domingo 26 de mayo de 2019 | 01:19
Columnas

¡¿Cómo?! ¿¿¿¿¿Ya terminó la guerra contra el huachicol?????

@maloguzmanvero lun 18 feb 2019 04:43
Si la guerra contra el huachicol hubiese realmente terminado, pasaría a ser de las más cortas. Sin embargo, desafortunadamente prosigue aunque López Obrador diga lo contrario
Si la guerra contra el huachicol hubiese realmente terminado, pasaría a ser de las más cortas. Sin embargo, desafortunadamente prosigue aunque López Obrador diga lo contrario
Foto propiedad de: internet


“Pértinax negó con la cabeza:Lo de hoy no importa. Por mí que llame a Roma y los meses del año como quiera, pero hoy es esto y mañana otra cosa. Y, preocupados por estas naderías, no vemos lo esencial.” Santiago Posteguillo

 

Las guerras más cortas 

Haciendo un rápido recuento, se sabe de guerras largas que han durado años y de algunas realmente muy cortas. Aquí las tres más breves de la historia.

√ Febrero de 1896; entre Inglaterra y Zanzibar. Los puritanos dicen que duró 38 minutos, mientras otros que llegó a los 45. El ejército zanzibariano se rindió y el Reino Unido continuó gobernando dicha colonia.

√ En el siglo pasado. Duró siete días (en realidad seis), del 5 al 10 de junio de 1967 entre Israel y la alianza conformada por Egipto, Irak, Jordania y Siria. Ganó Israel y se quedó con lo que ahora es la franja de Gaza.

√ En nuestro continente, en 1982. La Guerra de las Malvinas entre Argentina e Inglaterra, misma que duró 42 días (2 abril-14 junio). Ganó Inglaterra, por lo que mantuvo el control de dichas islas.

 

Nuestros presidentes y sus guerras

Cuando Calderón constató que no podía ser el “presidente del empleo”, se lanzó teatralmente contra el narco —sin establecer primero una ruta económica alterna que sustituyera a aquella informal—; es el día que esa guerra aún no termina. Más de 12 años después, 300 mil muertos, miles de desaparecidos y un país convulsionado (y aunque por decreto no se mencione en el discurso lopezobradorista), el monstruo de las mil cabezas sigue entre nosotros.

Por su parte, Andrés Manuel empezó la guerra contra el Huachicol. Acción celebrada en principio por toda la nación, pues es un problema que sangra las arcas de PEMEX y que ha demostrado ser uno de los delitos más acuciantes y también peligrosos que sufre nuestro país. Todos en algún momento nos sentimos parte de la solución (cuando, por ejemplo, hubo desabasto de gasolina y pacientemente hicimos colas en las gasolineras para cargar combustible). No, los huachicoleros no nos iban a ganar y apoyamos la puesta en escena emprendida por el Presidente...

Pasos en la guerra vs. el huachicol

Se cerraron ductos, se transportó el combustible en pipas, se compraron más pipas. Sí, fueron sin licitación, sin cumplir la normatividad; importadas, cuando aquí se producen… minucias. Se ofreció dinero a las familias que delinquían con el huachicol; se contrataron más de 600 choferes para manejar las nuevas pipas, las cuales serán administradas por el ejército. Ocurrió una tragedia en Hidalgo con más de 200 muertos y se han reportado más de 10 pipas robadas. El resultado: no se ha aprehendido a nadie…

No es que antes se juzgara a muchas personas. En el tema del huachicol, en el sexenio pasado, de 229 arrestos de delincuencia organizada, 117 fueron puestos en libertad… Del 2015 al 2018 se detuvieron 14,172 personas por ilícitos relacionados con el robo de hidrocarburos (desde halcones, extractores y quienes transportaban los materiales). Cero procesados, empezando por Eduardo León Trauwitz —quien se supone estaba a cargo del cuidado de los ductos de 2012 a 2014— y Emilio Lozoya Austin, director de PEMEX en el gobierno de EPN. 

Si el robo de combustibles en dicho sexenio alcanzó los 60 mil millones de pesos anuales, lo menos que puede esperarse es ir contra las cabezas de tan ardiente violación. Pero, ayer y hoy, “los cerebros” del delito siguen intactos.

 

¿Se acabó la guerra?

Apenas hace unos días, sin tapujos AMLO anunció que terminó la guerra contra el huachicol. Lo que es más: que se ganó. Sin aprehensiones, sin saber cómo funcionan los ductos —en el caso de que ya estén operando—, sin conocer si la estrategia para el uso exclusivo de las pipas va a seguir, y un largo etcétera.

Aunque todos deseamos que ello sea cierto, solo porqué él lo dice no termina de convencer. Si AMLO tiene “sus cifras” es momento de que las comparta y diga de dónde salen; en una de esas, a él también le están viendo la oreja. Ya tiene suficientes problemas en PEMEX, heredados del sexenio pasado y por la incompetencia de alguno que otro de sus colaboradores, como para que aparte le pasen números simulados que sustenten victorias ficticias.

Para que la guerra contra el huachicol se gane, se debe primero rendir cuentas. Cualquier otra cosa es rendirse ante lo obvio: todo ha sido una gran farsa. Afirmar otra cosa, raya en la inocencia o chacoteo. Un delito de tales proporciones no puede pasar impune y sin culpables.

La guerra más corta

Si la guerra contra el huachicol hubiese realmente terminado, pasaría a ser de las más cortas. Sin embargo, el sainete desafortunadamente prosigue aunque López Obrador diga lo contrario.

Andrés Manuel, como presidente de todos los mexicanos, debe fincar su autoridad y sus dichos en el Estado de Derecho y exigir se persiga a los delincuentes de cuello blanco que estuvieron/están involucrados en este delito. De otra forma, decir que concluyó es prueba de que solo se trató de una bufonada con funestas consecuencias.

¡Valiente muestra de popularidad y de confianza depositada en AMLO! Increíble cómo sabe “cerrar” patrañas y la gente no se atreve a cuestionarle. La ciudadanía se pierde en naderías (“mandé hacer una limpia a la silla presidencial”; “ayer me comí 'x' o 'y'”) y deja pasar lo esencial: que el presidente López Obrador comenzó y “terminó” una gran comedia. Y que la sangría del huachicol sigue y sigue, y eso sí es un drama.