jueves 18 de abril de 2019 | 10:39
Columnas

Improvisando, @lopezobrador_ le ha declarado la guerra al NARCO: #Tlalhuelilpan

@maloguzmanvero dom 20 ene 2019 06:16
Ante un enemigo con tantos recursos y dispuesto a todo, el presidente debe reforzar su seguridad
Ante un enemigo con tantos recursos y dispuesto a todo, el presidente debe reforzar su seguridad
Foto propiedad de: internet


“¿Qué se hace a la hora de morir?/ Luego del próximo recodo, tal vez convenga irlo pensando./ Sé de un viejo compatriota/ terrateniente él que en su colchón de muerte miró uno por uno a sus llorosos herederos./ Dijo: ¡ah farsantes! y a continuación/ crepó como un bendito./ Es claro que para ese gesto, los latifundios son indispensables./ Yo digo que más vale improvisar porque si reno programa decir algo pujante y después solloza como un perro apaleado./ O si se propone soltar un llanto digno y luego canturrea corno un orate./ O si planifica extender la mano abierta y después es un puño y no queda claro si es por tacaño o por comunista./ Puede ser tildado de inconsecuente o frívolo y ésa no es una huella lápida que va a ser.Mario Benedetti

Diferentes frentes; misma lucha

La propuesta del ejecutivo federal de frenar el huachicol es una declaración de guerra al narco. Y, al igual que en su momento con Felipe Calderón, en principio la gente ha apoyado abrumadoramente la cruzada. Si bien, siendo honestos, a diferencia de hace doce años, la actual figura presidencial, la legitimidad social y electoral, la retórica épica, la histórica relación con el petróleo y el apelar a todos los ciudadanos a aguantar colas por el combustible, han logrado en su conjunto la opinión popular a favor de lo propuesto por López Obrador.

¿Qué distingue una y otra batalla? ¿La cuestión del robo? No. Si bien el hurto de gasolina resulta mucho más evidente que la defraudación al fisco que cimenta el negocio ilícito de las drogas (además del despojo a la salud de millones de mexicanos que consumen estupefacientes), el hecho es que ambas actividades se traducen en un descomunal robo a la nación.

Follow the money...

En la práctica, el combate al huachicoleo ha resultado una versión reeditada de la guerra contra el narco. Diferentes “industrias”, mismo grupo empresarial.

Es sencillo: el ilegal negocio del narcotráfico se financia primordialmente de los ingresos resultado de la venta de combustible obtenido ilegalmente. El huachicol es hoy una parte muy importante dentro de las acciones delictivas de estos cárteles. Si a eso se suma su “rentabilidad”, hace suponer que si el gobierno federal ataca ese “rubro”, se está metiendo con el narco que controla tan explosivo material.

Desde que ambas industrias existen —si bien cada vez en mayor número— han habido cientos o miles de ordeñas fuera de la ley en las que participan mucha gente. La diferencia es que, ahora, cuando se retoman las acciones de combate a los huichicoleros, cuando se les quita —en parte— su negocio, es que estos “organizan” convenientemente una gran fiesta popular donde la gasolina es el invitado de honor, con objeto de quemar individuos en un acto que resulta, más allá de trágico, terrorífico.

Terrorismo: respuesta del narco

Volviendo a la pregunta inicial, hay quienes podrán decir que estas dos luchas se distinguen en cuanto a la violencia que conllevan y generan. Se yerra nuevamente en esa apreciación.

Si el ejecutivo federal no peca de iluso, ciertamente no está siendo claro con sus ciudadanos. ¿A qué me refiero? Se resiste en señalar lo evidente: los líderes huachicoleros, el Cartel Jalisco y los Zetas, son los “gerentes” del campo. Y, por lo mismo, ambas guerras están intrínsecamente ligadas.

Narcotraficantes, alguno que otro individuo dentro de Pemex, huachicoleros sin afiliación y otros grupos, se pelean el negocio ilegal más fructífero de estos tiempos. Claro, los primeros tienen a su servicio algunos locos completamente dopados, siempre listos para ir e incendiar una ordeña, aunque en ello se les vaya la vida...

Aquel que no conoce su historia, está condenado a repetirla

Andrés Manuel, el presidente historiador, como le llama Enrique Krauze, se encuentra en el borde de repetir el error de Calderón. Iniciar una guerra larga y cruenta contra un enemigo del cual no se conoce toda su fuerza. El problema aquí, es que doce años después, el narco tiene mejores estrategias y más dinero (un financiamiento tremendo producto del huachicol).

AMLO le ha declarado la guerra al narco. De forma directa, sin tomar en cuenta el poder económico y social que tienen dichos actores. Hay improvisación y falta estrategia. En pocas palabras, esa historia empieza a parecernos conocida… Una película que ya vimos.

¿Estamos preparados y convencidos de enfrentar este nuevo embate? Yo digo que no.

P.D.: Seguridad para AMLO

Dado el tamaño del reto que se está enfrentando, el presidente de la República requiere una seguridad especial. Antes se llamaba Estado Mayor Presidencial... No se pide para todo el gabinete, solo para él. No es un gasto suntuario, es una inversión.