sábado 23 de marzo de 2019 | 05:31
Columnas

El adecuado para el PRI, según El Heraldo… pero, ¿debe estar cerca o lejos de López Obrador?

@FedericoArreola jue 14 feb 2019 05:39
¡No es el 2024! Es la supervivencia, ¿lo entienden los priistas?
¡No es el 2024! Es la supervivencia, ¿lo entienden los priistas?
Foto propiedad de: internet


“Si dos perros corretean a una liebre, y el de adelante no la alcanza, el de atrás, menos”. El Filósofo de Güémez 

La columnista más importante de El Heraldo de México, Martha Anaya, habla este 14 de febrero acerca de quién es el “adecuado” para dirigir al PRI.

En opinión de la colaboradora del periódico dirigido por Ángel Mieres, “en la elección de la próxima dirigencia del PRI, lo que está en juego es la candidatura presidencial rumbo al 2024”. Sobre esa premisa la señora Anaya construye sus argumentos, pero…

Creo que en este momento no es el proceso electoral presidencial de 2024 lo que debe preocupar al PRI. 

El PRI, hoy por hoy, lo que se juega es su supervivencia. Esto es verdad porque, lo sabemos todos, el priismo agoniza y podría no llegar al 2024, esto es, está en un peligro real de morir en las elecciones de 2018.

¿A quién debe derrotar el PRI? Desde luego, serían muy tontos sus líderes si pensaran que pueden hacerle daño a Morena y al presidente Andrés Manuel López Obrador.

En efecto, si dos perros persiguen a una liebre, y el de la adelante no la alcanza, el de atrás, menos.

En la sabiduría del Filósofo de Güémez, no en la de Maquiavelo o en la Plutarco Elías Calles, el PRI debe encontrar su camino, esto es, olvidarse de perseguir al inalcanzable Andrés Manuel… 

Eso significa que el priismo, si sus dirigentes siguen siendo estrategas eficaces, debe concentrarse en pelear con el PAN.

Porque si el PRI no alcanza al PAN, mucho menos al presidente López Obrador y a su partido.

El PRI necesita pactar con AMLO y Morena. ¿El PRIMOR que, como dijo Yeidckol Polevnsky, suena mejor que PRIAN? Pues eso, porque la política son alianzas y negociaciones.

Suena mejor, pero aunque sonara peor, los priistas no tienen opción: o pactan con Morena y Andrés Manuel, o ahora sí se extinguen.

¿Quién de los que aspiran a dirigir al PRI se lleva mejor con López Obrador? Esta debe ser la pregunta a responder antes de elegir al nuevo (o la nueva) líder del priismo.

Andrés Manuel no conoce a Ivonne Ortega

El presidente de México hace años dejó de escuchar nada relacionado con la yucateca. Cuando se ocupaba de su existencia, en los tiempos en que ella gobernaba Yucatán, AMLO tenía la peor opinión de la priista que, por lo demás, se perdió en el pasado proceso electoral presidencial. Creo que Ivonne se enojó porque fue José Antonio Meade el candidato y no ella, y se esfumó. Para todo fin práctico, el presidente López Obrador, como el resto de los mexicanos interesados en la política, dejó de tener noticias acerca de la hoy aspirante a la dirigencia del PRI.

Narro, de admirado rector de la UNAM a "matraqueo del PRI"

No es José Narro el directivo universitario que más admira el presidente López Obrador: ese privilegio es de Juan Ramón de la Fuente. Pero Andrés Manuel, me parece, reconocía a Narro como otro excelente rector de la UNAM. 

No sé si eran amigos, pero no se llevaban mal. José Narro Robles es carismático y muy agradable en corto. Seguramente AMLO disfrutaba charlar con él. Pero algo se rompió entre ellos cuando Narro empezó a mencionarse, el sexenio pasado, entre los presidenciables del PRI. 

Andrés, que es muy competitivo, lo descontó con un durísimo “matraquero del PRI”. Narro pudo haber aprovechado el golpe de López Obrador para abrir un debate —por lo tanto, una vía de comunicación— con el precandidato de Morena, pero el entonces secretario de Salud del gobierno de EPN prefirió quedarse callado. Ese fue su error. 

Lo mejor que le puede pasar a un político es que alguien más grande le invite al pleito. Andrés retó a Narro, y este desaprovechó el regalo. Por lo tanto, así lo pienso, AMLO no volvió a ver con buenos ojos al ex rector. Pierde uno respeto cuando rehuye el combate. Quizá Narro pensó que estratégicamente no le convenía debatir con AMLO antes de lograr la candidatura presidencial del PRI, pero el hecho es que eso, ahora lo sabemos, fue un error que lo alejó del actual presidente de México.

Ulises, malandrín

¿Qué piensa el presidente López Obrador del oaxaqueño Ulises Ruiz? Respuesta: cualquiera de los sinónimos de “malandrín”, es decir, “bandido”, “canalla”, “rufián”, “corrupto”, etcétera… No digo que Ulises lo sea ni creo que AMLO tenga pruebas para acusarlo de nada —muy probablemente no las ha buscado—, pero ni hablar, esa es la fama del ex gobernador de Oaxaca, que no ha hecho nada para que el presidente de México piense otra cosa de él.

Alito, se subió al tren... ¡y no se ha bajado!

Un hecho: Manuel Velasco, ex gobernador de Chiapas, se cayó del Tren Maya después de haber sido uno de los invitados principales de AMLO a ese proyecto —del esposo de Anahí ya nada se sabe: veremos pronto si es capaz, o no, de renacer de sus cenizas.

Otro hecho:  el gobernante de Campeche, Alejandro Alito Moreno, sigue bien metido en esa y otras obras del presidente de México diseñadas para desarrollar el sureste. Alito ni se cae ni se baja ni le piden que abandone el tren, a pesar de haberse subido si no a última hora, sí con la imagen de haber combatido a Morena y al presidente de México durante varios años.

Como nadie en la oposición, Alito ha sabido establecer un diálogo con el presidente López Obrador. La ubicación geográfica le regaló la oportunidad de estar cerca de AMLO, y el gobernador de Campeche la aprovechó. 

Andrés Manuel no ha dejado de ver a Alejandro Moreno como lo que es: un priista con formas priistas, pero el hecho es que lo ve, lo trata, hay comunicación, y eso, en política, es fundamental cuando se trata de llegar a acuerdos que beneficien a todas las partes.