viernes 18 de enero de 2019 | 02:41
Columnas

Crónica de una navidad fifí

@Teotihuachango jue 13 dic 2018 17:42
Foto propiedad de: Internet

Mi familia, los Peimbert obvio, se reunió para celebrar Navidad. Primero fuimos a la Iglesia porque hay que mostrar la unidad familiar, igual que cuando fuimos a la marcha del 2 de diciembre, aunque nos regresamos temprano porque hacía mucho calor y el sol no es bueno para la piel; la mancha y qué horror estarse poniendo cremas para aclararse la piel. Solamente se vale ser morenito si vas a la playa porque estás bronceado y eso es lindísimo. Bueno, fuimos a la iglesia donde el padre Goyo dio una súper reflexión que ya no me acuerdo, pero tenía que ver con Jesús y portarnos bien y eso. Había mucha gente pobre afuera de la iglesia, todos nosotros súper bien vestidos y con sentimiento de culpa mal plan porque te sientes mal por tener tanto y tienes que compartir o quedas mal con los demás. Vi que Marifer y Lucy le daban hasta juguetes a unos niños. O sea, ¿cómo no se me ocurrió? Lo hacen para que las veamos, aunque sean unas desgraciadas con las demás personas en la escuela, al menos por un ratito la gente bien cree que son buenas.  Yo le iba a dar dinero a un señor, pero vi que su hijo tenía una playera (súper sucia) con el logo de Morena y qué asco. La neta no voy a gastar mi dinero en estos pobres mantenidos, que los mantenga su mesías, ¿no? Me puse a buscar otra persona que se viera más grande y más pobre, porque así nos va a recompensar Jesús, obvi. Llegó uno con una barba enorme, hasta tenía hojas secas enredadas. Entonces comienza a decirme que es un hondureño que vino con la caravana, que su esposa se murió por la violencia entre bandas y que sus hijos ya estaban trabajando en Estados Unidos y que por favor le ayudara, que si no tenía trabajo y un montón de mentiras más, o sea, solo están aquí quitándole la comida y el trabajo a los mexicanos, ¿por qué no mejor ayudar a los pobres de México o a los indígenas? No, no es que yo los ayude, pero al menos no les quito la oportunidad de que otros les ayuden. No le dije nada y me fui, enojada, porque nos van a traer inseguridad y más violencia y no necesitamos más de eso. Ojalá nos llegaran migrantes de Siria o de lugares más interesantes, pero llegan de países feos. Pensé que lo ideal era buscar una mujer, porque siempre hay Marías pidiendo en las esquinas. Fui hasta donde estaba una y le di el dinero. No me lo quiso aceptar. Limosneras y con garrote. Me dijo que estaba buscando a su hijo desaparecido, que no sabe de él desde el 2014. Me mostró la foto y se puso a llorar. Yo rompí la foto porque obviamente ese tipo ya está muerto, para qué lo busca si seguramente estaba metido en el narco o algo. La señora me arrebató los pedazos de la foto, me dijo que era estudiante y que estudiaba para ser maestro. Señora mentirosa. Los que estudiamos, como Montse (mi mejor amiga) o yo, no andamos de revoltosas ni andamos en marchas ni en esas cosas. No somos tontas y andamos repitiendo cosas de los socialistas. Mejor ser socialité. Me fui indignada con mi billete en la mano. Mejor se lo doy a un policía porque pobrecitos, tienen que trabajar cuando todos disfrutamos y siempre son súper lindos los de mi fraccionamiento. Bueno, aunque sean de seguridad privada es igual. Nos defienden de la gente mal. Cuando le extendí el billete al policía me dijo que a quién quería que se “despachara”. No entendía. Me dijo que, si alguien me estaba molestando, él podía ayudarme a “desaparecer” el problema. Me dio muchísimo miedo. Tipo raro.

Luego nos fuimos a la cena, o sea, a lo importante. Comimos delicioso, platillo tras platillo. Mi papá nos dijo que los regalos este año serían más sencillos porque estamos en “austeridad republicana”. Todos guardamos silencio. O sea, Javi ya cumplió 16 y le toca coche y pobre si no lo recibe. Nos explicó que AMLO (MALO) quiere bajarle el sueldo a todos los jueces y magistrados. Maldito ignorante. ¿No sabe que mi papá tuvo que trabajar en la empresa de mi abuelo desde los 24 años? ¿No sabe que para su maestría en Inglaterra mi papá tuvo que vender su coche? Ese AMLO no valora el esfuerzo, no quiere a los que se han hecho de su dinero de manera honesta. Justo cuando estábamos todos tristes y enojados, mi papá empezó a reírse y dijo que todo era una broma porque la ley los protegía. Resulta que podemos seguir con nuestro estilo de vida, aunque le moleste tanto a los chairos y amlocos. Brindamos y repartimos regalos. Hasta a Petrita (la que nos ayuda con el aseo y la que cocinó toda la cena) le tocó un regalo: un delantal nuevo que dice “Call Me Fifí” en un estampado de súper buen gusto. La tratamos mejor desde que vimos la peli “Roma” de Cuarón. En fin, nuestra primera navidad en la Nueva Venezuela no estuvo tan mal. Me regalaron muchos libros porque ahora con el nuevo director del FCE seguro van a imprimir puros folletos comunistas o historias de Benito Juárez. Mi deseo de navidad es que se acaben los nacos, las feministas y los amlocos. Mi propósito es ser mejor persona, no fijarme tanto en el dinero, tratar mejor a mis novios y viajar más porque sospecho que la cuarta transformación (o transformación de cuarta) va a ser a-go-ta-do-ra. Me asomé por la ventana y hay gente en la calle, dormidos ahí, con este frío debe ser difícil, luego me acordé que son flojos por naturaleza, seguro hasta lo disfrutan.