domingo 17 de febrero de 2019 | 02:59
Columnas

AMLO frente a Venezuela y EE.UU.

@diaz_manuel lun 11 feb 2019 19:02
Donald Trump
Donald Trump
Foto propiedad de: Internet

 

En el actual escenario de “reacomodo” de bloques que se disputan las grandes potencias, Venezuela y México juegan un papel determinante y la posición que asuma México deberá contar con el respaldo de la ciudadanía para evitar ser vulnerables.

 

¿La postura de México es consensuada con Washington? 

 

Cada vez empieza a ser más evidente la presión de Estados Unidos sobre México ante la posición que ha mantenido el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador acerca de la situación en Venezuela.

 

Recientemente Marco Rubio, senador republicano y uno de los más conservadores de aquella nación, cuestionó la relación bilateral ante la resistencia de México para reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado del país sudamericano.

 

Por su parte, la secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, Kimberly Breier aseguró que el gobierno de Estados Unidos vive un "momento de desacuerdo" con el de México, debido la postura de neutralidad que ha asumido ante la crisis en Venezuela.

 

México en la mira

 

Ante la preocupación estadounidense sobre Venezuela, la posición que ha mantenido México frente al país sudamericano se hace más trascendental debido a los reacomodos geopolíticos, dado que el reconocimiento de Guaidó ya tiene el respaldo de más de 49 naciones, que van desde Estados Unidos, casi todos los países del continente Americano y de la Unión Europea, mientras que Maduro recibe el respaldo de grandes potencias como Rusia y China, además de otros países que sin ser potencias económicas, políticamente ejercen una fuerte presión e influencia como Cuba, Bolivia y Nicaragua.

 

La nueva guerra fría 

 

Los eventos internacionales en torno a Venezuela generan situaciones que recuerdan épocas de la guerra fría, y muestran al mundo dividido en dos bloques en donde Venezuela se convierte, posiblemente, en el punto de rompimiento del equilibrio y es por ello que la posición que juegue México será determinante para inclinar la balanza de un lado o de otro, de ahí que la presión de Estados Unidos hacia México se haga cada vez más evidente.

 

A pesar de las diferencias diplomáticas en torno de Venezuela, la secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, Kimberly Breier, matizó sus declaraciones sobre las diferencias diplomáticas y calificó la relación con el gobierno de México como "muy buena", dijo que todos los días trabajan en cuestiones bilaterales y que "imagina" van a seguir por ese camino.

 

Es decir, la relación bilateral va mucho más allá de simples declaraciones o posicionamientos verbales sobre Maduro. La posición que asuma México frente a Venezuela no significará un rompimiento con el vecino país del norte, como lo quieren ver algunos analistas y enemigos del presidente López Obrador, o los radicales irracionales conservadores de Estados Unidos que quieren forzar a México para que se pronuncie abiertamente en contra de Nicolás Maduro y su gobierno.

 

En lo diplomático, México se ha mantenido neutral, coherente a sus principios, de acuerdo con la Doctrina Estrada, y en lo económico, principalmente en sectores altamente significativos para aliados y socios, como el sector energético, lo están haciendo de la misma manera.

 

Así lo hizo antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Estado mexicano asumió una posición muy firme frente al petróleo y las compañías extranjeras que participaban en el país. Nacionalizó la industria petrolera y segmentó el mercado, dejó de exportar petróleo a Europa, principalmente a Alemania e incluso la declaratoria de guerra de México, vino después de que los alemanes hundieran el barco Faja de Oro.

 

Plan Energético 

 

En la conferencia de prensa de hoy (11 de febrero) el presidente de México aclaró que el principal objetivo del Plan de Energía Eléctrica es recuperar a la CFE y mantener los precios de la luz para los consumidores. Comentó que los contratos que se hicieron en el periodo del neoliberalismo actuaron en contra de los mexicanos y aseguró que los comisionados de la Comisión Reguladora de Energía actuaron "como empleados de los particulares" y "conspirando contra la CFE", o sea que empresas privadas extranjeras actuaron contra México. Este argumento nos remite al mismo que fue utilizado en 1938 para la nacionalización de la industria petrolera.

 

La idea es que el Estado asuma el control del sector energético, para así evitar fugas a países no alineados, tanto para México, como para Venezuela.