Internet

 

Después de que desde el portal SinEmbargoMx una serie de artículos firmados por Ivonne Ojeda de la Torre, en cuyos textos se basan en datos de un software sofisticado de analytics (que no es barato en el mercado, por cierto) para rastrear redes sociales antiAMLO, se denunciaba una ofensiva constante al quehacer de la Cuarta Transformación. Nada extraordinario ni siquiera ilegal ni oculto, pues eso sucede en todas las democracias, aun cuando la autora pretendía presentarlo de este modo.

Posteriormente vino un estudio elaborado por académicos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), que de manera más profesional y académica a diferencia del trabajo de Ojeda de la Torre, analizó comportamientos y tendencias en Twitter  desde el inicio de la actual administración, revelando que existe “una red formada por decenas de cuentas desde la cual se organizan respuestas a las críticas dirigidas al mandatario e, incluso, se coordinan ataques contra quienes las emiten”.

“Democracia, libertad de expresión y esfera digital: Análisis de tendencias y topologías en Twitter: el caso de la #RedAMLOVE”, elaborado por Signa Lab ITESO, laboratorio multidisciplinario de la institución, sirvió para evidenciar la existencia de una red organizada en Twitter y encargada de “ataques y campañas de ridiculización a periodistas, medios de comunicación y usuarios con una postura crítica hacia las acciones del mandatario”.

Para nadie es un secreto que desde antes que iniciara la Presidencia actual, era común la construcción de sus enemigos, de sus objetivos para denostarlos, lincharlos en esa arena pública de las “benditas redes sociales”, para lanzar campañas de difamación a partir de la siembra de un rumor, de la búsqueda de desviar la atención, de construir cortinas de humo, de modificar drásticamente la realidad y salir victoriosos. Así es como venía operando una súper Secretaría de la Propaganda y Contrainformación , hasta que otros grupos encontraron tardíamente su utilidad.

Por supuesto, los tuiteros aludidos, los youtuberos y blogueros, probablemente pagados por las oficinas de comunicación social del gobierno de la República, negaron su existencia, negaron ser “bots” cuando en realidad se les dijo que son troles y que operan en redes. El verse evidenciados por una institución de prestigio, los enfureció.

Desde que Epigmenio Ibarra perdió uno de sus encuestas en Twitter, iracundo junto con una horda de tuiteros encabezados por él, Pedro Miguel, John Ackerman, los moneros Hernández, Helguera y el Fisgón, así como las cuentas dirigidas por la RedAMLOVE desataron una ofensiva contra Twitter acusando que estaba invadida por bots y troles pagados por “la ultraderecha”, el “conservadurismo”, “el neoliberalismo” y cuantos demonios de las mañaneras pudieran imaginar sus imaginarios colectivos.

Por ello no resulta sorprendente que una persona profesional del odio como Alfredo Jalife Barrios (que no es mi tío, como algunos sospechan) denuncie que hay un complot internacional de los dueños de Twitter contra AMLO, aunque sea a él a quien le quitaron sus cuentas y quizá no regrese dados los ataques irracionales que despliega cada que abre la boca o emite un mensaje que es replicado por sus seguidores, sin duda, los más fanáticos e irracionales de las redes sociales.

Ese grupo de activistas del Twitter desde ese momento declararon la guerra a las otrora “benditas redes sociales” y ahora están estigmatizadas como las malditas.

Ellos son quienes integran, lo que personalmente he llamado la SÚPER SECRETARÍA DE LA PROPAPAGANDA Y CONTRAINFORMACIÓN, dirigida por el señor de las narcoseries, y cuya labor es marca las pautas de los ejes discursivos de la Cuarta Transformación, las que todos siguen y, contra lo que no esperábamos, dos mujeres claves y de alto perfil del régimen han comprado como suya esta ofensiva:

“Qué sorpresa la cantidad de cuentas o falsas o bots. Han aumentado de forma desmedida. Como sea feliz día a los reales", expuso @tatclouthier Tatiana Clouthier, hasta hace poco la voz más sensata de la 4T.

A lo que respondió Beatriz Gutiérrez Müller @BeatrizGMuller: "Es verdad, es impresionante. Y un negocio redondo para @TwitterLatAm @TwitterSeguro porque, además, crece el nivel de violencia verbal sin que los responsables de dicha empresa se inmuten. ¡Feliz domingo, Tatiana!".

Para rematar, @jenarovillamil, director del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano y quien estará encargado de darle cohesión y forma al sistema de medios públicos, lanzó el paso siguiente: “Nadie está proponiendo regular los contenidos de las redes sociales. Eso es violatorio a la ley y a la #neutralidaddelared. Se propone una actitud diferente ante cuentas que intoxican el debate porque lo niegan en sí mismo. Basta con no hacerles caso.”

Esa es la línea a seguir, el gobierno de la República y sus integrantes, autollamados de la Cuarta Transformación, han sido poco abiertos al debate, al diálogo ciudadano, a la tolerancia ante las críticas y las exigencias de transparencia, y actuar con prudencia ante los señalamientos que día a día suben de nivel. Ahora basta con “bloquear”, “silenciar” e “ignorar” a quienes les exigen cuentas o quieren expresar sus críticas para ser calificados de “tóxicos” y con ello rehuir al debate.

Peor aún, una frase muy desafortunada que hasta ahora no ha aclarado: “El otro día vi con motivo de esta entrevista, vi a un columnista diciendo que los que venían aquí no eran buenos periodistas, que Jorge Ramos sí era muy buen periodista. No. Yo pienso, con todo respeto discrepo, creo que ustedes no sólo son buenos periodistas, son prudentes porque aquí los están viendo y si ustedes se pasan, pues, ya saben lo que sucede”.

Humberto Padgett, reportero estrella de Ciro por la mañana de Grupo Fórmula y uno de los mejores periodistas del país, le recordó sus propias palabras al Presidente de la República que “el insulto desde el poder es una amenaza”, en referencia a las múltiples acusaciones e insultos contra el periodismo que lo critica, lo cuestiona y hasta lo coloca en la vitrina más estricta de sus opiniones.

La guerra contra las redes sociales inició y es cuestión de tiempo para que se abra un debate de amplio interés, porque rosa varias aristas que implican una reforma radical al debate público como hasta ahora viene registrándose: la censura, el derecho a la información, la libertad de expresión, la calumnia, el derecho de réplica, la injuria, la difamación, la protección de datos personales, la tolerancia, la intolerancia, la violencia verbal, la verificación de datos, la revisión de las llamadas fake news.

Pero dicho debate quién sabe si se dará, pues este 4T no ve, no escucha, no dialoga y ahora pretende coartar la libertad de expresión negándose a una confrontación de ideas y posiciones, en el marco de respeto y apertura que todo gobierno democrático debe tener.

“Con el pretexto de la presunta comunión entre los medios más implantados y un perverso establishment, los políticos que se presentan en defensa del pueblo, de la gente, de los de abajo frente a los de arriba, intentan antes que nada laminar la credibilidad de los periódicos con el objetivo de eliminar obstáculos en su camino y dejar espacio a otros medios —confidenciales, cuentas de redes sociales, blogs— que ellos controlen y con los que puedan acceder sin intermediarios a su público, a sus votantes”, publicó Antonio Caño en El País en referencia al estilo de Donald Trump y su campaña contra  The New York Times, al que ha llamado “Asquerosos”, “escoria”, “la forma más baja de vida”, “enemigos”, “basura”.

Esperemos que el mexicano no sea un caso más. Esperemos que haya una voz racional en la Cuarta Transformación y dejen de construirse enemigos día con día, porque el camino lo están llenando de muertos y heridos.

 

[email protected]