miércoles 20 de marzo de 2019 | 10:30
Columnas

¿Atacamos a Yalitza y luchamos por la igualdad? ¡Por favor!

@mar_morales_ mar 19 feb 2019 11:51
Qué pena que la larga batalla que se ha ido librando poco a poco para que todos gocemos de libertades, de igualdad, de respeto, se opaque ante tanta envidia
Qué pena que la larga batalla que se ha ido librando poco a poco para que todos gocemos de libertades, de igualdad, de respeto, se opaque ante tanta envidia
Foto propiedad de: Internet

Pues sí, lo derecho no tiene vuelta y las cosas por su nombre.

Me cuesta trabajo hasta escribir y decirlo con todas sus letras:  cuánta doble moral existe entre algunos mexicanos.

Nos paramos el cuello diciendo que somos un pueblo unido y solidario, que nadie como nosotros para ayudar a nuestros hermanos en desgracia, que nos duele el dolor de otros y no sé qué tantas babosadas más.

Pero, por favor, que no nos peguen en el ego porque ahí sí saltamos como tigres para atacar a quien osó obtener algo mejor que nosotros.

Y si ese “alguien” es mujer y encima de origen indígena, que dios la agarre confesada porque no tenemos empacho en hacerla pedazos…

Qué pena que en una sociedad donde ponemos de moda la lucha por la igualdad y el “Ya basta” hacia la violencia de género escuchemos  en boca de varios que Yalitza Aparicio, la joven protagonista de la película Roma que compite (aunque les duela) por un premio tan importante como un Óscar, insultos de toda clase, tanto por su físico, como por su condición de mujer y por su origen indígena.

Qué pena que la larga batalla que se ha ido librando poco a poco para que todos gocemos de libertades, de igualdad, de respeto, se opaque ante tanta envidia, coraje, impotencia, mediocridad y una larga lista de adjetivos que se merecen quienes desde su posición de figuras públicas critican el triunfo de una joven mujer que alcanzó por méritos propios un lugar que ninguno de ellos (as) pudo.

Pero también, aunque duela decirlo, qué bueno que pasen estas cosas y fluyan todo tipo de comentarios absurdos para que veamos fríamente cómo la lucha por la igualdad de género, el desgarre de vestiduras por los miles y muy lamentables  feminicidios que día con día enlutan nuestro país, pueden ser, en muchos casos, un asunto meramente mediático para pararse el cuello y poner su cara de buena gente que se conmueve con el dolor ajeno.

Claro que hay personas que en verdad han llevado esta lucha por la igualdad y el cese de la violencia feminicida con honradez y han puesto el corazón en ello. No, eso no se puede negar, pero con sucesos como el linchamiento verbal hacia la joven Aparicio no nos queda más que cuestionarnos quiénes en verdad llevan puesta la camiseta en ese largo y tortuoso camino y quiénes lo hacen nada más por atraer a los reflectores.

Espero que de verdad ninguna de las personas que han atacado a Yalitza se les ocurra (tengan tantita madre, por favor) aparecer algún día en público en alguna marcha contra la violencia de género, o que no se les ocurra jamás decir, aunque sea por moda #NiUnaMas,  ni que vayan a hacer el teatro de defender los derechos de los pueblos indígenas porque ya sacaron bien y bonito el cobre y nadie les va a creer.

Vivimos, me queda claro, en una sociedad de simulaciones, donde lo lindo, lo bonito, lo fifí, lo caro, lo lujoso, lo atractivo, etc. etc. es lo que en verdad nos importa pero apoyar a nuestros semejantes, sean del color que sean y tengan el origen que tengan, nos vale un cacahuate.

Si no les gusta que Yalitza haya llegado hasta donde llegó, ni modo.

Pero no se exhiban, señoras y señores.

Un té de boldo para el coraje o unos mantras para calmar la ira no les vendría nada mal.  Sobre todo, a callarse la boquita porque Yalitza, nuestra Yalitza está donde está y punto.

Faltaba más.