viernes 18 de enero de 2019 | 02:34
Columnas

Reforma quiere encabezar la prensa opositora

@jlca007 jue 13 dic 2018 06:03
Y es que no sólo se trata de un cambio de gobierno, es una transformación de cómo se hacen las cosas, o al menos eso es lo que hasta el momento se vislumbra.
Y es que no sólo se trata de un cambio de gobierno, es una transformación de cómo se hacen las cosas, o al menos eso es lo que hasta el momento se vislumbra.
Foto propiedad de: Internet

 

Existen muchas referencias de cómo el periodismo se ha comportado como partido político o desde la política, desde el punto de vista sociológico, lo anterior debido a su responsabilidad inherente de “asedio al poder”, entonces algunos periodistas “usan el periodismo para la política”, ahí está el caso del ex aspirante presidencial Pedro Ferriz de Con.

Los grandes medios de comunicación influyen igual o más que un partido político o un grupo económico tradicional, pero no determinan un resultado, eso es una realidad, para muestra tenemos la arrolladora victoria de Andrés Manuel López Obrador en las pasadas elecciones.

Es común que, con la llegada de un nuevo gobierno, los medios de comunicación se reacomoden, en esta ocasión, los cambios se dieron incluso desde el periodo de transición y de una forma más radical que en otras ocasiones.

Y es que no sólo se trata de un cambio de gobierno, es una transformación de cómo se hacen las cosas, o al menos eso es lo que hasta el momento se vislumbra.

En este sentido, ayer se dio a conocer que Juan Pardinas asumirá la dirección general editorial del periódico Reforma en relevo de Lázaro Ríos, quien ocupó el cargo desde noviembre de 1993.

 

Este cambio ocurre la par de que su propietario Alejandro Junco de la Vega entrega el mando del grupo a su hijo Alejandro Junco Elizondo, quien iniciará una nueva era acompañado de Pardinas.

Pardinas fue director del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y los domingos escribía en ese diario un artículo editorial. También ha sido colaborador de la cadena CNN en español.

Por su perfil profesional se advierte que pondría énfasis en coberturas sobre corrupción y rendición de cuentas. Y frente al nuevo gobierno federal que encabeza Andrés Manuel López Obrador ha planteado una postura crítica.

Bajo su dirección, el IMCO impulsó diversas iniciativas para la rendición de cuentas en los diferentes niveles de gobierno, como la iniciativa #3de3.

Como columnista en Reforma y analista en diversos noticieros de televisión, Juan Pardinas ha sido excesivamente duro con López Obrador, recordemos algunas líneas que le dedicó en su columna titulada Hombre de Estado que se publicó el 25 de febrero de 2018:

 

“Andrés Manuel López Obrador es un hombre de estado, pero de estado alterado… AMLO es el candidato de la alternancia, sus opiniones y temperamentos alternan con la dirección del viento… En el tema de la corrupción, México necesita una voz que comparta la indignación por la Casa Blanca de Peña Nieto, la estafa maestra de Rosario Robles y las más de cuatro mil empresas fantasmas. De poco sirve un predicador bíblico que un día promete una refundación ética de la República y después le ofrece fuero a Napoleón Gómez Urrutia. Con López Obrador, la superioridad moral también tiene días inhábiles y horarios de operación”.

En principio yo estoy de acuerdo con los que, de una manera genuina y sin tomar la moral como pretexto para lucrar, condenan la corrupción que se ha dado en pocos niveles del sector público en este sexenio.

Con casos como el de HIGA y la Casa Blanca, OHL, la corruptora Odebrecht, el narco fiscal de Nayarit, no dejan duda de que en México urge la creación de mecanismos anticorrupción eficientes y con un grado de independencia total de cualquier interés político o económico.

 

No obstante, Pardinas tiene cosas que aclarar como la nota que publicó  El Universal donde se le señaló por recibir  por parte  de la Auditoría Superior de la Federación 3.54 millones de pesos por ser conductor del programa Pesos y Contrapresos,  incurriendo así en una irregularidad porque, dice la nota: “Se presume que la prestación de servicios o la relación contractual con uno de los órganos del SNA imposibilita a Pardinas Carpizo de participar imparcialmente en la comisión de selección del CPC, pues este último es el elemento que fungiría como contrapeso a los órganos públicos”.

 

O sea que la filosofía del ahora perseguidor de López Obrador, Juan Pardinas, en materia del combate a la corrupción es sencilla: Hágase la ley en los bueyes de mi compadre.

 

Y este sujeto, es el que se cree ser la conciencia de los mexicanos.