miércoles 22 de mayo de 2019 | 05:01
Columnas

Violencia imparable: el gobierno de Guanajuato entre la ineficiencia y la sospecha

@jlca007 vie 15 mar 2019 00:34
Las autoridades locales, gobierno municipal y gobierno estatal, empezaron a culparse mutuamente.
Las autoridades locales, gobierno municipal y gobierno estatal, empezaron a culparse mutuamente.
Foto propiedad de: Internet

 

La violencia en Guanajuato se ha convertido ya en un asunto de seguridad nacional para el gobierno federal.

El operativo “Golpe de Timón” instrumentado por las fuerzas federales en coordinación con los cuerpos de seguridad del Estado de Guanajuato para capturar al sanguinario líder huachicolero Juan Antonio Yépez, conocido como El Marro, resultó un estrepitoso fracaso.

Durante ese operativo en uno de los filtros colocados en las inmediaciones de Santa Rosa de Lima, asiento de las principales cabezas del cartel conocido en ese mismo nombre, fueron detenidos una cuñada de El Marro y su pareja sentimental, quien era un policía en activo.

 

En menos de 36 horas, por deficiencias de la fiscalía estatal, a cuyo cargo está desde hace ¡nueve años! Carlos Zamarripa, a quien el incapaz gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo ratificó por otros nueve años, los delincuentes plenamente conocidos como operadores financieros del Cartel Santa Rosa de Lima fueron liberados.

 

Desde la época en la que el mapache panista Juan Manuel Oliva gobernaba el estado en sustitución de Vicente Fox Quesada, se instrumentó un programa al que pomposamente llamaron “Escudo” para combatir al crimen organizado en Guanajuato.

Ese costosísimo programa, operado por el mencionado Carlos Zamarripa y el encargado de seguridad pública, Alvar Cabeza de Vaca, resultó ser un rotundo fracaso.

El programa Escudo siguió, elevando sus costos de manera cuantiosa durante el sexenio de Miguel Márquez, otro gobernador omiso en el combate a la violencia en Guanajuato.

De nada sirvieron los presuntos 124 arcos carreteros que se instalaron en todo el territorio guanajuatense, como tampoco resultaron una solución los casi 3000 dispositivos electrónicos como las cámaras urbanas y locales, lectores de airp para la identificación de placas robadas ni los 320 kilómetros de fibra óptica para lograr una comunicación de “excelencia” entre las corporaciones de seguridad.

 

Nada de eso funcionó y El Marro, jefe del Cartel Santa Rosa de Lima se convirtió en el verdadero jefe político del estado de Guanajuato.

Después del fallido golpe de timón ocurrió la más numerosa y sangrienta masacre en la historia de la entidad.

 

En un suburbio de Salamanca dentro de un antro llamado La Playa, fueron ejecutados 15 parroquianos y varios de los clientes del tugurio quedaron malheridos.

Las autoridades locales, gobierno municipal y gobierno estatal, empezaron a culparse mutuamente.

La fiscalía cayó en contradicciones inexplicables.

Primero declaró que no se habían identificado a los cadáveres de la masacre. Pero varios abogados de Salamanca protestaron porque entre uno de los muertos se encontraba un conocido litigante de la localidad.

Horas más tarde informaron que fueron gentes del cartel Santa Rosa de Lima los que buscaban en el lugar a sicarios del cartel Jalisco Nueva Generación.

Y poco después que la operación había sido a la inversa. Que los de Jalisco Nueva Generación eran los que buscaban a la gente de El Marro.

 

Y mientras eso ocurre el gobierno de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo sigue afirmando que pronto Guanajuato volverá a vivir en paz.

A pesar de esas optimistas declaraciones, el mapa de ciudades más peligrosas de México, ya incluyó en su más reciente evaluación a Irapuato y Salamanca dentro de las cinco ciudades más peligrosas de México.

Y mientras Diego y su pandilla siguen tan campantes y viviendo en mansiones que no tiene ni Obama.

Termino esta columna con una descripción de la situación que vive Guanajuato realizada por el talentoso y muy honorable abogado José Alcaraz de la Rosa y publicada en la revista Newsweek en español.

 

“Luego del desastroso sexenio de Juan Manuel Oliva, lastrado por la corrupción y la ineptitud que campeó en algunas áreas de su administración, los guanajuatenses llegaron a tener cierta esperanza de mejoramiento con el arribo del actual gobierno.

 

Ahora, cuando faltan escasos nueve meses para que se termine la gestión de Miguel Márquez, se puede constatar que el equipo que está preparando sus maletas, no sólo mantuvo una viciosa inercia, sino que en algunos rubros resultó peor que su antecesor. Por desgracia, uno de los renglones en los cuales el Gobierno de Márquez ha fracasado de manera estrepitosa, es en el área del combate a la violencia y procuración de la seguridad de los guanajuatenses.

En efecto, varios de los índices relacionados con esa delicada materia se han disparado de manera importante, poniendo en entredicho el programa Escudo, que fue la propuesta emblema del régimen marquezista y en el que se dispuso de la friolera de 2 mil 700 millones de pesos. Uno de los indicadores donde más mal calificado va el actual gobierno estatal, es el que se refiere a la incidencia de los homicidios dolosos, departamento en el cual, el Estado gobernado por Miguel Márquez duplica los números alcanzados bajo el ejercicio de Oliva.

 

Durante el sexenio anterior se cometieron en la entidad 2 ,581 homicidios dolosos, mientras que en lo que va de la administración de Miguel Márquez, hasta el mes de octubre, iban 4,895 asesinatos, casi el doble. Estas cifras fueron extraídas de los reportes que la propia Procuraduría General de Justicia del Estado de Guanajuato emite de forma mensual al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Y las cosas siguen empeorando en Guanajuato.

¿Hasta cuándo va a permitir esta situación Andrés Manuel López Obrador?

 

 

EN TIEMPO REAL

1.- Duro y a la cabeza le pegó Santiago Nieto Castillo al tenebroso de Alejandro Quintero por el dineral que se gastó en la elaboración de un video contra AMLO en la campaña celebrada en 2017-2018. El truculento “estratega” de comunicación fue la mano que meció la cuna para elaborar la serie “Populismo en América”, que era un claro ataque al mandatario.

En esos días a Quintero lo batearon de Televisa, TV Azteca y Netflix cuando les ofreció la serie y terminó por arreglarse con Amazon. Veremos si esta denuncia de Nieto Castillo no se queda en puro bla, bla, bla como fue el caso de que no siguió a Luis Téllez por el conflicto de interés que le señaló el director de la CFE, Manuel Bartlett.

Alejandro Quintero ha sido señalado como el que filtró la información de que ejecutivos de Televisa como Emilio Azcárraga Jean y Alfonso de Angoitia eran lavadores de dinero.

 

2.- La quiebra de la inmobiliaria Casas Geo, decretada por un juez federal cerraría el capítulo de las poderosas empresas que crecieron de manera descontrolada tras los sexenios panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón.

 

Ahora es evidente la acumulación excesiva de reserva territorial inhabitable y el abuso en que incurrieron con viviendas incluso menores a los 45 metros cuadrados, mismas que son francamente inhabitables.

Urbi y Homex fueron otras de las inmobiliarias que tuvieron que cerrar sus puertas tras acabarse la fiesta de los estímulos fiscales. el crecimiento con base en el amiguismo y la politiquería.

El titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales, Santiago Nieto Castillo quizás tendría que investigar la posible participación de familiares de Fox y Calderón, en la constructora Geo.

 

3.- La gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich Arellano bateó la propuesta de José Narro para ser su compañera de fórmula, la verdad de una forma elegante pero contundente: “Yo voy a estar aquí hasta el último día de mi mandato”, afirmó en respuesta a los rumores de que dejaría la Gubernatura para buscar un cargo en la dirigencia del PRI Nacional.

¿Quién será la afortunada?

La exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega quien está financiada por el gobernador de Durango, Ismael Hernández Deras.

La excandidata al gobierno de Nuevo León, Ivonne Álvarez, promovida por el grupo del exmandatario de Rodrigo Medina

O quizás, la veracruzana Lorena Piñón, que está siendo respaldada por el exgobernador de Veracruz, Fidel Herrera.