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Columnas

Lección para Andrés Manuel: Ningún político, ni el líder de la 4T, puede asistir a un estadio sin ser abucheado

@FedericoArreola dom 24 mar 2019 06:40
El estadio es un ente matapolíticos. Andrés Manuel debe olvidarse de pronunciar discursos en eventos masivos a los que asiste la gente a divertirse, no a salvar a la patria
El estadio es un ente matapolíticos. Andrés Manuel debe olvidarse de pronunciar discursos en eventos masivos a los que asiste la gente a divertirse, no a salvar a la patria
Foto propiedad de: internet


“El gran abucheo es mil veces más fuerte, más poderoso, más noble que la gran apoteosis. Los admiradores corrompen”. Nélson Rodrigues 
“Pelotero a la bola/ báquiri, báquiri va/ llegó llegó llegó la bola/ báquiri, báquiri va/ que siga que siga y que siga la bola/ báquiri, báquiri va/ que siga la bola/ báquiri, báquiri va / Dile al pelotero que se/ pare la bola/ báquiri, báquiri va/ que se vuelva a parar/ que se pare otra vez/ que se pare tres veces”
“Mamá no quiere que yo juegue a la pelota/ Que yo juegue con Carlota porque tiene farfallota”

En el pecado Andrés llevó la penitencia

Supongo que analizó la posibilidad de estar el 23 de marzo en Magdalena, Sonora. Habría valido la pena que el presidente de México hiciera una guardia de honor, una más —lo ha hecho antes— en la tumba de Luis Donaldo Colosio el día del 25 aniversario del asesinato de este siempre bien recordado político al que las balas de la traición le quitaron la vida en 1994.

Supongo que Andrés desechó esa idea porque se había comprometido con Alfredo Harp a inaugurar el nuevo estadio de beisbol de los Diablos. Pero, es bíblico, los diablos proponen y la afición dispone. La que iba a ser una fiesta para el presidente López Obrador significó su primer ponche en términos de popularidad. Ni hablar. Queda el consuelo de que ni siquiera Babe Ruth bateaba siempre de jonrón.

La inexistente porra fifí

Andrés Manuel López Obrador, equivocadamente desde luego, culpó a “la porra fifí” del abucheo que recibió en el estadio de los Diablos Rojos. También sin analizar con rigurosa objetividad lo que pasó, sus seguidores en Twitter y los youtuberos de izquierda rápidamente denunciaron el complot contra el popular tabasqueño. El siguiente tuit es un buen ejemplo de ello:

La verdad de las cosas, al querido Andrés Manuel no le pitaron y gritaron sus enemigos. Aceptemos la realidad: a AMLO lo abuchearon los aficionados al beisbol que, como los seguidores de otros deportes, no soportan ver a los políticos tratando de lucirse en los estadios. Algo, por lo demás, perfectamente normal en todo el mundo.

El gobernador Zorrilla

En los setenta, cuando yo era estudiante de preparatoria —o en los primeros semestres de la licenciatura— se celebró en el gimnasio del Tecnológico de Monterrey un campeonato internacional de voleibol femenil. Alguien me dio un boleto y acudí al juego inicial. La organización del evento tuvo la mala idea de invitar al entonces gobernador de Nuevo León, Pedro Zorrilla, a declarar oficialmente inaugurado el evento. Vaya abucheo el que se llevó ese político.

De la Madrid en el segundo Mundial mexicano

En el Mundial de Futbol México 1986, el señor Miguel de la Madrid, a la sazón  presidente de México, pensó que era su obligación inaugurar el torneo. Decenas de miles de aficionados lo abuchearon. Se trató de un ridículo globalmente visto.


Dilma, qué pena

En el juego Brasil-Croacia del Mundial 2014 prácticamente todos los asistentes al estadio abuchearon a la presidenta brasileña.


Antes, en junio de 2013, la habían abucheado en el inicio de la Copa Confederaciones. El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, tuvo que pedir respeto y fair play a los aficionados


Los reyes de España

En varias finales de la Copa del Rey, en España, han abucheado a Felipe VI. Algunos aficionados lo han hecho para manifestar su repudio a la monarquía española y en favor de la independencia catalana, pero sin duda la mayoría ha silbado porque a la afición le caga que los políticos traten de aprovechar el deporte para incrementar su popularidad. Por cierto, al padre del actual monarca, Juan Carlos de Borbón, le pasó lo mismo.


Merkel y sus disculpas

No recuerdo abucheos a Angela Merkel, pero esta gobernante tuvo que disculparse por hacer tonterías en un juego de futbol. Se retrató al final de un partido con Mesut Özil al que habían abucheado aficionados turcos. Fue tan evidente la metida de pata de la política alemana que se vio en la necesidad de llamar por teléfono al presidente de la Federación Alemana de Futbol para pedirle disculpas.

Giuliani

El popular Rudy Giuliani fue abucheado en el Yankee Stadium en su cumpleaños. El locutor del estadio felicitó al ex alcalde de Nueva York y la gente reaccionó con enojo y fastidio.


Donald Trump

En enero de 2018, el presidente de Estados Unidos fue recibido en un juego de futbol americano juvenil entre abucheos, gritos y protestas. Trump asistió a la final del campeonato de fútbol americano universitario en Atlanta y a la gente no le agradó verlo en el estadio haciendo sus grillas.


El estadio es invencible

En resumidas cuentas, el estadio es un ente matapolíticos. Andrés Manuel debe olvidarse de pronunciar discursos en eventos masivos a los que asiste la gente a divertirse, no a salvar a la patria. Las mismas personas, en el mitin, le aplaudirán. Pero no en el estadio. La masa en los deportes no entiende de proezas revolucionarias. La masa en el estadio lo único que quiere es aplaudir un jonrón, emocionarse con un buen gol, admirar a los y las atletas. A los políticos la gente los sigue, analiza, apoya o cuestiona racionalmente en otros foros. 

Presidente López Obrador: recuerda aquello de “zapatero a tus zapatos”. Esto es, político a tus mítines. Si vas al estadio, simplemente siéntate por ahí al lado de tu hijo, con toda discreción, tómate una cerveza y aplaude o chifla a los buenos y malos peloteros.

Posdata 1: Díaz Ordaz en el Mundial de 1970

El sitio Juan Futbol lo recuerda de esta manera:

"En 1970, México acogió la Copa del Mundo. El Estadio Azteca, la misma cancha que consagró a Pelé como monarca del balompié, atestiguó el juicio al que fue sometido Díaz Ordaz, quien arribó al Coloso de Santa Úrsula en un helicóptero para la inauguración del torneo". 

"... '¡Chango, bájate de la penca!', gritaba la enardecida multitud asistente. Eso fue sólo el comienzo. Mientras el mandatario daba su discurso inaugural, una lluvia de mentadas de madre y abucheos descendió desde las gradas. Más de 100 mil personas encontraron una catarsis por lo acontecido el 2 de octubre de 1968".


Posdata 2: Calderón en Torreón

@lovrega lo recordó en Twitter. Se trató sin duda de un abucheo mucho más fuerte que el de ayer en el estadio de los Diablos Rojos de beisbol: