jueves 18 de abril de 2019 | 10:45
Columnas

Observaciones de la tragedia en Hidalgo

@ginesacapulco dom 20 ene 2019 10:00
Foto propiedad de: Internet

La dantesca tragedia de Tlahuelilpan, en el estado de Hidalgo, donde se pueden ver en videos correr gritando de horror a auténticas antorchas humanas, rebasa cualquier ficción, incluso la misma obra literaria clásica de Dante Alighieri, dejará muchas más preguntas que respuestas, la declaración del flamante Fiscal General, Alejandro  Gertz Manero en relación a las "telas sintéticas usadas por la gente" no dista mucho del "ya me cansé" de Jesús Murillo Karam, en el marco de la matanza en Iguala de los normalistas de Ayotzinapa;  era más sencillo atenerse a los testimonios, varios, de testigos que dicen haber visto a gente fumando en las inmediaciones, mientras recogían el combustible del "heisher" de gasolina PREMIUM.

La verdad, no está de más decirlo, nunca la sabremos; esto en México, y como a la fecha no se sabe casi nada del caso Colosio, pasando por los de Mouriño, Blake Mora, Ramón Martín Huerta y (ya yéndonos más atrás) del mismísimo Álvaro Obregón. Muchos argumentarán: "Si de Kennedy no se supo nunca la verdad...", y tienen razón, pero no está de sobra el apuntar un puñado de reflexiones respecto al caso reciente en el estado de Hidalgo.

- El pasado domingo, 13 de enero, en el poblado de Santa María Ahuehuepan, municipio de Tula, no solo también en Hidalgo, sino que solo a 20 minutos de distancia en automóvil de Tlahuelilpan, en un operativo que trataba de parar un robo hormiga de la gente del lugar, muy parecido al ocurrido el viernes y que cada vez son, no nuevos (ya que antes los medios no le daban casi cobertura de estas últimas semanas), pero sí cada vez más comunes y generalizados, un huachicolero resultó muerto, debido a la reacción de estos frente a agresiones de pobladores en su contra; bien, los mismos pobladores secuestraron, ni más ni menos, que a un grupo de militares, se habla de un número entre diez y tres. Les pusieron una tremenda golpiza, uno hasta dejarlo con el rostro desfigurado por la tortura. Por ahí circulan fotos en internet.

   - Estos militares solo pudieron ser rescatados del pueblo enardecido, con señoras y niños presentes, seguramente azuzados por líderes huachicoleros, mediante un operativo conjunto entre Ejército, Marina y Policía Federal; por nada y son muertos por linchamiento.

   - El fenómeno del huachicoleo dista mucho de ser nuevo, lo mismo tragedias relacionadas a eso, con muchos muertos calcinados ya contabilizados, sobre todo, durante los últimos 18 años, sabido que el negocio empezó a florecer desde el sexenio de Vicente Fox, convirtiéndose a la postre en un cáncer que comenzó, sí en la punta de la pirámide, pero que pudrió ya a todos los niveles, llegando hasta la base misma, esto es, la población en general, con localidades rurales completas dedicadas al robo de combustible, pasando por la linda cifra que ha trascendido: los gasolineros, en promedio, solo compraban a PEMEX el 20% de las gasolinas; el resto, por fuera, haciendo de esto una auténtica mina de oro, repito, en todos los estratos sociales. Aquí pocos se salvaban: desde el alto ejecutivo de PEMEX, el Sindicato, pasando por alcaldes, gobernadores, empresarios chicos, medianos y grandes, campesinos y en no pocos casos, consumidores bien conscientes de lo que compraban, ya que había expendios improvisados, con galones, incluso a pie de carretera.

- El pueblo ya pagó las consecuencias, con una muerte espantosa el viernes, muchas docenas de familias vivirán en luto para siempre, y otras (aun algo peor) con enfermos que se debaten entre la vida y la muerte, y los que sobrevivan, nunca llevarán de nuevo una vida normal, ni de lejos. Ahora bien: ¿los grandes huachicoleros para cuándo?, no veo, francamente, intenciones firmes de llevar ante la Justicia a un Emilio Lozoya, un Romero Deschamps, o a un José Antonio González Anaya, por mencionar nombres , o hasta algún Presidente, ni a líderes de carteles especializados en robo de combustible, de estos últimos, ni los nombres sabemos, para acabar pronto. Una política de "Punto Final", como la tan cantada por el Presidente López Obrador, puede ser la mismísima tumba de una cuarta transformación, que sin duda parece ya haber arrancado con firmeza, pero puede terminar en una ilusión más, un fiasco total, muy parecido a la promesa de campaña de Vicente Fox en el 2000, de "crecer al 7% anual y la captura de sus peces gordos".

 

   - Al Ejército no se le puede faltar al respeto, es algo casi sagrado, puesto que son los garantes últimos de nuestra soberanía, seguridad nacional, estabilidad y paz social, y ahora también parte toral de la seguridad pública misma. No es casual que en el siglo 19 aún, hayan existido los fueros eclesiástico y militar, este último, no ha desaparecido del todo, existen todavía tribunales militares, exclusivos para procesar algunos delitos de miembros de las fuerzas armadas, y no olvidar que el PRI/partido de Estado, comenzó teniéndolo como uno de sus pilares, su sector militar complementaba al obrero, campesino y al popular, que fue eliminado, formalmente como tal, en 1946. Esta reflexión viene a colación con lo sucedido en Hidalgo, hay videos donde se muestra la insolencia con la que la gente de esa localidad trata a los militares, horas antes de la desgracia, cuando llegaron a querer poner orden; es inaceptable, indignante la manera en que abiertamente los amenazan con lincharlos si hacen su trabajo, incluso los soldados lucen asustados, gente les avienta piedras, golpean los vehículos, se pretenden subir a los mismos para tratar de intimidarlos o bien bajarlos para lincharlos. Ya circulan también videos de lo aquí descrito. 

   - Hipótesis, reducidas a meras versiones o rumores van a sobrar, como en todos estos asuntos que suceden, muchas ya corren: que si fue un grupo de huachicoleros que condujo a la gente a la muerte, con el fin de desestabilizar o cuando menos mandar un mensaje al gobierno, que si las chamarras sintéticas, que si la oposición aún dolida por la aplastante derrota en las urnas, y otros más, pero uno de ellos es ya el que bien pudo haber sido el mismo Ejército, para sentar un precedente y dar un golpe en la mesa, más aun en el marco de su próximo aumento de participación en tareas policiacas; con ellos no se juega, recordemos que también existen dudas de su participación en los acontecimientos de Iguala en el 2014, y en el movimiento del 68, las Fuerzas Armadas, es sabido que en aquel año del famoso "movimiento", estaban hartos sus miembros de vejaciones públicas, de muchachos insolentes que no hacían más que retarlos, agredirlos y hacerlos trabajar incluso sin dormir, pasando semanas completas sin poder ver a su familia. ¿Cómo fueron los resultados en esos dos citados casos?, brutales. Como brutal resultó ser el incidente en la toma clandestina que recién explotó en el estado de Hidalgo. El ejército es para la guerra y las guerras siempre han sido así, brutales. Es su naturaleza.

 

   Difícil, mas no imposible, es que este acontecimiento haya sido un simple accidente, una casualidad, un brote así de combustible, de esas dimensiones, ocurrido además en una tarde de viernes, cuando las familias están ya más desocupadas, a la hora del regreso del trabajo, la noticia esparcida del hecho entre la gente de las inmediaciones del lugar, todo con la apariencia de la intencionalidad de juntar al mayor número de personas posible, que sea accidente o no así sucedieron las cosas, se habla hasta de un número cercano al millar, de gente que fue a recoger gasolina, hacer estallar, lo que sea, no es difícil, basta con un celular viejo a manera de detonador, programado con la alarma que ya traen todos, o una llamadita al mismo para desatar el infierno. En fin, el único hecho incontrovertible es que la tragedia ya sucedió, y ojalá cuando menos quede una enseñanza para todos: el andar por los caminos cortos no conduce a nada bueno, bien dice el Presidente: "No se puede asistir a los Templos en paz con la conciencia sucia". Pero yo voy a repetir algo: ¿Y los poderosos, los que propiciaron el ORIGEN del infierno que vive hoy México, de veras van a quedar en la total impunidad, riéndose del país entero, así como las cotidianas ya faltas de respeto de Fox y Calderón a nuestro Presidente de la República? Andrés Manuel debe reconsiderar, de forma seria, la pretendida política, llevada al límite, de ´punto final´; el que SOLO paguen los pobres y desvalidos y los poderosos se regocijen, es una mentada de madre para el país, y nada bueno se puede esperar de eso. Créanlo.