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Columnas

¿Trinchera de libertad? ¡No! ¿Embestida contra AMLO? Sí. Y violencia de los ricos contra los pobres, querido E. Krauze

@FedericoArreola jue 13 dic 2018 03:30
Llega a la dirección de Reforma no un periodista y ni siquiera un administrador, sino un activista al servicio de lo más sucio que puede comprar el dinero en México: ideología para legitimar tanta violencia ejercida desde los sectores más ricos contra los más pobres
Llega a la dirección de Reforma no un periodista y ni siquiera un administrador, sino un activista al servicio de lo más sucio que puede comprar el dinero en México: ideología para legitimar tanta violencia ejercida desde los sectores más ricos contra los más pobres
Foto propiedad de: internet


‘Los obreros han pasado de un estatus de explotados al de deshechos’. Papa Francisco

En Twitter, Enrique Krauze celebró con las siguientes palabras el anuncio de que Juan Pardinas —apasionado activista ¿intelectual? al servicio de las personas más acaudaladas de México— será a partir de enero el director editorial del diario Reforma de la Ciudad de México (El Norte, en Monterrey; Mural, en Guadalajara):  

Pardinas, todavía director del IMCO —instituto más que representativo de la ultraderecha empresarial mexicana— dijo en Radio Fórmula, en el noticiario conducido por Leonardo Curzio que:

1.- “Necesitamos el periodismo libre”.

2.-  La función de un periódico “es luchar por argumentos sólidos y la verdad sobre lo que está ocurriendo en México”.

3.- “No podemos explicar el surgimiento de fenómenos como el populismo o autoritarismo sin la pérdida de la verdad como referente”.

¿Cuál es “la verdad” que defiende el “periodismo libre” según lo entiende gente como Juan Pardinas?

Ese hombre, y todas las personas que piensan como él, solo utilizan su libertad para defender la única verdad en la que creen: la de los mercados.

Es un dios, el de la mano invisible que se supone mueve la economía con la mayor eficiencia posible, que ha golpeado a México desde hace algunas semanas; en efecto, desde que quedó claro que el presidente López Obrador no gobernaría siguiendo al pie de la letra el cerdo neoliberal.

Quienes, como el futuro director editorial de Reforma, buscan “la verdad” para combatir al “populismo” —que en México, aseguran, encabeza AMLO— en realidad lo que defienden es la violencia de los ricos contra los pobres que en algunos países, como Francia, ha provocado ya una seria crisis social.

La revuelta de los “chalecos amarillos” —apoyada por gente de toda Francia, inclusive por miles de niños estudiantes de secundaria— solo se comprende racionalmente a partir de la violencia de los ricos.

La mejor explicación, porque anticipó el actual movimiento de protesta, es de la socióloga Monique Pinçon-Charlot. Sus palabras, expresadas en 2017, se han vuelto virales en las redes sociales. Enseguida un resumen escrito de lo que ella dijo en un video de 2017:

1.- “Como especialista en la violencia de los ricos, yo digo que el que siembra la miseria, recolecta la ira”. 

2.- “Los trabajadores, hoy, son tratados como costos, gastos, recursos, materias primas, recursos productivos”. 

3.- La violencia de los ricos la ejercen quienes “piensan que los trabajadores son demasiado caros”.

4.- “Es una violencia generada a puerta cerrada, en las salas de los barrios ricos, que no es visible”.

5.- Es la violencia que ejercen y defienden “los intereses de los poderosos, de la oligarquía”, los “militantes del sistema neoliberal”.

6.- Los trabajadores “quieren defender también sus intereses y su derecho a simplemente vivir con normalidad en esta tierra en la que están de paso, como todos nosotros”.

7.- “Hay una lucha de clases que llevan a cabo los más ricos contra los más pobres. En la que los más ricos y los más poderosos se adaptan perfectamente a las nuevas tecnologías que se desarrollan en la sociedad y de las cuales se apropian, y los trabajadores, las clases medias y las clases populares, son dejadas de lado”.

8.- “Hay una frase del papa Francisco, que creo que es preciosa: ‘Los obreros han pasado de un estatus de explotados al de deshechos’. Es esta noción de costo, de carga, de deshecho, de parásito, de paria”.

9.- Los verdaderos defraudadores son los más ricos: los “que roban recursos fiscales al estado francés. Decenas de millones de euros. Si pagasen sus impuestos a la altura de sus fortunas, ya no tendríamos un agujero en la seguridad social”.

10.- “Hay 85 personas en la tierra que concentran tantos recursos como la mitad del planeta. El año que viene serán 60. Vamos hacia una especie de infierno terrible para las clases populares. Para nosotros, la burocracia, la tecnocracia, a nivel de Europa, son formas de matar la democracia”. 

Para evitar la revuelta, moderar desde el gobierno la violencia de los ricos

Ni siquiera evitarla porque, tal vez, en el capitalismo sea imposible acabar con la brutal desigualdad. Aceptando tan cruel realidad se puede, si se gobierna con un sentido humanista, inclusive sin rechazar lo fundamental de la lógica de los mercados —desde luego, tampoco sin someterse a los operadores financieros globales—, hacer más llevadera y por lo tanto más positiva para todos la relación entre ricos y pobres.

Es todo lo que propone López Obrador, que está lejos de tesis marxistas como las que quizá sirven de inspiración a la citada socióloga francesa.

Pero eso tan sencillo —tender una mano desde el gobierno a los que menos tienen, lo que no cancela privilegios de los ricos, pero los modera un poco, solo un poco—, eso tan humano, tan cristiano, tan en la línea de la ética más elemental, tan justo y tan necesario para no llegar a extremos como los que en estos días han sacudido a Francia, eso, tristemente, es visto por demasiada gente en los sectores empresariales mexicanos como “populismo” y aun como “autoritarismo” que debe combatirse con toda la fuerza que pueden aplicar.

Como los medios de comunicación más importantes en México, de derecha e izquierda, todos trincheras de libertad, por usar la expresión de Krauze que por supuesto no solo le queda a Reforma —destacadamente pienso en el papel responsable de las grandes televisoras, Televisa, TV Azteca, Imagen TV—, como hay conciencia social entre las empresas mediáticas que no han cedido a las presiones de la ultraderecha empresarial que desde la pasada campaña electoral exigía no un periodismo objetivo, sino un periodismo militante contra el proyecto de López Obrador, entonces esa ultraderecha, que cuenta con recursos de sobra —inclusive superiores a los del propio Estado mexicano— ha decidido que su embestida contra el nuevo gobierno, en la que juegan un papel fundamental los mercados tan violentos cuando no se les obedece ciegamente en todo, tenga un barco insignia, el diario Reforma, al que han llevado a un nuevo capitán, alguien como Juan Pardinas tan al servicio de la oligarquía —no es su único pecado: también es una mala persona que actúa tramposamente—, tan casado con la lógica neoliberal, tan incapaz de ver que los mercados cuentan, claro que sí, pero también la gente...

Sorprende que un intelectual tan destacado como Enrique Krauze, al que admiro, aprecio y respeto, celebre como un gran acontecimiento el retiro de un hombre bueno como Lázaro Ríos de la dirección del importante diario Reforma —influyente como pocos en México: preocupa que su buen periodismo vaya a acabar para dar paso al activismo— y la llegada al máximo cargo editorial no de un periodista y ni siquiera de un administrador, sino de un cruzado al servicio de lo más sucio que puede comprar el dinero en México: ideología para legitimar tanta violencia ejercida desde los sectores más ricos contra los más pobres.