martes 19 de febrero de 2019 | 08:23
Columnas

Nos están matando

@lupitamiron dom 10 feb 2019 12:52
Hasta hace algunos años, si escuchábamos de un caso de feminicidio, se trataba de alguien desconocido, pero ahora, es la prima de la amiga, la hermana del amigo, o uno mismo.
Hasta hace algunos años, si escuchábamos de un caso de feminicidio, se trataba de alguien desconocido, pero ahora, es la prima de la amiga, la hermana del amigo, o uno mismo.
Foto propiedad de: Internet

Nos están acosando, nos están violando, nos están matando, nos están enterrando en fosas comunes. Es un hecho, las cifras hablan y son punzantes, retumban en la sien, sorprenden, nos inundan de miedo y paralizan. ¿En qué momento todo el país se comenzó a metamorfosear en la escalofriante Ciudad Juárez?

Los datos: 9 mujeres y niñas son asesinadas al día, casi la mitad de las mujeres en México han sido víctimas de violencia sexual y 6 de cada 10 mexicanas han sido víctimas de algún tipo de violencia. Las justificaciones a unas de las tantas noticias sensacionalistas sobre feminicidios: “Llevaba un vestido muy corto”, “Solo iban mujeres, ningún hombre las acompañaba”, “Fue sola a la tienda”, “No debió de salir tan tarde”, y una propuesta muy sonada en los últimos días, con la finalidad de disminuir el índice de violencia contra la mujer, la de la diputada por Veracruz, Ana Miriam Ferráez: "Si es necesario para evitar más mujeres en las estadísticas de los feminicidios lo he estado pensando, y un toque de queda sería una opción.”

Soy Veracruzana y me indigna, consterna, preocupa y entristece no poder sentirme con la libertad, pareciera, de ser mujer, de divertirme, de salir a cenar con amigas, de salir a correr, de ir al centro de la ciudad a una librería o a un café sola, o de que una de las propuestas para estar a salvo sea un toque de queda, porque resulta ser que el estado en donde resido, se encuentra entre los cinco más peligrosos en toda la república en materia de feminicidios.

 

En 2016, fueron destazadas, calcinadas, violadas, despojadas y desaparecidas 1,550 mujeres, según Frida Guerrera para Nexos. Adjunto las cifras de mayor a menor número de asesinatos:

 

Estado de México: 238

Guerrero: 103

Veracruz: 97

Oaxaca: 91

Chihuahua: 89

Puebla: 81

Ciudad de México: 80

Guanajuato: 80

Michoacán: 68

Baja California: 66

Jalisco: 58

Morelos: 55

Nuevo León: 55

Sinaloa: 53

Chiapas: 44

Zacatecas: 40

Sonora: 35

Quintana Roo: 33

Tabasco: 31

Coahuila: 30

Hidalgo: 27

Colima: 21

Tamaulipas: 16

San Luis Potosí: 15

Baja California Sur: 10

Yucatán: 9

Nayarit: 6

Tlaxcala: 4

Durango: 3

Campeche: 2

 

"Los datos muestran que las mujeres son asesinadas con mayor violencia y saña, utilizan medios que producen mayor dolor, prolongan su sufrimiento antes de morir", explica el último informe sobre violencia de género del Instituto Nacional de Estadística. El 36% de las mujeres asesinadas en 2016 fueron estranguladas, ahorcadas, ahogadas, quemadas, golpeadas con algún objeto o apuñaladas. Tres veces más que en el caso de los hombres, en su mayoría, asesinados de un balazo en casi un 70%. ¿Es personal? ¿Es por ser mujeres? ¿Es machismo? ¿Qué es? En los cuatro primeros meses de 2018, se registraron 226 feminicidios, un aumento del 15% en relación con el mismo periodo del año anterior y ahora son el  Estado de México, Nuevo León, Chihuahua y la Ciudad de México, los sitios que se encuentran en los tres primeros lugares de feminicidio y concentran 77 muertes.

 

Una acción social reciente que me conmovió y que considero que es necesaria y podría ser de gran ayuda en muchos otros estados de la república es que, en Xalapa, la capital del estado de Veracruz, la sociedad civil y el sector empresarial lanzaron una campaña llamada: “Ni una más, ni una menos”, en donde establecimientos invitan a proporcionar protección a todas las mujeres que se llegaran a sentir en peligro, esto con el objetivo de que puedan llegar seguras a casa; algo digno de aplaudirse y de agradecerse.

 

Hasta hace algunos años, si escuchábamos de un caso de feminicidio, se trataba de alguien desconocido, pero ahora, es la prima de la amiga, la hermana del amigo, o uno mismo. Desde el sonado caso de Mara Castilla en 2017, por el que se movieron masas para hacer conciencia de que no se puede permitir “Ni una más”, es de reconocer que se tenga el valor y el coraje de alzar la voz, que no nos quedemos calladas, que entendamos que es una realidad que lo que se está viviendo es un infierno y que todas tenemos el derecho de poder vivir seguras, en cualquier lugar, sin miedo a salir de casa, sin tener la duda de poder volver.

Mi pregunta es ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo vamos a poder vivir sin miedo? ¿Hasta cuándo la tasa de feminicidios va a descender?, ¿El gobierno en verdad está tomando cartas serias en el asunto? y si no, ¿Hasta cuándo? porque urge. Urge que la tasa de feminicidios descienda, urge hacer conciencia social porque los datos son claros, contundentes y terribles, y tristemente, lo que está sucediendo es a raíz de un machismo desbordante, – característico de la subcultura mexicana basada en la violencia – una enfermedad social que pareciera no tener cura.

 

Yo, como muchas, quiero dejar de sentirme insegura, quiero poder vivir en un espacio en donde pueda valerme por mí sola, en donde pueda ponerme la falda que yo quiera, en donde pueda salir a divertirme sin tener que pensar todo el tiempo en que alguien me puede acosar, en que alguien me puede violar, en que alguien me puede matar.  

Exijo que podamos vivir sin miedo, pero más que exigir, lo deseo, porque la vida es un regalo y no me parece justo que por un machismo y una violencia incontrolable,  hoy pueda amanecer en mi casa, en mi cama, pero irme dormir sin saber mañana en dónde. Si mañana en la carretera, si pasado mañana en un basurero, o si la semana próxima en una fosa común, y en el extremo de los casos, en ningún sitio.

Para el año en el que vivimos, me parece que ya no es permisible no saber cuanto daño es el que nos están causando, y tampoco es permisible  no hacer nada si ya sabemos la magnitud del daño que es. Alcemos la voz, difundamos, informemos, concienticemos. Vivir es un derecho, nuestro derecho, y tenemos que hacerlo valer.

 

* Con dedicatoria a todas las mujeres que han sido, son y podrían llegar a ser víctimas de la aterradora violencia y de los infames feminicidios.