viernes 18 de enero de 2019 | 02:41
Columnas

En Contexto. Algunas claves del primer presupuesto de la Cuarta Transformación

@lusacevedop vie 14 dic 2018 09:10
Se ha previsto que en el programa económico para el próximo año se evite la contratación de préstamos
Se ha previsto que en el programa económico para el próximo año se evite la contratación de préstamos
Foto propiedad de: Internet

Este fin de semana el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador presentará a la Cámara de Diputados su Presupuesto de Egresos de la Federación y la Ley de Ingresos para 2019, sin duda los documentos más esperados del nuevo régimen y con los que se verá si hay elementos financieros suficientes para emprender la Cuarta Transformación por todos esperada.

Por cuanto a la Ley de Ingresos, no se esperan cambios significativos porque, con excepción de la frontera norte, desde la campaña electoral se anunció que no habría cambios al marco tributario.

Recordemos que para la línea limítrofe con Estados Unidos se prevé reducir la tasa del IVA desde el 16 por ciento actual a 8 por ciento, lo que significaría un sacrificio fiscal superior de 50 mil millones de pesos en 2019, que se pretende compensar con la reactivación económica de la zona a partir de un aumento esperado en ventas e inversión ya que, entre otros, el precio de las gasolinas será similar al del país vecino, lo que evitará que se consuma de aquel lado y, en teoría habrá más recaudación en México. Con todo ello, se promoverá la inversión y se generarán empleos que estimularán el consumo nacional.

Eso, además será un freno para la emigración tanto de mexicanos como de centroamericanos, lo que impulsaría un pronto acuerdo migratorio con el presidente de Trump y con el primer ministro de Canadá como parte del acuerdo sustitutivo del TLCAN.

Se ha previsto que en el programa económico para el próximo año se evite la contratación de préstamos y existe el compromiso de asegurar un superávit fiscal de 1.0 a 1.5 por ciento, luego de cumplir cabalmente con el servicio de la deuda pública, cuyo saldo es equivalente a 49 por ciento del PIB.

Recordemos que entre las piedras en el camino está el proceso de indemnización de los propietarios de los bonos con los que se construyó el 35 por ciento del Nuevo Aeropuerto Internacional en Texcoco que fue cancelado luego de una consulta popular y cuyo costo real o se ha definido con exactitud, pero que podría hacer crisis hacia el fin del primer trimestre del próximo año.

De este caso, pensemos en lo que puede resultar hacer frente a una obra que queda inconclusa, lo que se tendrá que pagar a los bonistas internacionales que aportaron recursos por 6 mil millones de dólares (no de pesos) y que hasta ahora no han aceptado los términos de indemnización ofrecidos por el nuevo gobierno.

A eso hay que sumar los 13 mil millones de pesos correspondientes a la FIBRA con la que también se financió la obra.

El entorno global para el país, por mencionar algunos elementos financieros, tendrá que debatirse entre tasas de interés elevadas, tensiones en el comercio internacional debido a medidas cada vez más proteccionistas, materias primas que aumentan de precio y el valor del dólar que tiende a ser caro.

Así las cosas, el panorama se ve cuesta arriba porque el presidente López Obrador ha establecido en su proyecto de gobierno el desarrollo de 25 proyectos estratégicos de beneficio social.

Sobre estas bases de realidad económica pensemos en otro de los programas emblemáticos del nuevo gobierno, como el Programa de Capacitación de los Jóvenes que ni estudian ni trabajan y que subsisten en las calles, en donde son fácilmente incorporados a la informalidad o a la delincuencia.

El plan es apoyar con educación a unos 300 mil jóvenes a los que se darían becas por 2 mil 400 pesos mensuales. Pero para los casi 2.4 millones que, durante un año, busquen capacitarse como becarios en alguna empresa privada recibirán apoyos por 3 mil 600 pesos al mes.

Ambos programas, que indudablemente pueden ser factores de transformación de la inseguridad vigente porque resolverían los graves problemas de la exclusión y la pobreza, representan un gasto superior a los 110 mil millones de pesos que, más allá del discurso, no se alcanza a ver sus soportes.

Para el tema de los viejitos y discapacitados, ha trascendido que se destinarán unos 40 mil millones de pesos. Pero la oferta y la justicia establecen que la medida sería universal, lo que implicaría considerar a los pensionados del IMSS, ISSSTE y fuerzas armadas, por mencionar a los más relevantes y de las dificultades que ello significa, que ya comentamos en entrega anterior.

También está el asunto de la vivienda, considerado por Lopez Obrador “piedra angular para la pacificación del país”, para el que canalizarían 10 mil millones de pesos en 15 municipios de alta marginalidad: cinco en el norte del país, cinco en el Valles de México y oros cinco en destinos turísticos.

Pero pensemos también la Refinería de Dos Bocas, en Tabasco, cuyo costo se estima entre 500 mil y 600 mil millones de pesos, que se distribuirían a lo largo de la primera mitad del sexenio.

A partir de esta muestra, es claro que los deseos y las expectativas superan las posibilidades económicas reales del país y por eso es muy importante saber de qué manera se financiará la Cuarta Transformación.

Como pocas veces, todos queremos ver y saber cómo se hará tanto con tan poco.

@lusacevedop