domingo 21 de julio de 2019 | 11:35
Columnas

Andrés Manuel, hazle caso a Beatriz

@ruizjosejaime mar 15 ene 2019 11:08
No basta con la Ayudantía.
No basta con la Ayudantía.
Foto propiedad de: Internet

El presidente Andrés Manuel López Obrador, con la lenta pero firme normalización del abasto en la Ciudad de México y otras partes del país, va ganando la batalla de la persuasión en contra de sus críticos y adversarios políticos: el combate al huachicoleo es más importante que las molestias de los consumidores que no se han traducido en manifestaciones ciudadanas de gran envergadura. Por otro lado, también está ganando la lucha ideológica: la comentocracia privilegiada por la época neoliberal carece de argumentos; más que análisis, se leen posturas; no sustancia, vacuidad.

El golpe de timón dado ayer lunes, estratégica y comunicacionalmente, ha  sido aceptado por la mayoría. De un día para otro los acérrimos críticos tuvieron que corregir sus puntos de vista. El inicio del fin de la corrupción, a través en una primera etapa del combate al huachicoleo en poliductos y robo de pipas, está blindado, no existe contrapublicidad ni contrapropaganda que al impugnar, valga. Los adversarios del presidente y de Morena no pueden sacar raja política ni raja mediática.

Las correcciones en la estrategia de la distribución de combustible están normalizando el abasto. Las encuestas dan un claro apoyo a la gestión inicial, al menos en este tema, de Andrés Manuel. Hoy El Financiero publica una sobre automovilistas: “El 57% de automovilistas ‘palomea’ el plan vs. huachicoleo”. La gente confía y tiene paciencia.

He insistido en varias columnas que, para resarcir el tejido social afectado por el huachicoleo, también debería existir inversión social en las comunidades aledañas a los ductos y los centros piratas de almacenamiento y distribución de pipas robadas. Celebro que en la transversalidad de la estrategia, se contemple operativamente ya esta inversión. Consigna SDPnoticias: “Asimismo, indicó que ya comenzó a aplicarse ‘un programa de bienestar’ en las comunidades cercanas a los ductos ‘para que la gente de los pueblos que, por necesidad, participaba o no cuestionaba estos ilícitos, ahora tenga opciones, tenga alternativas’.”

Prosigo con la nota: “El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que el próximo martes 22 de enero realizará un recorrido por el ducto Tuxpan-Azcapotzalco de Petróleos Mexicanos (Pemex), a fin de dialogar con los habitantes de los alrededores y pedirles que no consientan o participen en el robo de combustible. En su conferencia matutina, el mandatario señaló que ya se ha reforzado la vigilancia en la ruta del ducto, luego de que en días pasados sufriera varios sabotajes que obligaron a las autoridades a retardar su apertura”.

A pesar del reforzamiento, el ducto Tuxpan-Azcapotzalco casi todos los días sufre de acciones deliberadas, de sabotaje. No hay que olvidar que ese ducto transporta, según AMLO, 170 mil barriles diarios. Sabotearlo es sabotear la operatividad anti-huachicol. También dejar mal parado al gobierno con el abasto. La estructura político-empresarial-delincuencia organizada lo sabe, lo sabe bien.

El recorrido, por tanto, de Andrés Manuel por las comunidades aledañas al ducto Tuxpan-Azcapotzalo debe de tener una logística de seguridad al presidente como no se haya visto antes en los traslados de López Obrador. No se trata de que ande como “Juan por su casa” porque no es así. “Quien nada debe, nada teme”, es una buena frase para cualquier ciudadano como nosotros, pero no para quien tiene la investidura presidencial. Andrés Manuel no es cualquier ciudadano y, le creamos o no, su anterior postura contradice su discurso de que ya no se pertenece a sí mismo, que ya es patrimonio de los mexicanos (habrá qué preguntarle en el listado de “patrimonio” cuál su número de adquisición).

La logística de seguridad se impone. López Obrador nos ha dicho: “El que lucha por la justicia no tiene nada que temer, es lo que puedo contestar. Soy un ser humano, tengo miedo como todos los seres humanos, pero no soy cobarde”. Aquí no se trata de que sea valiente o tenga miedo. El arrollador voto ciudadano a su favor, su legitimidad y su presidencia no merecen una exposición personal innecesaria.

En muchos tramos del ducto gran parte de las comunidades son uno y lo mismo con los huachicoleros, ¿cuál va a ser la logística de seguridad para Andrés Manuel en su recorrido? ¿Cuál en las asambleas en las que participará para hablar directamente con la gente? ¿Cómo se dará su polígono de resguardo? ¿Y la transportación? Buena parte del territorio huachicol es territorio comanche.

Beatriz Gutiérrez Müller tuiteó el año pasado sobre la seguridad de AMLO: “¡Más que de acuerdo! seguiremos insistiendo en la protección del futuro presidente porque es la investidura, no la persona la que hay que cuidar y proteger”.

 

No basta con la Ayudantía.

A Azucena Uresti le comentó: “Yo creo que aquí ya no nos pertenecemos y sobre todo el presidente electo, él tiene que pensar en que no lleva su nombre, sino una investidura, y es muy importante que el Estado mexicano le brinde esa seguridad, por supuesto que me sumo a esa petición pública”.

 

En su mañanera de hoy el presidente comentó. “Mi esposa me apoya en todo”, qué bien. Y, sin embargo, la guerra contra el huachicoleo toca muchos intereses, inclusive estructurales del antiguo régimen. AMLO debe incrementar su seguridad, no es lo mismo viajar en avión comercial o en el Jetta que recorrer y exponerse en las zonas de conflicto.

Andrés Manuel, hazle caso a Beatriz.