jueves 17 de enero de 2019 | 08:24
Columnas

Enojado con @lopezobrador_ el columnista @aguilarcamin se desquita conmigo

@FedericoArreola jue 10 ene 2019 05:40
El columnista Aguilar Camín se enojó porque le pregunté por qué era tan amable con Peña y Calderón y es tan duro con AMLO
El columnista Aguilar Camín se enojó porque le pregunté por qué era tan amable con Peña y Calderón y es tan duro con AMLO
Foto propiedad de: internet


"Nada es verdad, nada es mentira..."

¿Qué le hizo AMLO a Aguilar Camín?

En su artículo “La verdad y la prensa” publicado este jueves en Milenio, el señor Héctor Aguilar Camín se ocupa de un articulo mío para tergiversarlo y, como remate, para seguir golpeando al gobierno de López Obrador.

No sé por qué está enojado Aguilar Camín con el presidente de México. Hay tres posibilidades:

1.- Andrés Manuel le cae mal a don Héctor. Es improbable, de hecho creo que ellos se llevan bien. Pero en las relaciones personales todo es tan inestable.

2.- Aguilar Camín está molesto por el recorte en los gastos de publicidad y por la cancelación de contratos de servicios con especialistas e intelectuales. No conozco la situación financiera ni el origen de los todos los ingresos del columnista de Milenio, pero en cuestiones de dinero ninguna posibilidad debe descartarse.

3.- El señor Aguilar sigue sin superar la derrota electoral del candidato al que apoyó en el anterior proceso electoral presidencial, Ricardo Anaya. Si fuera el caso, ha pasado tanto tiempo que el escritor tal vez necesitará ayuda terapéutica para superar el trauma.

Aguilar Camín enojado conmigo por una pregunta simple que le hice

Sí sé por qué está enojado Héctor Aguilar Camín conmigo: porque hice en algún artículo una pregunta. La siguiente:

√ ¿Por qué el colaborador de Milenio, tan amable —o al menos muy poco crítico— en el trato periodístico con otros presidentes de México, ha sido tan duro con López Obrador desde que este ganó las elecciones? 

La actitud de Aguilar Camín puede servir para explicar el tipo de relación de AMLO con la prensa.

El lunes de esta semana —cuando Aguilar Camín volvió de unas merecidas vacaciones que se tomó a partir del 21 de diciembre del año pasado—, el columnista mencionado inició una serie de artículos, todos basados en prejuicios y por lo mismo golpeadores, para analizar al nuevo gobierno. Estos son los cuatro textos de él de estos días:

1.- “El nuevo gobierno”, publicado el 7 de enero.

2.- “El nuevo gobierno 2”, del martes 8 de enero.

3.- “El nuevo gobierno y el demasiado poder”, del 9 de enero.

4.- “La verdad y la prensa”, de hoy 10 de enero de 2019.

O no entendió mi artículo (improbable) o se desquitó porque mi pregunta le molestó (más que probable)

Ha dicho Aguilar Camín este jueves:

1.- “Los registros de ejecuciones que el diario Reforma lleva desde el año 2008 tuvieron un desmesurado aumento de 65 por ciento durante el primer mes del nuevo gobierno”.

2.- “El diario publicó la cifra en su primera plana. Provocó una reacción oficial previsible: el Presidente negó la cifra, y una reacción oficiosa inusitada".

3.- “El director del Sendero del Peje (SdP), Federico Arreola, escribió en su cuenta de Twitter: ‘Señores de Reforma: el punto no es la verdad o la mentira, sino el golpe bajo tan pinche contra Andrés Manuel’. Creo que Arreola está equivocado en esto”.

4.- "La verdad es la verdad. La mentira es la mentira. Los hechos son los hechos. Renunciar a esto es renunciar a todo espíritu de objetividad en el periodismo, en el pensamiento y en la vida pública".

5.- “El ‘golpe bajo’ propinado al Presidente, según Arreola, es el mismo que la prensa que mide homicidios ha propinado a todos los presidentes en funciones desde que se disparó la espiral homicida en 2008”.

El contexto

Mi artículo no tiene sentido sin hacer referencia el contexto en que se publicó. Para empezar, difundo en SDP Noticias, en promedio dos artículos al día. El internet ofrece esa oportunidad de sumar argumentos y la aprovecho. Simplemente un texto es continuación casi inmediata de otro... y a veces hay un tercer escrito para seguir debatiendo.

Oficiosa o no, mi reacción desde la misma mañana en que Reforma publicó su cifra de ejecuciones fue condenar al periódico dirigido por Alejandro Junco.

Dije que es guerra sucia afirmar en primera plana que en el gobierno de AMLO, ¡de un mes de nacido!, han aumentado las ejecuciones en un 65%.

¡Un mes de nacido! Ese es el punto. ¿Cómo decir que un gobierno que ni siquiera ha empezado a aplicar su estrategia de seguridad ya fracasó?

El presidente López Obrador en una conferencia de prensa dijo que los de Reforma “no se midieron” y su secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, dio una lección de estadística a Reforma, en la que el funcionario se dio el lujo de precisar que las cifras del periódico de la familia Junco estaban subestimadas, es decir, que hubo en diciembre más homicidios de los reportados por el rotativo. 

Además de ello, Durazo pidió a Reforma no comparar peras con manzanas (es decir, tomar en cuenta factores de estacionalidad al comparar diciembre con enero) y definir de una mejor manera a qué se refiere ese diario con la expresión “ejecuciones” porque homicidios desgraciadamente sobran en México y no todos caben en tal categoría.

Un día después de que Durazo dejara en ridículo numérico a Reforma, los editores del periódico se defendieron y lanzaron el reto de preguntar quién decía la “verdad”, si el medio de comunicación o el funcionario.

Antes de que Reforma hablara de la “verdad”, un concepto filosófico tan relativo —que Aguilar Camín por cierto, no entiende a profundidad—, escribí de nuevo sobre el tema. Y volví al asunto después de que el diario de la familia Junco defendiera sus estadísticas.

Evidentemente Reforma no tenía razón en su contabilidad. No solo lo documentó Durazo, también lo hizo un especialista, Alejandro Hope, de El Universal, que es muy crítico de AMLO. 

Hope dio numerosas  razones el 4 de enero para probar por qué está mal hecho el ejecutómetro de la familia Junco:

1.- No incluye a todos los homicidios dolosos, solo a las “ejecuciones”. 

2.- No da más detalles acerca de los delitos, como el tipo de arma usada, si hubo tortura o no, etcétera.

3.- Las estadísticas de Reforma generan confusión, ya que poco tiene que ver su metodología con la que utilizan las únicas dos fuentes de información de homicidios oficiales: la del Inegi y la del SESNSP, dos series de datos que por lo demás no coinciden entre sí porque provienen de registros administrativos distintos.

5.- El ejecutómetro de Reforma no tiene compatibilidad histórica para antes de 2007 ni internacional, esto es, carece de puntos de referencia.

6.- Reforma criminaliza a las víctimas al decir que fueron “ejecutadas”, esto es, que eran delincuentes que “se matan entre ellos”.

El señor Hope no avaló tampoco las estadísticas de Durazo, pero las cuestionó bastante menos que a las de Reforma; de hecho, creo que no encontró razones para refutarlas.

Aguilar Camín tergiversa

En mi columna, que hoy Aguilar Camín utiliza para seguir en su campaña contra López Obrador, lo único que dije es que, evidentemente, en un tema complejo en el que las distintas estadísticas no coinciden —aunque todas, incluyendo las de Reforma sean importantes— lo de menos son los números precisos, que por lo visto nadie conoce.

Lo relevante, en mi opinión, es que son muy altas las cifras de homicidios y otros delitos, y así han estado desde que Felipe Calderón declaró su absurda guerra contra el narco con el único propósito de legitimarse ya que recurrió al fraude electoral para llegar al poder en 2006.

En el caso de Reforma, que no hace estadísticas con todo el rigor, sino periodismo a veces de calidad —otras veces con amarillismo—, lo criticable, y así lo afirmé, no radica en la cantidad de “ejecutados” que dio a conocer, menor a la difundida por Durazo, sino en la forma en que se redactó la nota y, sobre todo, la cabeza de la información: “Crecen ejecuciones con AMLO en 65%”.

Eso, culpar al gobierno recién nacido, es una chingadera muy poco periodística. De plano, lo es. Antes de decir que fracasó la administración debe dársele la oportunidad de que por lo menos empiece a trabajar. Y en el tema de la seguridad AMLO y Durazo no lo han hecho con todas las de la ley, precisamente porque no se han aprobado las reformas a la ley que se necesitan. En dos años se les podrá juzgar, ¡no en un mes! 

El Sendero del Peje

Al señor Aguilar Camín le parece criticable que SDP Noticias (que es como se llama nuestro sitio de internet) haya nacido como El Sendero del Peje. Ni modo, así fue. Tuve que dedicarme a buscar opciones profesionales después de que en 2006 se me despidió del periódico que fundé y dirigí —me encargaba de prácticamente todo, hasta de lo operativo y lo técnico—, en efecto, me echaron de Milenio —diario en el que hoy escribe Aguilar Camín— porque molestaba a Calderón que yo fuera tan insistente en denunciar el fraude electoral contra López Obrador, El Peje, sí.

Me encontré, ya en el desempleo, un blog irreverente y muy pequeño que no era para nada una empresa, El Sendero del Peje, lo compré —me lo vendió Víctor Hernández—, lo transformé como pude en una institución empresarial, algunas personas que me han acompañado y yonos pusimos a trabajar y, es lo que pienso, nos ha ido bien.

El sexenio pasado nos decían El Sendero de Peña. Ni modo, así es esto.

¿Me molesta que me recuerden que SDP Noticias fue El Sendero del Peje? Todo lo contrario, fue un honor haber estado en la campaña de AMLO de 2006 y haber dormido muchas noches en el Zócalo durante aquel largo plantón de Paseo de la Reforma, las avenidas Juárez y Madero y la Plaza de la Constitución. 

Ya no me dedico a eso, la política, ni tengo nada que ver con el gobierno de López Obrador ni, tampoco, tuve ningún mérito en su victoria electoral del año pasado. Ahora me dedico al periodismo y lo práctico como mejor puedo con los recursos que tenemos. Ya veremos hasta dónde llegamos.