sábado 23 de marzo de 2019 | 03:33
Columnas

Más noticias falsas sobre AMLO y la gasolina, el WSJ se presta a las mentiras… y nuevas calumnias sobre La Jornada

@FedericoArreola sáb 12 ene 2019 09:58
Calumnias van y calumnias vienen, pero contra lo afirmado por los expertos en economía que han pronosticado el caos por los proyectos del gobierno de AMLO, los famosos y endiosados mercados no ven ninguna razón para el alarmismo
Calumnias van y calumnias vienen, pero contra lo afirmado por los expertos en economía que han pronosticado el caos por los proyectos del gobierno de AMLO, los famosos y endiosados mercados no ven ninguna razón para el alarmismo
Foto propiedad de: internet


Falsedades contra el periódico de izquierda

La Jornada es no solo uno de los diarios más importantes de México, sino que puede presumir algo inexistente en todos los otros medios de comunicación: trabajan ahí periodistas ciento por ciento comprometidos con una causa, la de la izquierda.

Rara avis de la industria mediática mexicana, La Jornada ha generado tal lealtad en sus periodistas que ningún reportero, monero, editorialista de los verdaderamente fundamentales para el desarrollo del periódico lo abandonaría por más dinero.

Por ejemplo, cualquiera de tres  talentosísimos caricaturistas de La Jornada —Rafael El Fisgón Barajas, José Hernández y Antonio Helguera— tendría un salario diez veces más grande en El Universal, Excélsior, El Financiero, Reforma, etcétera.

Pero los años pasan y ellos no se mueven de la redacción a la que se han entregado simple y sencillamente por idealistas. Los moneros de calidad son recursos periodísticos muy escasos, y los tres mencionados son los mejores de todos. Deben haber recibido estas últimas dos décadas ofertas importantes —de esas que un periodista menos comprometido con su causa no podría rechazar—, y las han dejado pasar.

El Fisgón, Hernández, y Helguera son, entre otras personas de La Jornada —Carmen Lira, Pedro Miguel, Luis Hernandez— los juaristas del periodismo: viven, y son felices, en la honrosa medianía que proporciona la retribución que alcanza a ofrecerles la situación financiera de de La Jornada, una empresa que no busca maximizar las ganancias, sino nada más obtener lo suficiente para mantener vivo el proyecto.

¿Por qué a un diario tan admirable lo atacan tanto, y además con mentiras?

Critiqué en una de mis columnas de SDP Noticias al columnista Ricardo Alemana y al diario sinaloense en el que publica, El Debate. Muy mi derecho a hacerlo. Y muy el derecho de Alemán y sus amigos —como Carlos Ramírez, otro periodista conocido— cuestionarme por lo que dije de ese hombre que, en mi opinión, ha hecho de calumniar a López Obrador su modus vivendi.

Lo que no entiendo es por qué, en la respuesta que redactaron a mi artículo meten a La Jornada, que de plano no tenía vela en el entierro.

Dijo Ramírez algo que de plano es mentira: que Alemán conoció a López Obrador “en los noventa en el edificio de La Jornada donde el tabasqueño tenía unas oficinas sin ser periodista y mantuvo relaciones nada agradables porque sus despachos colindaban”.

Híjole, esa mentira no es verdad (así dicen en algunos ranchos de Nuevo León cuando alguien de plano se pasa de embustero y mamila).

Un amigo querido, de esos que uno ve poco pero aprecia de verdad, que está entre los principales periodistas de La Jornada, me dijo ayer en mensajes directos de Twitter lo siguiente:

√ “Leí Carlos Ramirez hoy, y se va contra ti. Pero menciona dos mentiras flagrantes (que yo haya detectado): que AMLO tenía una oficina en La Jornada en los 90 (es absurdo, todos los que trabajamos ahí nos habríamos dado cuenta) y que Alemán tenía otra oficina contigua... Alemán nunca tuvo una oficina, era reportero y trabajaba en la redacción general”.

√ “Un tiempo, Alemán fue suplente del jefe de Información y en esas ocasiones ocupaba su oficina, pero no era suya”.

√ “Y otra más: Alemán no fue despedido de La Jornada (como dice Ramírez), él solito se fue”.

No es un secreto que Andrés Manuel tiene grandes amigos en La Jornada y que este es el medio de comunicación que el presidente de México más admira. Pero, de ahí a decir que AMLO fue directivo —o al menos a ubicarlo como un político que despachaba en el periódico dirigido por la señora Lira— hay una distancia enorme: la distancia que va de la información incorrecta a la calumnia. 

El escándalo (casi fake news) desatado por el Wall Street Journal

Esto es lo que, en síntesis, publicó ayer el WSJ: “México ha reducido significativamente las importaciones de gasolina de Estados Unido desde que el presidente Andrés Manuel López Obrador asumió el cargo el 1 de diciembre, debido a que una ofensiva del gobierno contra el robo de combustible ha atascado la distribución y causado una escasez generalizada de gasolina”.

Es decir, como noteo Reforma sin mayor estridencia, ello es resultado “de la congestión en puertos del Golfo de México, donde buques esperan para descargar gasolinas”.

Esencialmente lo que dice la nota del Wall Street Journal es correcto: México tiene problemas para distribuir la gasolina que llega en barcos desde Estados Unidos —y hasta para bajarla de las embarcaciones por falta de capacidad de almacenamiento—, y por lo tanto las compras no pueden concretarse y ni siquiera pagarse ni contabilizarse… Es algo que ha dicho varias veces el mismo presidente López Obrador.

El problema, lo que escandalizó a algunos importantes comentaristas de derecha a los que luego les da por sembrar pánico, fue la cabeza del WSJ, que al parecer fue lo único que leyeron: “México reduce las importaciones de gasolina de Estados Unidos”. Leído solo eso, podría interpretarse como que AMLO deliberadamente —es decir, no por el combate al huachicoleo, sino por una política equivocada— decidió no importar combustibles. 

La realidad es otra, lo sabemos. México está en un serio conflicto por causa de que las mafias del crimen organizado —en complicidad con empresarios, líderes sindicales y políticos— han llevado el robo de combustibles a niveles que ponen en riesgo a toda nuestra sociedad.

Para combatir al huachicol, el gobierno cerró los ductos por los que se transporta la gasolina, el diesel, la turbosina. Como afirma Reforma en una nota:

√ “Mientras algunos estados del país continúan sin combustibles, 29 buque-tanques que transportan combustibles se encontraron hasta ayer fondeados o incluso ya atracados, según cifras de la SCT, pero sin poder descargar su contenido debido a problemas de logística”.

√ “Ramsés Pech, experto en el sector y miembro de la firma Caravia y Asociados, señaló que normalmente, cuando atracan lo barcos descargan los combustibles a los centros de almacenamiento y de ellos se bombean a los ductos. ‘Pero ahora lo que está pasando es que los centros de almacenamiento están llenos, porque sus contenidos no se han podido mandar por los ductos que están cerrados. Por camión se necesitarían un montón de ellos para que los buques pudieran descargar... por eso no está llegando combustible a las ciudades’, añadió”.

Evidentemente menos hay menos importaciones de gasolina dado que los barcos que la transportan no encuentra la manera de descargarla, lo que ocurre porque el gobierno cerró algunos ductos. Este es el reto de la administración de AMLO: volver a poner en operación los ductos, para agilizar las compras, asegurándose de que se controlará el robo de la gasolina.

Noticias falsas, peor que el sabotaje, dice Rayuela

Como bien se lee en la Rayuela de La Jornada: “La propagación de noticias falsas es peor aún que el sabotaje, en el que hasta el WSJ participa”.

El Wall Street Journal participó en la desinformación, sí, con una cabeza de su nota bastante engañosa o a la que, al menos, le faltaban elementos para entender el problema en pocas palabras.

Ello llevó a que gente como Carlos Mota sembrara histeria en las redes sociales, y no fue el único. Pero este tuit de Mota, de plano, es de dar pena porque al tratarse de un periodista influyente en el mundo de los negocios solo sirve para que lo use gente malintencionada, perversa y permanentemente en la búsqueda de motivos para sabotear al gobierno de Andrés Manuel.

La economía y la 4T

Por cierto, calumnias van y calumnias vienen, pero contra lo afirmado por los expertos en economía que han pronosticado el caos por los proyectos del gobierno de AMLO, los mercados no ven ninguna razón para el alarmismo. Dice hoy La Jornada:

√ “El peso sumó ayer seis sesiones consecutivas de avances y se ubicó en su mejor nivel desde mediados de octubre, es decir, previo al efecto que sufrió a partir del resultado de la consulta sobre el aeropuerto que se construía en Texcoco y el posterior anuncio de su cancelación”.

√ “En operaciones al mayoreo cerró en 19.14 por dólar, de acuerdo con el precio del Banco de México, mientras en ventanillas bancarias se mantuvo en 19.45, igual que el jueves pasado. Durante la semana, la moneda mexicana se apreció 1.28 por ciento, es decir, 25 centavos”.

√ La Bolsa Mexicana de Valores “registró su segunda semana consecutiva de ganancias y en la más reciente avazó 2.59 por ciento, para anotar su mejor nivel en dos meses”.