domingo 24 de marzo de 2019 | 10:21
Columnas

La novela que debería leer AMLO

@eloygarza vie 14 dic 2018 00:53
Así de brutal es el arte de gobernar.
Así de brutal es el arte de gobernar.
Foto propiedad de: Internet

AMLO ya no tiene tiempo para leer novelas. A menos que consagre sus largas esperas en los aeropuertos para ponerse al día. Por si las dudas, le doy dos consejos. El primero, que no compre libros en las terminales aéreas: casi todos son literatura chatarra. El segundo, que no nada más lea biografías de Benito Juárez sino que experimente con narrativa norteamericana. 

Por ejemplo, valdría la pena que probara con una novela: La decisión de Sophie (1979). Este libro pesado como un tabique trata sobre la toma de decisiones. Obviamente, un gobernante no tendrá que elegir siempre entre extremos tan espantosos como le pasó a esa madre de dos hijos de la obra de William Styron, sobreviviente de un campo de concentración alemán. Pero en algo se asemejan: no se trata de decidir siempre entre el bien y el mal (elección moral), sino de escoger el menor peor de dos males que afecten al pueblo (por cierto, yo sigo sin saber bien a bien qué es el pueblo). 

En la novela de Styron esta madre polaca católica es obligada por los nazis a decidir a cuál de sus dos pequeños hijos (niño y niña) dejarán vivo: al otro lo matarán. Si la madre no se decide por ninguno de los dos, asesinarán a ambos. Ya se ve que la peor decisión consiste en no decidir nada. Y que lo correcto hubiera sido que la madre no tomara partido. Aunque salvar la vida de un ser querido bastaría para legitimar cualquier decisión. ¿Cuál opción tomaría usted?

Así de brutal es el arte de gobernar. Por algo los clérigos son malos gobernantes: no todas las decisiones pueden basarse en la moral. La gobernabilidad se apoya más en la eficacia que en la ética, según Maquiavelo. Aunque si uno lo recuerda bien la historia, la Razón de Estado comenzó a operarla un clérigo: el Cardenal Richelieu.

La manera como un gobernante, en este caso AMLO, toma sus decisiones tienen su origen en la psicología antes que en la ciencia política. Sin duda, la mayor preocupación de AMLO no debe consistir en buscar la posteridad, ni en convencer de sus actos a los periodistas, sino en tomar decisiones acertadas y de los males el menor. ¿Sabe hacerlo? No: en eso anda. O como dicen en los ranchos, echando a perder se aprende. 

Por lo general, quien está al frente de un gobierno respalda sus decisiones con un gabinete que actúa a partir de la ley de compensación: si el estadista es medio disperso, como AMLO, se apoyará con un equipo de expertos. ¿Eso lo entiende AMLO? 

¿Si usted estuviera en el lugar de Andrés Manuel qué opción tomaría? ¿La decisión ética o la eficaz? ¿La alternativa moral o la de Razón de Estado?

En la novela de Styron, la madre judía decide salvar la vida de su hijo y condenar a la muerte a su hija, en el entendido de que siendo el varón de complexión más fuerte, podría sobrevivir a los embates de la guerra mundial y huir a EUA. No se sabe si a la postre su decisión fue plenamente eficaz: su hija murió asfixiada en los hornos nazis y de su hijo no volvió a saber nada nunca más.

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