jueves 18 de abril de 2019 | 10:45
Columnas

¿Es AMLO una divinidad?

@vickrpb vie 18 ene 2019 16:30
¿Por qué a sus antecesores los destrozaban, cuestionaban y juzgaban y a AMLO no?
¿Por qué a sus antecesores los destrozaban, cuestionaban y juzgaban y a AMLO no?

A pesar del escenario nacional, el desabasto de gasolina, la cancelación del aeropuerto, el recorte presupuestal a la cultura, ciencia, deporte, el campo y la tecnología, están dados para tener un Presidente de la República impopular, para la mala suerte de la oposición, detractores y sus no simpatizantes, esto no ha sucedido. Sumémosle a esta coyuntura que ni la Cartilla Moral o la reciente aprobación de la Guardia Nacional y que su gente cercana, como Tatiana Clouthier señale en medios que no le gusta este tema, han logrado crear un efecto negativo en la imagen presidencial.

Todos los días en redes sociales, espacios laborales, plazas o cualquier entorno social, vemos legiones de fifís, chairos y derechairos y de más ciudadanos que no se identifican o etiquetan con un grupo de los antes mencionados, lo único que podemos notar es, que los comentarios sólo hacen que se fortalezca la imagen del político tabasqueño.

Las encuestas sugieren que la gente aprueba lo que se está haciendo, a esto súmenle que la percepción nacional y en medios de comunicación, a pesar de la implementación de una agenda setting, no han logrado que el grueso de la población piense o perciba de manera diferente a López Obrador, y que incluso se le señale como el primero en todo.

Andrés Manuel parece estar afianzado a una gran columna o pedestal cual escultura griega o romana, digna de alabar y de redención de almas, es como cualquier imagen de las miles que hay y se veneran en el mundo a la que acuden millones de fieles a celebrar para mostrar su fe y agradecimiento.

De hecho la gran molestia que existe en redes sociales, donde todos los días se leen cientos de comentarios positivos, negativos y muy negativos; incluso, tengo contactos que hasta le cuentan los días, algunos desde el 1 de julio y otros desde el 1 de diciembre, teniendo de común denominador de sus opiniones,  la falta de objetividad en las opiniones. ¿Por qué a sus antecesores los destrozaban, cuestionaban y juzgaban y a AMLO no? ¿Por qué a él todo le celebran?

Increíblemente, viviendo en la cultura del pendejismo en la que culturalmente TODOS CRECIMOS, porque hay que reconocerlo, abro un paréntesis aquí, si alguien le va bien es pendejo, si le va mal es más pendejo, si tiene un buen carro ¿por qué ese pendejo trae ese auto? Y así puedo seguir con innumerables ejemplos, pero volvamos al tema central, hay gente muy indignada porque el presidente hace muchas pendejadas y es ahí donde comienza esta polarización ideológica de la que todos somos parte, error y solución.

Hay dos palabras claves aquí, la fe es ciega y la esperanza es lo último que muere, en las personas o en los ciudadanos, la esperanza y el cambio son palabras que los mexicanos tienen posicionadas en la mente desde hace 18 años y esas palabras durante estos años, sólo se han quedado en el discurso.

En una próxima columna te explicaré qué es lo que está pasando con la imagen presidencial, cómo es que se construyó y cómo es que se fortalece así como por qué a pesar de los pro, los anti y los que no se identifican con Andrés Manuel  o con ningún grupo de los antes mencionados, es que su figura sigue fortalecida.