viernes 19 de abril de 2019 | 12:45
Columnas

Contrato moral

@KeniAntuna lun 11 feb 2019 20:19
La pregunta no es si la moral es competencia del Estado, la pregunta es ¿Cuáles son los nuevos valores Éticos de Estado en esta nueva etapa del país?
La pregunta no es si la moral es competencia del Estado, la pregunta es ¿Cuáles son los nuevos valores Éticos de Estado en esta nueva etapa del país?
Foto propiedad de: internet


La primera enseñanza dada sobre las normas y su origen está fundamentada en juicios morales concretos, su práctica es la que resuelve la vida cotidiana de las personas, no es la teoría ni hay que ser Aristotélico para definir valores comunes que rigen nuestras vidas,  la mayor vigencia de un conocimiento adquirido en este caso es la practica moral en el tiempo y el espacio que nos toca vivir, por mucho que le apostemos al objetivismo, la realidad se sobrepone y las leyes y tesis de las Cortes constitucionales corren tras de ella. 

Aun cuando no existe teoría axiológica, como diría el filósofo Adolfo Sánchez Vázquez, todo este conjunto de valores responde a  necesidades sociales que justifican una ideología, eso explica que actos tan comunes o frases tan recurrentes como “El PRI roba pero deja robar” sean la punta del Iceberg de un sistema corrupto sustentado en el neoliberalismo y desigualdad que se refleja en actos jurídicos que siendo ilegales, forman parte de las reglas no escritas. 

Para el derecho consuetudinario, además de la legitimidad y uso repetitivo de la sociedad es necesario el respaldo del Estado; eso no quiere decir que sea legal, o en términos positivistas reconocidos en la Ley, pero en todo caso la impunidad y corrupción del Estado mismo son maneras de reconocimiento de una norma, si respondiéramos un Test de proporcionalidad de Derechos conforme al margen de apreciación nacional, sin duda la autoridad tendría mayor responsabilidad sobre el hecho. 

La sociología del derecho necesariamente incluye valores comunes identitarios, una práctica social del derecho lo hace efectivo porque su ejercicio, y el reconocimiento no es el objeto sino la fuerza coercitiva de la convivencia, un ejemplo es la obsesiva jerarquía de la libertad en la Constitución Estadounidense que se refleja  en cada acto individual y que además reivindica la identidad de su sociedad.

Algunos de los derechos del paquete de los DESCA de la Constitución provienen de una estructura organizativa (no siempre en sentido positivo y de masas, una muestra es la reforma educativa) que traduce un movimiento en una norma jurídica, que cambia conforme cambia la realidad política y económica, y no por concesión del Estado, sino por el principio básico de progresividad que no se da por decreto. 

La herencia de Kelsen aísla las cuestiones de Estado a cuestiones jurídicas trasladando lo político y lo económico a la subjetividad, como si toda la organización, geografía, objeto y sujeto del Estado estuvieran subordinados a las leyes. ¿Qué fue primero, el sistema económico y político o el Derecho? Para este caso, y para los grandes cambios estructurales la explicación lógica es que, con excepciones (Como la reforma del 2011) los cambios jurídicos son consecuencia de lo primero, y por ahí vamos. La Constitución Moral, por ser un ejercicio legal, necesariamente será ético, pero lo más importante será la adquisición de la conciencia de esos valores nacionales que se nos han negado, como es el respeto y la honestidad; que respecto al principio de Polaridad en el estudio de la Ética, son los antivalores del irrespeto y la mentira, o sea la corrupción. La conciencia de estos valores será entonces símbolo de cohesión social,  genuinamente emanadas de México y no  intentos reformistas de la colonia del liberalismo occidental, que no reivindican la libertad ni la igualdad como su propaganda lo anuncia.

La pregunta no es si la moral es competencia del Estado, la pregunta es ¿Cuáles son los nuevos valores Éticos de Estado en esta nueva etapa del país? La Constitución Moral será además un instrumento de poder hecho por y para el pueblo, que por su misma naturaleza garantizara su actuación como parte de un sistema económico, cultural, político y social que tendrá su propia moralidad, valido para el Pueblo y para la comunidad internacional por mandato de las fuentes del Derecho más garantistas: Las materiales y reales.

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Twitter: @KeniAntuna