miércoles 22 de mayo de 2019 | 05:01
Columnas

Youtubers en la mañanera de AMLO o los impostores del periodismo

@ruizjosejaime jue 14 mar 2019 18:35
Los youtubers persiguen el estrellato, la fama, la celebridad.
Los youtubers persiguen el estrellato, la fama, la celebridad.
Foto propiedad de: Internet

Los youtubers no son periodistas, son impostores: no tienen formación periodística ni la tendrán, lo suyo no es la noticia sino el escándalo, el entretenimiento, son aborígenes de la civilización del espectáculo. No les interesa la calidad, les interesa la cantidad, los seguidores, esa infame turba digital. Cuando la tribu digital encarna, empieza el peligro. ¿Deben de asistir los youtubers a las mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador? No, incumplen los requisitos mínimos de un reportero o un columnista. Carecen de formación académica y de cultura informativa. ¿Por qué los aceptan?

Reforma publicó: “A las conferencias matutinas del Presidente Andrés Manuel López Obrador han ingresado 664 reporteros, fotógrafos y camarógrafos, pero también se han colado publicistas, administradores de cuentas de Twitter, activistas, estudiantes y hasta publirrelacionistas de empresas. “La vocería presidencial ha informado que, a partir de abril, se restringirá el acceso a las conferencias, y los interesados deben acreditar su trayectoria periodística.”

Esta es la medida correcta. Sólo hay que revisar la denuncia del reportero Alejandro Lelo de Larrea, los yuotubers en la mañanera y, saliendo de Palacio Nacional, los insultos de sus seguidores en contra de los reporteros. Ingenuo, Ricardo Monreal eleva su labor a rango de periodismo.

 

Continúo con la nota de Reforma:

“Simpatizantes de youtubers y vloggeros que participan en las conferencias matutinas del Presidente López Obrador se manifestaron ayer afuera de Palacio Nacional. “‘Gracias por la información que nos brindan. No están solos’, se leía en algunas cartulinas que portaban. ‘¡Benditas redes sociales!’, gritaban los ciudadanos congregados sobre la Calle de Moneda y lanzaban vivas al tabasqueño. “El presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal, recibió por la tarde a algunos youtubers. “‘Los nuevos medios de comunicación digital ahora son importantes difusores de noticias, y de influencia social en todo el mundo. Por ello, me reuní con youtubers: es importante abrir el @senadomexicano a todo tipo de comunicación’, escribió el legislador en su cuenta de Twitter.”

Pues no, Ricardo, ningún youtuber equivale a un medio de comunicación, ni impreso ni televisivo ni radiofónico ni digital.

Para Juan José Ventura (El Periódico. Extremadura) los youtubers no son periodistas:

“Hablan sin conocimiento de temas importantes como la seguridad internacional, la próxima guerra mundial, las reuniones del grupo Bilderberg o la llegada del fin del mundo y pontifican sobre estas informaciones sin datos, sin contrastar nada.

“Se reafirman en sus contenidos con frases como ‘se ha podido leer en la red’ o ‘se comenta entre los youtubers’... Y a veces se enzarzan entre ellos en unas polémicas absurdas llamadas ‘salseo’.

“¿Es esto periodismo? Pues no. Sin embargo, a muchos adolescentes les parece que sí. Los profesionales de la información tenemos una gran responsabilidad sobre la calidad de la información que llega al público y les tenemos que proveer de armas para distinguir la filfa de la información contrastada.”

Los youtubers persiguen el estrellato, la fama, la celebridad. Son individualistas, mientras el periodismo es colectivo. Son superficiales, no profundizan, ellos son EL personaje, no los políticos y, en contraste, el periodista “desaparece” detrás de la noticia porque la nota se trabaja colectivamente. Pretenden el sarcasmo, la ironía, la irreverencia. Su negocio no está en informar, está en entretener.

 

Leamos a Mario Vargas Llosa en su libro La civilización del espectáculo:

 

1.- “En algún momento, en la segunda mitad del siglo XX, el periodismo de las sociedades abiertas de Occidente empezó a relegar discretamente a un segundo plano las que habían sido sus funciones principales –informar, opinar y criticar– para privilegiar otra que hasta entonces había sido secundaria: divertir.”

 

2.- “La civilización del espectáculo tiene sus lados positivos, desde luego. No está mal promover el humor, la diversión, pues sin humor, goce, hedonismo y juego, la vida sería espantosamente aburrida. Pero si ella se reduce cada vez más a ser sólo eso, triunfan la frivolidad, el esnobismo y formas crecientes de idiotez y chabacanería por doquier.”

 

3.- “Algo falló, pues, en algún momento. Y valdría la pena reaccionar, antes de que sea demasiado tarde. La civilización del espectáculo en que estamos inmersos acarrea una absoluta confusión de valores. Los iconos o modelos sociales –las figuras ejemplares– lo son, ahora, básicamente, por razones mediáticas, pues la apariencia ha reemplazado a la sustancia en la apreciación pública.”

 

4.- “Es verdad que siempre existió, en el pasado, un periodismo excremental, que explotaba la maledicencia y la impudicia en todas sus manifestaciones, pero solía estar al margen, en una semiclandestinidad donde lo mantenían, más que leyes y reglamentos, los valores y la cultura imperantes. Hoy ese periodismo ha ganado derecho de ciudad pues los valores vigentes lo han legitimado. Frivolidad, banalidad, estupidización acelerada del promedio es uno de los inesperados resultados de ser, hoy, más libres que nunca en el pasado.”

 

Hasta aquí Vargas Llosa quien se refería básicamente al periodismo light, impúdico, amarillista, espectacular. Esto, sin embargo y sin ser periodistas, se lo podemos atribuir a los youtubers que se creen “periodistas” y cuyos seguidores han empezado a agredir a los reporteros afuera de palacio –una verdadera agresión, dicho sea de paso, no como esa inventada por el dueño de Reforma como intimidación de Estado.

Cuando las agresiones digitales se convierten en reales, algo está fallando. Darles investidura de periodistas a los youtubers, es restarle seriedad a la comunicación política y social de la Cuarta Transformación. Los youtubers, no todos, tal vez sólo el “Cártel YouTubers Unidos”, son los huachicoleros de las mañaneras, los infiltrados, los impostores, algunos ya hasta los han bautizado como “chayotubers”. Ellos, y sus seguidores como horda digital, no pueden reemplazar a los profesionales de la comunicación. Tampoco hay que permitir que esa horda digital se transforme en horda real, no es su espacio. Y así, para ingresar a las mañaneras, que los youtubers acrediten su trayectoria periodística.