viernes 22 de marzo de 2019 | 07:36
Columnas

Las mujeres dicen basta, lo viejo, se acabó

@rasocas mié 13 mar 2019 08:54
En la historia del México nuestro está registrado un aporte sumamente importante de la mujer en su construcción
En la historia del México nuestro está registrado un aporte sumamente importante de la mujer en su construcción
Foto propiedad de: Internet

 

Para hablar del papel que están jugando las mujeres en el México de hoy, hay que empezar por quitarse el sombrero. Es muy importante repetir que un porcentaje alto de ellas, que labora en la academia, la industria, el comercio, los servicios y la política; ha demostrado haber ganado ese lugar a partir de su inteligencia, su capacidad, el trabajo y la honestidad. Desde luego que habrá algunos malandrines que nieguen esto, su infantilismo y su machismo no les permite ver las cosas de otra manera. En estas cuestiones, el pensamiento del hombre se ha desarrollado con mucha lentitud, detrás de la puerta, sigue creyendo que la mujer es “un hombre incompleto, un error de la naturaleza” como afirmaban en su tiempo Aristóteles y Santo Tomás.

 ¡Pero no nos equivoquemos! En la historia del México nuestro está registrado un aporte sumamente importante de la mujer en su construcción. María de la Soledad Leona Vicario Fernández de San Salvador, conocida como Leona Vicario, Josefa Ortiz de Domínguez, Gertrudis Bocanegra, María Ignacia Javiera, alias la Güera Rodríguez, Mariana Rodríguez del Toro, Manuela Medina, María Fermina Rivera y muchísimas más, son apenas un débil ejemplo de esa participación. En la Guerra de Reforma miles de mujeres anónimas contribuyeron al triunfo de Juárez y a la derrota del imperio de Maximiliano y de los tatarabuelitos del PAN.

La gesta de 1910-17, no hubiera sido posible sin el apoyo heroico de miles y miles de mujeres que participaron e influyeron en el triunfo de la Revolución. Con motivo de la expropiación petrolera del 18 de marzo de 1938, la política popular y nacionalista del Gral Lázaro Cárdenas movilizó a grandes sectores del pueblo particularmente a las maestras rurales, las campesinas, las obreras y mujeres de la clase media, para apoyar la lucha contra las compañías petroleras que habían construido un imperio económico a costa del hambre y la miseria de los obreros mexicanos. En esos años Felipa Poot y tres compañeras suyas, cayeron muertas a pedradas en las tierras de Yucatán a causa de su exigencia de libertad para los mayas, sometidos entonces por la Casta Divina.

Hoy, a más de doscientos años de iniciada la lucha por la Independencia de México y más de cien del triunfo de la Revolución de 1910-17, millones de mujeres se organizan y luchan llevando como bandera la libertad, la igualdad y la justicia. Su lucha se manifiesta en las calles, en los centros de trabajo y en la política. Su grito libertario recogió la bella frase de Jorge Luis Borges de que “La historia no es lo que sucedió sino lo que juzgamos”. El pueblo ha juzgado con rigor histórico el papel que están jugando las mujeres en la construcción de nuestro país. Su lucha confirma la poética sugerencia de Nicolás Guillén de que “países y mujeres sólo alcanzarán su libertad cuando a punta de Remo estos fueran alejados de los imperios del atraso y de la voracidad económica”. “La política que salvará al mundo de sí mismo, concluía, provendrá del campo de las mujeres en lucha”.

Sin embargo, en la memoria colectiva de esta sociedad no existe aún el reconocimiento al creciente papel que están jugando las mujeres en la lucha por la democratización de México. La equidad de género seguirá siendo un espejismo en los derechos civiles de este sector mientras las leyes y prácticas sigan siendo omisas en la defensa de los intereses mayoritarios de nuestra sociedad. Sería ideal que un día, las mujeres pudieran recorrer su mundo, nuestro mundo, inspiradas en el hermoso pasaje literario de Shakespeare donde las mujeres, después de protestar fuertemente en las calles, fueron incluidas en una obra teatro.

La mujer ya no se puede ocupar sólo del trabajo doméstico. Hay que hacer un alto en el camino y poner fin al desperdicio de su talento. Las ideas de Viviana Sansón plasmadas en el Manifiesto del Partido de la Izquierda Erótica, de Gioconda Belli, son un racimo de elocuencia y dignidad. “Somos mujeres -dice Viviana- preocupadas por el estado de ruina y desorden de nuestros países. Desde que las naciones se fundaron, los hombres han gobernado sin nuestra participación. De allí que nos atrevamos a afirmar que es la gestión de los hombres la que ha fracasado. En su ejercicio, agregaba, de todo nos han recetado estos señores: guerras, revoluciones, elecciones, fraudes, democracia, fascismo y dictadura”.

Las mujeres mexicanas hicieron un ejercicio de poner en juego su decisión de construir otro país. Concluyeron que ninguno de los anteriores gobernantes les había encontrado el modo a las cosas. Y nosotras, apoyadas en las ideas de Viviana Sansón, ya estamos cansadas de pagar los platos rotos de tanto gobierno inepto, corrupto, manipulador, usurpador y violador de la constitución. A partir del 1º. de diciembre del año pasado, con nuestro voto, hemos decidido poner manos a la obra. Y como flores en primavera, se han abierto nuestros sentidos y hemos acordado decir BASTA, lo viejo, se acabó.