jueves 25 de abril de 2019 | 03:58
Columnas

Curándonos de la fificontaminación…

lun 25 mar 2019 12:24
El presidente, es y debe ser un ciudadano común ni más ni menos que cualquiera de nosotros,
El presidente, es y debe ser un ciudadano común ni más ni menos que cualquiera de nosotros,
Foto propiedad de: Internet

“El diálogo circular” o la comunicación circular, es “nuestra responsabilidad democrática”. Dos explícitas frases de la conferencia presidencial de hoy. Hora y media diaria de diálogos circulares sin censura con el gobierno. Porque con la 4T la libertad de expresión está garantizada. El Estado ya no viola los derechos humanos, que no olvidemos en el México de antes era éste el principal violador. Hoy el Estado en la 4T, no reprime, se atiende al pueblo, se le escucha, se le comparte. En la 4T, se respetan opiniones de detractores incluyendo a la prensa que denuesta, que calumnia. Hoy se sentó en primera fila durante la mañanera, un enviado colaborador de Ciro Gómez Leyva de la empresa Fórmula. Preguntó al presidente que si no era hora ya de desechar de su vocabulario palabras como prensa fifí o medios conservadores. Supongo la pregunta viene del supuesto que el término “divide a la sociedad” como dice una amiga súper fifí, pero… ¿a cuál sociedad, si es tan pequeña la cantidad de fifís en el contexto social de México? le contesté. Pero al meditarlo se concluye que es lógico luego de tantas décadas, que hayan logrado adoctrinar impresionar o confundir a incautos por medio de pantallas o publicaciones, a favor de que el estado de las cosas permaneciera igual, pero simulando lo contrario.

El presidente respondió con todo respeto al periodista de Ciro que no, que él se sentía en su derecho de expresarse así, puesto que es una realidad que existe el conservadurismo que se opone a su gobierno y es su responsabilidad hablar libremente de ello cuando lo amerite, así como este tipo de informativos, sus columnistas o editorialistas están en su derecho de expresar libremente lo suyo. Obvio este señor trabajador de la empresa de Rogerio Azcárraga no es fifí, lejos de serlo, pero en el fondo y forma de su desempeño tiene encomendado representar a ese sector en el que se mueve y aspira a ser como ellos; pensar, hablar, vestirse como lo hacen ellos y adoptar sus actitudes. Ha habido una fifícontaminación neoliberal de la hipocresía, de la apariencia y el disimulo, entre sectores medios de la sociedad, que poco a poco ante los hechos irán cambiando su modo de pensar y caminando orgullosos junto a la 4T. Es necesario acabar con el mal ejemplo de la práctica de la frivolidad y el consumo rapaz que se extendió en el colectivo como únicos motores de la felicidad.

Se entiende que no sea sencillo comprender de qué trata la democracia participativa, la igualdad e inclusión social, pues apenas lo estamos conociendo, como lo mostró el sorprendido periodista de grupo Fórmula. Tampoco hemos experimentado lo que es un gobierno fraterno, ni la amplitud de la libertad cuando se es persona antes de ser líder. Y es conocido que esta prensa que AMLO bautizó como fifí o conservadora, se ha alimentado con el amarillismo, con la propaganda, con la tergiversación, con el sensacionalismo, con la contradicción, con la exageración, con el conflicto y hasta con la falacia si ésta es la que vende o impacta para descalificar a quien se desee, y para eso han estado, para vender más que ninguna otra empresa de su sector a costa de lo que sea, para programar mentalidades incluyendo malas prácticas. Y a esto es a lo que los ciudadanos hemos estado expuestos por generaciones. Al “business” dijo hoy el presidente. A que lo primordial en la lista para presidentes, gobiernos, gobernantes, funcionarios y contubernios empresariales del pasado, fue el buscar y encontrar qué negocios se harían al amparo del poder que dejaran una buena derrama en sus cuentas de banco personales. Poderosa razón para haber insistido en bloquear la llegada de un dirigente demócrata a la presidencia de la república. Pero como sí llegó porque el pueblo lo exigió, lo inteligente es adaptarse con proactividad. No desgastarse en lo abyecto del sentimiento, sino aprovechar el momento para aportar al progreso personal, general, y a la grandeza de México.  Dicho lo anterior, a pregunta frívola, respuesta simple: El presidente, es y debe ser un ciudadano común ni más ni menos que cualquiera de nosotros, y puede hacer uso de su libertad de expresión con el debido respeto que ese derecho nos confiere a todos los mexicanos.