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Columnas

El “entusiasmo” de Krauze y Calderón

@ruizjosejaime jue 13 dic 2018 11:14
Hipócrita o sincero, el entusiasmo de Enrique lo minimiza como crítico del poder.
Hipócrita o sincero, el entusiasmo de Enrique lo minimiza como crítico del poder.
Foto propiedad de: Internet

¿Con quién quiso quedar bien el historiador Enrique Krauze? ¿Con Alejandro Junco de la Vega? ¿Con Alejandro Junco de la Vega E.? ¿Con Juan Pardinas, nuevo director de Reforma? ¿Era necesario su tuit? No. ¿Con quién quiso quedar bien el monero Paco Calderón?

“Es una gran noticia que @JEPardinas dirija el periódico @reformanacional. Es la trinchera de libertad donde más lo necesitamos”.

Hipócrita o sincero, el entusiasmo de Enrique lo minimiza como crítico del poder. En la biografía intelectual de Krauze no he visto un renglón de indignación por la salida de Reforma de José Woldenberg o Lorenzo Meyer. ¿Acaso estos personajes no merecían su atención? ¿Tampoco Lázaro Ríos?

Difiero de Enrique, la llegada de Pardinas no es una gran noticia, es la radicalización de un periódico de derecha que ya se asume sin tapujos como derecha. Ideologizado, ya trazó su línea en contra de Andrés Manuel López Obrador. El mayor defecto de Reforma es que nunca se “equivoca”, aunque se equivoque, no tienen la decencia editorial de reconocer sus errores, porque los han tenido y los seguirán teniendo. Alejandro carece de cualquier manual deontológico, la ética perodística no va con él.

En una democracia no es molesto que existan periódicos de derecha, como existen los de izquierda, ahí está La Jornada. Lo que molesta es que el periodismo no se ejerza a cabalidad y, por supuesto, de lo Pardinas no es una gran noticia, aunque Alejandro, como empresario, está en su derecho a contratar a quien se le pegue la gana. Al final de cuentas sus lectores avalarán o rechazarán estos cambios.

Difiero, también, que Reforma sea una “trinchera de libertad”. De ser así ahí seguirían escribiendo Meyer y Woldenberg. A ellos los corrieron de esa trinchera tan alabada por Krauze. Escribí que la “muerte periodística de Reforma es inminente, su resurrección no es evidente, aún”.

Paco Calderón me contestó en un tuit:

Críticos hacia afuera y condescendientes adentro con su casa editorial, Enrique y Paco enseñan cobre. Ni Reforma es trinchera de libertad ni tiene como empresa “cabal” salud. Reforma entró en una crisis que, tal vez, sea insuperable. No lo deseo. Y si el grupo goza de cabal salud, Paco, ¿por qué los recortes, los reajustes, los despidos?