domingo 26 de mayo de 2019 | 01:16
Columnas

Crónica política. La seguridad no solo depende de una Guardia Nacional

@rosyramales lun 18 feb 2019 12:07
La Guardia Nacional no es la solución mágica.
La Guardia Nacional no es la solución mágica.
Foto propiedad de: Internet

Terminadas las audiencias, lo más probable es que el Senado de la República apruebe la creación de la Guardia Nacional impulsada por el grupo parlamentario de Morena y con el aval de las bancadas del PRI y del PVEM para conseguir la mayoría calificada.

Es la sobrevivencia del Revolucionario Institucional o la impunidad de los peces gordos de la anterior administración pública federal encabezada por Enrique Peña Nieto. Quizá más lo primero que lo segundo con la salvedad de no tocar a éste.

Hasta el momento las acusaciones de la actual administración se han enfocado a los gobiernos panistas y servidores públicos priistas menores.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se ha referido a varias mafias (la del poder, la de la ciencia), ¿pero expresamente a la mafia peñista cuándo?

Así es la praxis política; cuando menos en México. Y no cambiará, al parecer, ni con la llegada de la “Cuarta Transformación”. ¿Y cómo cambiar si todos tienen un mismo origen?

En fin, retomando el tema: Todo parece indicar que la Guardia Nacional va. Ya buena parte de los gobernadores de las entidades federativas se pronunciaron a favor de crear este cuerpo de seguridad con el cual AMLO pretende combatir al crimen organizado y todo tipo de delincuencia.

Y, como al principio lo referimos, es probable que Morena consiga aprobar la creación de la Guardia Nacional con el aval del PRI y del PVEM.

Además, ya le dio legitimidad al proyecto al abrir cinco días de audiencias públicas para que los senadores escucharan los pros y los contras.

Sin embargo, militarizada o no, con la creación de la Guardia Nacional no se acabará en automático la delincuencia, ni la común ni la organizada.

Esta última ya ha permeado las entrañas del poder público en los distintos órdenes del gobierno. Y ejemplos pululan. Ahí están los ex gobernadores encarcelados para “taparle el ojo al macho”, como dice la sabía filosofía popular.

Ahí está el huachicol, el cual se da desde hace varios sexenios incluso desapareciendo hasta buques completos cargados de combustible que nunca llegaron a su destino lícito.

Ahí está el caso Ayotzinapa, y el tráfico de todo tipo de enervantes y hasta de medicinas.

En fin. La Guardia Nacional no es la solución mágica a la delincuencia si continúa la falta de fuentes de empleo, porque los programas sociales son insuficientes y nada más representan un mejoralito para un padecimiento de grandes dimensiones.

Además, los programas sociales no llegan a todas las personas urgidas de ingresos mínimos; hay quienes no encuadran en ninguno. Entonces ¿cómo llevar por lo menos frijoles y tortillas a su casa?

Por otra parte hay males sociales que están minando la salud, la paz y la seguridad de las familias, de las comunidades, de los estados y del país: Las drogas, el alcohol y la prostitución.

Y pululan los bares; peor aún, de mala muerte. Ocurre en casi todos los rincones de la República Mexicana, y esos lugares son centros generadores de delincuencia, de inseguridad y de la perturbación de la paz.

¿Qué hará la administración, los legisladores y los gobiernos municipales de la Cuarta “T”  para generar en serio la falta de empleo y combatir de manera real el crimen organizado infiltrado en las esferas de poder y la proliferación de bares con todos los males que conllevan?

Veremos, porque en los municipios gobernador por Morena o cualquiera de sus aliados pululan tales circunstancias.

Así que la Guardia Nacional no es la solución mágica.