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Columnas

Reforma muere

@ruizjosejaime mié 12 dic 2018 10:48
Alejandro Junco
Alejandro Junco
Foto propiedad de: Internet

Una cosa es dar la dirección, otra el poder. Cansancio, enfermedad o vientos de cambio, Alejandro Junco de la Vega, se había tardado, le cede a su hijo Alejandro las riendas del Grupo Reforma. El legado de Alejandro grande es enorme: hizo un periódico de derecha en un país (PRI) hipócritamente de izquierda. Ganó un chingo de batallas: su independencia crítica le dio libertad y conciencia los mexicanos. ¿Su historia es un error? Sí, como la de todos nosotros. 

Cuando fue necesario, Alejandro se convirtió en activista. Recuerdo que defendió a Federico Arreola en juzgados, avanzó en su derecho a la libertad de vocería en la Ciudad de México y quiso hacer del país, no lo podemos negar aunque no comulguemos con su visión, un México mejor.

La edad nos vuelve aburridos, irresponsables. Tacaños ante la visión de la otredad, somos impertinentes. Un buen periódico crítico del nuevo sistema se puede convertir sólo en un periodismo negativo. No sé qué hará Alejandro chico con la enorme tarea que tiene ahora. Alguna vez en su cubículo de la calle Washington, en Monterrey, lo vi entusiasmado por el periodismo digital. Algo que desdeña su padre. El hijo sí cree en el algoritmo, el padre no.

La era del algoritmo llegó para quedarse. Como el papiro en su momento, como la imprenta. No sé si Alejandro le impuso al hijo Alejandro a Juan Pardinas. Creo que fue una mala decisión. Ni modo. Es su empresa y ellos saben qué hacer y qué no hacer. Lo notorio es la debilidad de Reforma frente a El Universal. Juan Francisco Ealy Ortiz sabe transformarse. Nada lo detiene. Por eso su periódico sigue siendo líder, y no dejará esa posición.

Asistimos a una inauguración, muchos no quieren darse cuenta. Los Alejandros le apuestan a sobrevivir sin la anuencia publicitaria del nuevo gobierno, lo han hecho bien durante años, pero estamos en otro momento. La derechización editorial corresponde a la publicidad empresarial, es su modo de sobrevivir. Es una lástima, ahora las finanzas, la economía, mandan, no el periodismo. La muerte periodística de Reforma es inminente, su resurrección no es evidente, aún.