viernes 24 de mayo de 2019 | 03:04
Columnas

La educación en la 4T: el burlador burlado

@maloguzmanvero jue 21 mar 2019 22:39
AMLO es, de TODOS los actores involucrados, el único que goza de popularidad. Debe, entonces, hacer un llamado a la cordura que sea tajante, decisivo y definitivo.
AMLO es, de TODOS los actores involucrados, el único que goza de popularidad. Debe, entonces, hacer un llamado a la cordura que sea tajante, decisivo y definitivo.
Foto propiedad de: internet


Dijo la Zorra al Busto,/ después de olerlo:/ “Como éste hay muchos;/ que, aunque parecen hombres,/ sólo son bustos.” Félix María de Samaniego

El vaso medio lleno o el vaso medio vacío

Sé que estamos en tiempos de ver todo en plan de bueno o malo; de conservador o liberal; o, para ponerlo en términos educativos, de “satisfactorio” o “insatisfactorio”. Les pido tomar conciencia de ello y, por lo mismo, no iniciar la lectura de este texto desde una posición extrema. 

Así, la propuesta de transformación educativa que hace el ejecutivo federal y que se discutirá y, en su caso, aprobará en el poder legislativo no es ni “una joya”, como afirmó apenas hace unas horas la secretaria de Gobernación, ni un total engaño, como sostiene la sección 22 de la CNTE.

Es claro que mantiene ciertos elementos sin cambio (a pesar de que Esteban Moctezuma y Andrés Manuel Lopez Obrador los quieren hacer pasar por nuevos) como son: la equidad de género permeando los planes de estudios, los exámenes gratuitos para el magisterio o los “estudiantes” como objetivo último de la transformación educativa. Pero existen al menos dos diferencias fundamentales con respecto a la reforma de 2013: (1) los procesos de evaluación educativa —particularmente, pero no exclusivamente, los relacionados con el magisterio— dependerán directamente de la Presidencia de la República, pero formulados a partir de un consejo consultivo colegiado y ciudadano; (2) la eliminación del carácter punitivo de la misma, con la desaparición de la figura de la evaluación de los docentes “para la permanencia”.

Las estrategias: unas más efectivas que otras

Poniendo a un lado las estrategias de ciertos grupos de la sociedad civil, de muchas voces de expertos en educación, las de las mejores prácticas que dictan los organismos internacionales, como son la OECD o la UNESCO, y la desplegada por el INEE, para las cuales no ha habido en el fondo cobijo alguno —por desgracia, añadiría yo— hay dos que han imperado. Antes, estas caminaban al paralelo, ahora se oponen.

La estrategia de la CNTE fue apoyar la candidatura de Andrés Manuel a la Presidencia. Aunque Andrés Manuel ayer dijo en su mañanera que desconoce a estos grupos en apariencia radicales y de actitudes que demuestran su adhesión al conservadurismo, mi convencimiento particular es que López Obrador por muchísimos años, y Morena más recientemente, sí han apoyado, agrandado y se han beneficiado de la Coordinadora para debilitar a otros grupos y partidos. 

En todo caso, la estrategia de la disidencia es ahora, que ya está Morena al frente de la presidencia, venir a la CDMX como antes y “negociar” sin realmente hacerlo, dejando sin clases a más de un millón de niños. La CNTE ha evolucionado su estrategia, tanto así que ha roto su compromiso público de no faltar a clases. No procede, por lo mismo, que se digan sorprendidos de que Esteban Moctezuma y el presidente hayan ido modificando también la suya.

La estrategia del gobierno, a través del aval de diversos foros de consulta social, fue mantener intacto lo máximo posible de la reforma aprobada en el 2013 sin que por ello se dejara de cumplir lo que se comprometió durante la campaña: romper o eliminar “la mal llamada reforma educativa”. Así, el posicionamiento de la nueva administración ha sido caminar en ese balance muy precario de ceder lo mínimo posible, pero aparentar enormes cambios. 

Ahora bien, la SEP nunca ofreció —¡menos mal!— ceder a la CNTE lo único que en el fondo esta busca: la rectoría de la educación o, lo que es lo mismo, garantizar plazas automáticas para egresados de las escuelas normales e ingresos y promociones de acuerdo a los usos y costumbres del magisterio nacional. De esta forma navegó silenciosamente Moctezuma Barragán hasta arribar a la propuesta que se analiza ahora.

A partir de esta fecha, la estrategia gubernamental se concentra en alcanzar los apoyos, los votos y los números suficientes para que se avale legislativa y socialmente hablando dicha propuesta. Así de clara es la trama; no sé si así de viable...

El juego del burlador burlado

Quisiera recordar que la democracia no es unanimidad; tampoco, por cierto, el gobierno de la minoría. ¿Y por qué esta — tan obvia— observación?

Veamos: hoy todos los actores involucrados presentan como algo novedoso que se están reuniendo en buena lid a discutir la propuesta del ejecutivo federal en materia de transformación educativa. Creo que ello es finalmente intrascendente. Vaya, eso se hacia antes y se hace ahora.

Mejor adelantémonos. Si la CNTE y la SEP (junto con la SEGOB y la Cámara de Diputados) van a asistir a esas reuniones con la misma actitud de siempre, con los mismos ofrecimientos de siempre, con el mismo poder de siempre, el resultado será el de siempre. Y, en ese caso, mejor ahorrémonos tanto convivio.

Pero todo pareciera indicar que no es así, pues horas después de iniciado el diálogo con autoridades federales, los maestros de la CNTE levantaron el plantón que habían instalado desde antier en la Cámara de Diputados.

 

¿Existe un convencimiento democráticamente consensuado?

Si es por convencimiento, porque unos han perdido poder y otros lo han ganado, o porque han prevalecido medios menos “democráticos”, no lo sé. Lo que sí parece estar sucediendo es que, de las curules, apoyos y fuerzas representados de la CNTE, hay un grupo que ha decidido priorizar la voz de Morena. Es decir, está ocurriendo un resquebrajamiento de la bancada de la Coordinadora y una corrida de una parte de ella en favor del ejecutivo federal.

Y honestamente espero que así sea; de lo contrario, ¡qué gran fiasco! En este caso todos tendríamos que cuestionar a la 4T como en su momento se cuestionó a otras administraciones por “doblar las rodillas” ante la presión. Y desde luego estaríamos obligados a criticar a la CNTE por no darse cuenta que trasmitieron un punto —muy válido, creo yo— y lograron una victoria al convencer a gobierno y ciudadanía de no satanizar al magisterio nacional. También, si el proyecto educativo de López Obrador fracasara, habría que criticar a la sociedad en su conjunto por no abrir los ojos de una vez por todas y entender que, en materia de mejora educativa, si no hay encuentros, si no hay concesiones de todas las partes, si no hay soluciones aunque estas no sean las ideales, no podrá gestarse el inicio de ninguna transformación.

Un manotazo presidencial

Todos nos tenemos que sentir al menos parcialmente satisfechos con algo de lo que ahora se propone en la materia; de que algo se haya conservado de lo anterior; de que algo nuevo se haya conseguido. De lo contrario, todos, empresarios, gobierno, docentes, alumnos, organizaciones, padres de familia, legisladores, CNTE, AMLO, seremos burladores burlados.

¿Podemos, en esta materia —la educación que, dicho sea de paso, es fundamento de TODO lo demás que tenemos y hacemos en sociedad—, de una buena vez actuar más sensatamente? Si hemos probado de todo, si hoy podemos decir que todos los componentes, formas y procesos del devenir educativo han cambiado, si todas las alternativas se han utilizado, si todas las formas de negociación han evolucionado, ¿no es momento de reconocer que ya llegó el punto en que somos cada uno de nosotros —desde cada una de nuestras trincheras— los que tenemos que cambiar y ceder?

AMLO es, de TODOS los actores involucrados, el único que goza de popularidad. Debe, entonces, hacer un llamado a la cordura que sea tajante, decisivo y definitivo. Hacerlo ya. Y a la ciudadanía en general y al resto del gobierno le corresponde apoyarlo y, aunque sea por una vez en la historia de este país, no dar marcha atrás.