sábado 23 de marzo de 2019 | 05:28
Columnas

Una mecedora para esperar a Napoleón Gómez Urrutia

@eloygarza vie 15 feb 2019 06:45
¿Está destinado Napoleón Gómez Urrutia (flamante líder de la CSID), a ser el Fidel Velázquez de la 4ª Transformación?
¿Está destinado Napoleón Gómez Urrutia (flamante líder de la CSID), a ser el Fidel Velázquez de la 4ª Transformación?
Foto propiedad de: Internet

La CTM nació para servir al régimen. Vicente Lombardo Toledano, uno de sus fundadores, fue el marxista más institucional y palero con el poder, que se tenga noticia en la historia moderna de México. Y el poder le regresó la lambisconeada, con oro, incienso y mirra. Más que afinidades electivas, fue un juego de beneficios mutuos.

Luego, Fidel Velázquez se quedó con la central obrera y fue factótum del control obrero en México, hasta que envejeció y una noche de 1997, viendo 24 horas (el noticiero de Jacobo Zabludovsky), se tragó sin querer un palillo de dientes y le dio una peritonitis.

Para entonces, la CTM ya era un cascarón vacío. Nada pudo hacer contra Salinas de Gortari para evitar la detención de sus compañeros de ruta, los líderes petroleros, La Quina y Barragán Camacho, en 1988, y nada pudo hacer para evitar el declive de las conquistas obreras, que hundió el poder adquisitivo de los trabajadores.

Ahora, AMLO está decidido a meter mano en el movimiento obrero (sic), y por interpósita persona, formó la Confederación Sindical Internacional Democrática (CSID). ¿Está destinado Napoleón Gómez Urrutia (flamante líder de la CSID), a ser el Fidel Velázquez de la 4ª Transformación? Solo el tiempo lo dirá. Pero para empezar, las siglas de la CSID no pueden pronunciarse tan fácilmente como las siglas de la CTM y la CROC. ¿Un mal augurio? A lo mejor.

Napoleón no es don Fidel, ni Lombardo Toledano. Lo diferencia con ellos estiba en que no tiene la astucia zorruna del primero, ni el barniz intelectual del segundo. Pero Napoleón puede superar a don Fidel y a Lombardo, metiendo mecanismos democráticos en la elección de dirigentes sindicales.

Sin embargo, para marcar esta diferencia histórica, tendría que renunciar mañana mismo a su nombramiento en la CSID,  convocar a elecciones internas, y ver si sus agremiados, libremente, lo ponen como su mandamás en turno. Como esto no sucederá, habrá que esperar a que AMLO lo presione para que renuncie a su liderazgo (por dedazo) en su Confederación y se someta al escrutinio democrático. Yo, por lo pronto, ya me compré una mecedora.