martes 19 de febrero de 2019 | 08:19
Columnas

En Contexto. Las guarderías, un apapacho a Milton Friedman

@lusacevedop lun 11 feb 2019 07:37
La austeridad presupuestal del nuevo régimen ha puesto en riesgo uno de los programas de Política de Estado más nobles por sus repercusiones, que hemos comentado, son especialmente graves en hogares monoparentales.
La austeridad presupuestal del nuevo régimen ha puesto en riesgo uno de los programas de Política de Estado más nobles por sus repercusiones, que hemos comentado, son especialmente graves en hogares monoparentales.
Foto propiedad de: Internet

 

En México, prácticamente todos los programas basados en subsidios federales tienen una orientación política y se relacionan con corrupción, sin considerar sus resultados en términos de bienestar social.

Tal es el caso del Programa de Estancias Infantiles (PEI) que, por la frivolidad de la polémica desatada, conocemos como las guarderías.

El problema surgió hace unos días cuando un grupo de educadoras protestó en la Cámara de Diputados por el recorte de 49.8 por ciento (2 mil 28 millones de pesos) al presupuesto destinado para el presente año.

Un tema que se ha querido centrar en la perspectiva del dinero, tiene múltiples y muy graves afectaciones sociales que van desde plantear una perversa barrera al tema de la superación de la pobreza y la construcción de oportunidades sociales, económicas y políticas.

La austeridad presupuestal del nuevo régimen ha puesto en riesgo uno de los programas de Política de Estado más nobles por sus repercusiones, que hemos comentado, son especialmente graves en hogares monoparentales.

Con base en la evaluación de la PEI 2017-2018 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), las estancias infantiles, al favorecer la igualdad social, han sido un factor de inclusión al mercado laboral y del mejoramiento de los ingresos, con los beneficios fiscales que eso representa.

Al subsidiar el servicio de las guarderías, el programa (https://coneval.org.mx/Evaluacion/IEPSM/Documents/Consideraciones-2019.pdf) abre la oportunidad a la ciudadanía de conseguir un empleo, aumentar las horas laborales y asegurar la permanencia en el trabajo para sus beneficiarios, además de beneficios para los niños.

De esta forma, el subsidio tiene un efecto remunerador y, al mismo tiempo, hay un efecto de bienestar social efectivo.

La información de CONEVAL indica que el PEI tiene registradas 9 mil 399 estancias infantiles en todo el país que dan atención a 327 mil 854 hijos de 310 mil 968 madres o padres de familia que han logrado su inclusión en la economía formal, además de que 9 de cada 10 infantes mejoraron su desarrollo motriz, de lenguaje y socialización.

Esos datos dan cuenta del innegable el aprecio social entre los jefes o jefas de familia a este programa con más de una década de vigencia, especialmente en los municipios más pobres. También para los operadores de esos centros porque representa una fuente de desarrollo profesional y, sin duda, económica.

Hay dos modalidades de apoyo a los hogares para el pago de las estancias que prevé el PEI. Uno por 900 pesos por niño entre 1 y 4 años o de mil 800 pesos si tiene discapacidad, lo que se mantiene hasta los 6 años.

La otra modalidad es para personas físicas o morales responsables de una guardería por 70 mil pesos para el establecimiento, mobiliario, póliza de seguro de responsabilidad civil y daños a terceros, así como para la elaboración de un programa de protección civil, lo que fue señalado como un riesgo para desviaciones por el evaluador social y quizá la base de la polémica.

Esos asuntos fueron validados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y son el argumento del gobierno para asegurar que hay corrupción en el programa porque puede existir registros extraordinarios de beneficiarios, ausencia de evaluaciones y supervisión, además de deficiencias en capacitación e instalaciones.

A la fecha no se han presentado pruebas y crece el riesgo de que el PEI desaparezca.

Llama la atención que este programa, creado en el gobierno de Felipe Calderón (convertido en enemigo del régimen), es de las escasas políticas públicas que arroja beneficios sociales tangibles.

El planteamiento para que sean los padres o madres los que canalicen los recursos de las guarderías, se inscribe en los lineamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y es uno de los argumentos más neoliberales de los que se pueda suponer, porque desmantela los objetivos de inclusión y bienestar social como sustento para la transformación nacional.

Eso, no lo imaginó ¡ni Milton Friedman!

@lusacevedop