viernes 18 de enero de 2019 | 02:32
Columnas

La reforma educativa de AMLO, el error de mecanografía y los fantasmas del pasado

@jos_redo vie 14 dic 2018 13:16
Por lo demás, la iniciativa del Presidente realmente pretende cambiar radicalmente el modelo educativo impulsado con la reforma de Peña Nieto.
Por lo demás, la iniciativa del Presidente realmente pretende cambiar radicalmente el modelo educativo impulsado con la reforma de Peña Nieto.
Foto propiedad de: Internet

 

El Presidente Andrés Manuel López Obrador presentó ya su iniciativa para cancelar la “mal llamada reforma educativa” de 2013. Contiene propuestas de fondo, pero también omisiones y enigmas.

Antes de entrar en materia, vale la pena detenerse en un hecho aparentemente menor, pero que encierra gran importancia simbólica: el “error de mecanografía”, que hizo pensar que la iniciativa de reforma al Artículo 3º Constitucional de AMLO propone la desaparición de la autonomía universitaria. Tanto el Presidente como su Secretario de Educación aclararon que fue un error y habrá que creerles, pero se trata de una pifia desconcertante.

No es ocioso preguntarse si Julio Scherer y su equipo en la Consejería Jurídica revisaron el texto final de la iniciativa, y cuál es la razón de que no hayan advertido un error que no es solo de mecanografía sino de técnica legislativa. El error es delicado si lo vemos así: la Fracción VII del 3º Constitucional vigente dice que “las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas…”. La iniciativa de AMLO propone adicionar a esta Fracción VII, o al menos así parece, la disposición de que “La impartición de la educación se realizará… para alcanzar el bienestar de la población…”

Hasta ahí, todo bien, sin embargo, o les falló la computadora o, más grave, desconocen la técnica legislativa, pero la Fracción VII que propone la iniciativa se presenta como si la adición de AMLO sustituyera todo el texto vigente, es decir, como si el Presidente propusiera eliminar la autonomía universitaria. Insisto, no es menor el asunto, porque la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal no puede darse esos lujos; tampoco Esteban Moctezuma puede permitirse una pifia de estas dimensiones, tratándose de una de las acciones cruciales anunciadas por AMLO: la cancelación de la reforma educativa de Enrique Peña Nieto.

El propio Presidente tuvo que salir a enmendar el desatino y anunció que se enviará una fe de erratas a la Cámara de Diputados para corregir su iniciativa, pero el daño está hecho, porque en el actual momento sus adversarios están construyendo una narrativa donde AMLO se revela como un Presidente al que no le gustan los contrapesos, un político que abomina la existencia de organismos autónomos y espacios públicos que no se sometan a su autoridad. Por ello, la idea de que AMLO pretende eliminar la autonomía universitaria, encuentra coincidencia con esta narrativa, sobre todo si se combina con temas como su anuncio de que creará 100 universidades y dejará en el olvido las existentes porque no son viables debido a su nivel de endeudamiento o porque han incurrido en graves esquemas de corrupción como la Estafa Maestra.

En fin, más allá de las grandes metas de la Cuarta Transformación, resulta curioso observar que los fantasmas que rondaban a Peña Nieto se resisten a abandonar el entorno de la Presidencia, los fantasmas de los desatinos y las frivolidades que destruyen el momento estelar de una acción estratégica, como la cancelación de la reforma educativa de 2013 en este caso, y ocasionan que la atención, el análisis y el debate se desvíen hacia las implicaciones del error, el desatino, el desplante, la frivolidad o el protagonismo del equipo presidencial.

Por lo demás, la iniciativa del Presidente realmente pretende cambiar radicalmente el modelo educativo impulsado con la reforma de Peña Nieto. Reconoce a los maestros como actores centrales del proceso educativo y establece mecanismos e instituciones para su formación continua, incluyendo la recuperación y fortalecimiento de las escuelas normales. Es altamente significativo que el Presidente haya anunciado la reapertura de la escuela normal de El Mexe, por la necesidad de que la educación se convierta en un motor de cambio social y generadora de una sociedad igualitaria.

En este sentido, es acertado que, en la Carta Magna, se establezca que los maestros de México no solo dejarán de ser estigmatizados y perseguidos, sino que se les dará un trato que los reconoce como agentes de transformación social. 

Del mismo modo, decretar la obligatoriedad de la educación superior, abre la posibilidad de terminar con las políticas de exclusión de los jóvenes y permite detener la fuerte tendencia hacia la privatización de la educación media superior y superior.

Por último, la iniciativa de AMLO elimina el concepto de calidad, lo cual es un acierto porque la noción de calidad resume la concepción empresarial, elitista y excluyente de la educación que ha predominado en México en las últimas décadas, un concepto absolutamente acorde con las premisas políticas, económicas e ideológicas del neoliberalismo.

Sin embargo, la iniciativa de AMLO carece de una ruta clara para desmantelar el modelo educativo neoliberal y hacer de la educación el eje de una verdadera transformación política, económica, cultural y social de México. Tal vez el hecho de que, hasta ahora, no ha llevado a cabo ni anunciado acciones que cuestionen el corazón del modelo neoliberal, su propuesta de reforma educativa no profundiza en los caminos pedagógicos, epistemológicos, políticos y económicos que habrán de construirse y expandirse por la vía de la educación para llevar a México hacia una época de justicia, solidaridad, desarrollo y convivencia democrática que haga enorgullecerse a nuestros hijos.