miércoles 19 de junio de 2019 | 07:02
Columnas

Los ductos Andrés Manuel, son los ductos

@ruizjosejaime jue 10 ene 2019 11:16
Le guste o le disguste, como Felipe Calderón, Andrés Manuel inició una guerra que, a diferencia del panista, no puede perder.
Le guste o le disguste, como Felipe Calderón, Andrés Manuel inició una guerra que, a diferencia del panista, no puede perder.
Foto propiedad de: Internet

Una serie muy interesante es “The Men Who Built America”. Narra cómo se construyeron los grandes capitales desde mitad del siglo XIX y principios del XX. ¿Sus personajes? Cornelius Vanderbilt, John D. Rockefeller, Andrew Carnegie, J.P. Morgan y Henry Ford. ¿Reconocen los apellidos? Obvio.

La referencia me sirve para centrarme en lo esencial. Repito a Wikipedia:

1.- “En una cruzada por reconstruir una nación destruida por la Guerra de Secesión, Cornelius Vanderbilt es el primero en ver la necesidad de unión y así recuperar su posición en el mundo. Vende su empresa de transporte naviero para invertir todo en el ferrocarril, convencido de que era la mejor estrategia para conectar el Este y el Oeste de los Estados Unidos, como nunca antes se había hecho.”

¿Alguien recuerda el tren del Istmo de Tehuantepec?

 

2.- “Mientras que el kerosene ilumina las noches del país, la demanda de petróleo alcanza su pico más alto y Cornelius Vanderbilt contacta con un joven petrolero emprendedor de Ohio, John D. Rockefeller para asegurar la carga de combustible en sus trenes.”

Rockefeller tenía el petróleo, Vanderblit los trenes. En algún momento llegaría el conflicto por la distribución. El oleoducto superó a los trenes, Rockefeller ganó la batalla. Y esta es la encrucijada en la que se encuentra Andrés Manuel López Obrador porque las pipas no superan a los trenes, mucho menos, muchísimo menos, sustituyen a los oleoductos.

Andrés Manuel tiene que resolver el dilema de dejar cerrados los ductos o paralizar al país. Temprano o tarde, López Obrador tendrá que abrir los ductos, pero el problema es la seguridad, como sucedió dos veces con el sabotaje a Tuxpan-Azcapotzalco. ¿Hablar de sabotaje es hablar de palabras mayores: estrangular la Ciudad de México?

Nadie está en contra al combate al huachicoleo, el asunto como lo escribí hace días, fue la falta de estrategia. Al apresurarse al dar la nota, Andrés Manuel perdió operatividad: no se combate al crimen organizado desde un gobierno desorganizado. ¿El gobierno, según todas las gráficas, ha obtenido ganancias en este combate? En efecto, pero los ciudadanos, incluyendo a los empresarios de muchos ramos, han padecido pérdidas.

El equipo competente en la materia alrededor del huachicoleo, resultó incompetente. Ahora hay que reparar los daños sociales, políticos, económicos y mediáticos. La novatada le está costando mucho a la ciudadanía. Si mal no recuerdo, habrá 4 mil efectivos resguardando los kilómetros y kilómetros de ductos, ¿son suficientes? Mejor, ¿serán eficaces en contra del huachicoleo?

El país está perforado, el huachicoleo no sólo es un delito, lo convirtieron en una industria paralela a PEMEX donde muchos funcionarios y parte del sindicato participaron o participan activamente en el saqueo. Dejar cerrados los ductos es imposible, eso, lentamente, paralizaría al país. Resguardarlos, claro, con una verdadera estrategia de vigilancia y control. Es una prioridad la inversión social, con hechos, no discursos, de las comunidades aledañas a la red de ductos. Una buena parte de esa inversión social debe desarrollar esas comunidades, pero ya. El programa social, boletín tedioso presentado por la secretaria del Trabajo, en la conferencia mañanera, Luisa María Alcalde, es necesario y muy bonito, pero parece decorativo mientras no se transfiguren las zonas de conflicto de las redes del huachicoleo.

Le guste o le disguste, como Felipe Calderón, Andrés Manuel inició una guerra que, a diferencia del panista, no puede perder. El problema para López Obrador es que se está llevando de encuentro una parte de la economía, de la educación, de la salud, de la producción del campo, de la sociedad de servicios. Resguardados, vigilados, controlados, condición indispensable, los ductos tienen que abrirse, es de interés nacional.

Hay que combatir el sabotaje criminal, también el gubernamental. La incompetencia de miembros del gabinete es un sabotaje político para un gobierno que inicia. Tampoco Andrés Manuel puede “autosabotearse”. López Obrador podría asumir estas palabras de François Miterrand: “He verificado con frecuencia que el buen manejo de un error vale más que ciertos éxitos. Así lo enseña el arte del ajedrez, que consiste en aprovechar los errores cometidos. Más que despistarlo a uno, confunden al adversario. Creo, en fin, en las virtudes de la improvisación, siempre que se tenga en cuenta que ésta es un ejercicio prolongado”.