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Columnas

Reforma, la socavación del Estado y los medios al servicio del gran capital

@ginesacapulco jue 13 dic 2018 16:22
Juan Pardinas
Juan Pardinas
Foto propiedad de: Internet

     La noticia del señor Juan Pardinas como flamante director del diario Reforma no es en ningún modo, alentadora. Ha sido una voz, que escudada en uno de los tantos membretes que han llenado de desprestigio a la llamada "Sociedad civil organizada" al defender los intereses de una elite muy bien definida y ubicable, y lo ha hecho llenando de vituperios al ya hoy por fin Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en cuanto espacio en los medios ha tenido, como cabeza del llamado Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO). El diario Reforma, con todo y su innegable prestigio, pone en duda su imparcialidad con este cambio en su dirección editorial, porque sin duda alguna que el periódico en cuestión se va a sumar a algunos otros espacios y/o medios que van a enrarecer el ambiente político, al cuestionar de más, por decirlo de una manera mesurada, al nuevo Gobierno.

El 17 de Septiembre de 1973 fue asesinado en la Ciudad e Monterrey, en un supuesto intento frustrado de secuestro por parte de la Liga 23 de Septiembre, el magnate neoleonés Eugenio Garza Sada, una enorme conmoción nacional causó este hecho, muchas hipótesis se han tejido en torno al hecho, sin haber llegado nunca a una conclusión definitiva, pero hay un supuesto que llama la atención, el industrial regio estaba en tratos avanzados con los propietarios de la cadena nacional de diarios "García Valseca", propiedad de un militar con los mismos apellidos, y el Presidente Echeverría estaba ya desde entonces preocupado por el exceso de poder que empezaba a tomar la elite empresarial en México, sobre todo la del norte, con su indeleble sello ultra antiestatista, una de las versiones, no comprobada, que aún se maneja, es que Echeverría, Presidente bien informado como pocos si es que los hubo, de todos los movimientos políticos en México, sabía de estos planes, y cuando menos, dejó que se consumaran, esto con el fin de evitar la adquisición de este importante grupo de medios escritos por parte de esta elite empresarial, no muy caracterizada por patriota, por decir lo menos.

La cadena de marras fue comprada, a la postre, por empresarios del centro de México, y son aún hoy todos los "Soles de México" y algunos otros diarios. Echeverría ya veía con natural preocupación el avance de esa elite empresarial en los terrenos de la política, y cuánta razón tenía en preocuparse, que cuando llegaron a tomar el poder en el año 2000, con su partido el PAN, hasta 1997 marginado a un papel cuasi testimonial, llegaron ni más ni menos que a ocupar la mismísima presidencia de México. Los estragos de la llegada de estos improvisados y sus patrocinadores, ávidos de dinero, aún los padecemos, baste con recordar que no solo se ensanchó la desigualdad, se estancó el crecimiento económico, se debilitó al Estado dejando demasiado a las fuerzas ciegas del mercado y se perdió la mayor divisa que México tuvo por casi ocho décadas: la Paz social. 

Hoy, el escenario político en general y de los medios en particular no tiene nada que ver con el de 1973, para empezar, tuvieron que regresar los viejos estadistas para empezar a corregir el rumbo de un barco a la deriva, pero ya dentro de un marco con indudables avances democráticos, que a pesar de los pesares tenemos, pero que podrían y deberían haber contribuido a un país mucho mejor, y no lo han hecho en esos términos. Aun así, no deja de preocupar pues, el giro radical que parece empezar a tomar el diario Reforma; ojalá comprenda bien el papel de objetividad y pluralidad que debe jugar, sino el periódico Reforma corre el riesgo de caer en el desprestigio, que tantos años y esfuerzos le ha tocado construir,  si es que adquiere un sesgo excesivamente anti-gobierno, en detrimento de un sano y deseable equilibrio editorial.