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Columnas

Dos poemas y el lopezobradorismo del 2019

@ginesacapulco vie 15 mar 2019 12:45
Foto propiedad de: Internet

El lopezobradorismo, movimiento social con hondas raíces en el pueblo de México, Andrés Manuel, el ya Presidente de la República muy posiblemente sea el político de ese nivel y en activo más popular del planeta en la actualidad, no fue ni de lejos un disparate cuando dijo en campaña que su movimiento era la expresión sociopolítica más grande del mundo en ese momento.

Esto tiene por completo destanteados e incluso extraviados, a la deriva; sin velas ni brújula, a cualquier oposición que pretenda, sin éxito visible en los próximos años (quizá décadas) articularse en torno (ya no a un personaje), ni siquiera a una ideología, sino simplemente a un puñado de argumentos, nacidos por sus eventuales errores en su administración, por mínimos que éstos sean. López Obrador es seguido con lupa, se sabe, desde hace más de 20 años, pero lo es ahora aún más, por esa malograda oposición que solo atina a los desatinos, y se expone al ridículo y al abierto repudio popular. A continuación, trato de explicar el momento que vive el lopezobradorismo, con base en dos fragmentos de poemas de dos literatos contemporáneos del Siglo pasado: el guanajuatense Efraín Huerta y uno de los grandes mentores de AMLO, el tabasqueño Carlos Pellicer Cámara.

 + "Declaración de Odio", de Efraín Huerta.

"(...) o estatuas del sollozo, por su ritmo de ASNOS EN BUSCA DE UNA FLAUTA. (...)"  . – 

Este fragmento no puede retratar de forma más fiel a los opositores al presidente, que desesperados y exhibidos, día a día se levantan, después de fuerte caída al ser desarmados por completo por AMLO, que con declaraciones y hechos contundentes, los hacen caer a la lona de nuevo, haciendo inútil todo trabajo y esfuerzo llevado a cabo por algunos días, la mayoría uno solo, de lo que va de conferencia a conferencia matutina. El último ejemplo, el de ayer y hoy, el cuento de "se quiere reelegir; es un dictador". Se les cayó esa trama, así como la estúpida novela de "Rusia en México", los cómicos intentos de comparación con Chávez, Castro y Maduro, los "BOTS de AMLO".

Y así pudiéramos formular una lista interminable, más lo que aún falte; la oposición en México está casi borrada, y no con base en la censura, a la persecución política a la cooptación de periodistas o a cualquiera de las barbaridades con las que, paradójicamente, sueña la oposición reducida a su mínima expresión, tanto al nivel de los partidos políticos como los comentócratas afectados por los recortes para propaganda oficial como el de algunos membretes utilizados por la sociedad civil para fines mezquinos. 

Eso parece, pues, ser la oposición que hace agua y se va a pique: asnos en busca (desesperada) de una flauta. Que a como se ven las cosas no encontrarán, y si la encuentran será para entonar melodías que solo abonen a un alza en la creciente popularidad presidencial.

+ "En medio de la Dicha", de Carlos Pellicer.

"(...) Gloriosa palma que de los males de huracán se libre porque eleve la fruta con sus aguas tropicales (...)"

Este fragmento poético retrata más al Andrés Manuel de hoy en día, sí, pero acompañado de esa trayectoria pública épica, llena de trampas y venenos que ha tenido que librar, de "huracanes" en forma de vil guerra sucia basada en intentos de calumnias y bajezas de todo tipo; palma firme y fuerte que sigue erguida y ya dando a su pueblo las primeras aguas divinas tropicales, mismas que pudo ya dar a probar a los habitantes de la Ciudad capital, en su momento y de las que este sufrido país tanto necesita. Huracanes vendrán en su sexenio, y él no debe confiarse. Que si algo me da miedo, es que tenga a Madero entre sus Héroes y guías, que bien entiendo que es por la parte de sus sólidas convicciones democráticas, pero la torpeza del fallido presidente devenido en "Apóstol" fue proverbial, y causó muchos años de brutalidad innecesaria a nuestro país.

Que sigan entonces, los tristes opositores sumidos en su angustia, que los sonidos emitidos por flautas tocadas por asnos no han de doblegar a la imponente palmera que se yergue junto al mar embravecido, ni a privar de sus saciantes frutos al enorme y dignísimo pueblo de México.