jueves 18 de julio de 2019 | 11:52
Columnas

Cuando impera el hambre y las ganas de comer

@maloguzmanvero mié 12 dic 2018 05:15
El nuevo director editorial de Reforma no es periodista ni administrador de una redacción: es activista y buscará ser candidato presidencial de la derecha, usando a ese diario con trampolín
El nuevo director editorial de Reforma no es periodista ni administrador de una redacción: es activista y buscará ser candidato presidencial de la derecha, usando a ese diario con trampolín
Foto propiedad de: internet

 

“Soy el que pese a tan ilustres modos/ de errar, no ha descifrado el laberinto/ singular y plural, arduo y distinto, del tiempo, que es uno y es de todos./ Soy el que es nadie, el que no fue una espada en la guerra. Soy eco, olvido, nada.” Jorge Luis Borges

El Reforma como “resistencia”

A partir de que se fundó el periódico Reforma en la Ciudad de México, este fue de vanguardia en diferentes aspectos. Desde ser el primer diario que se vendía fuera de la mafia de la distribución –sus plumas más famosas salían como voceadores a venderlo en las calles, contra la Unión de Voceadores—, pasando por su formato lleno de fotos a color y sofisticado diseño, hasta representar siempre una marcada oposición periodística al gobierno en turno, fuera cual fuera.

En el aspecto económico optó por ser el primer diario en el país que cobró su versión digital. Eso sin mencionar que la mayor parte de su propaganda ha provenido de la IP y que, de todos los diarios de circulación nacional, la publicidad oficial constituye el menor porcentaje de sus ingresos por vía de anuncios.

 

Representar a la derecha liberal

Cierto que también ha sido el diario que mejor ha representado a la derecha liberal mexicana, si bien eso no fue mella para que en sus páginas escribieran intelectuales que podemos considerar de izquierda como Lorenzo Meyer (no dejo Reforma: le pidieron que se fuera), el finado Miguel Ángel Granados Chapa o Carmen Aristegui, Roberto Zamarripa y René Delgado (ahí continuan estas tres personas).

Demostró así, durante muchos años, su absoluta libertad de expresión.

Eso, hasta que cambió... Dejó de ser el diario liberal por antonomasia y se volvió una bocina de ciertos grupos económicos. Abandonó sus aires de libertad y se impuso una ideología de la más rancia derecha (que no neoliberalismo o liberalismo). Muestra de ello fue que, cuando las críticas más arreciaron contra Ricardo Anaya o se demostró su labor para erosionar al PAN, el diario que lograba importantes investigaciones prefirió obviar el asunto. Así, nunca apareció en Reforma una crítica a tan efímero líder...

 

El nuevo director editorial

Hasta el día de ayer, el director editorial del Reforma, Lázaro Ríos, fue quien marcó su impronta en el diario. Sin embargo, el contratar a quien solo fue un editorialista dominical como nuevo director, en realidad marca la nueva tendencia del rotativo. Tener por director periodístico a un representante de los intereses de la ultraderecha empresarial, anuncia un sesgo informativo mucho más marcado.

La contratación de Juan Pardinas como nuevo director editorial de Reforma abre su jugada de atacar de manera frontal al gobierno de la 4T, y también deja entrever cómo se están uniendo ciertos grupos económicos en México contra el presidente Andrés Manuel López Obrador.

El error de empresarios y Reform al procurar concentrar sus esfuerzos en Pardinas, demuestra que no conocen a su nueva “adquisición”; garantiza polémica y confrontación, sí, pero lo suyo no es el periodismo, sino el activismo. Se siente con los alcances de ser el próximo presidente de la República y seguramente ve al diario como un trampolín. Algo así como Pedro Ferriz —mucho más popular y sin duda en sus orígenes solo un periodista—, que dedicó los últimos años en Grupo Imagen a construir desde la radio un sueño presidencial, que como vimos quedó en pura ilusión.

El punto es que al golpeador encubierto por tantos años lo contratan para serlo abiertamente, y con ello avisan de forma directa al gobierno entrante y a la sociedad mexicana del endurecimiento de su línea editorial. Sin embargo, Reforma no requiere ser el trampolín de nadie; requiere ser el diario libre que se podía leer.

¿Oportunidad u oportunismo?

Pero algo más significa esa contratación, ya que Juan no es periodista, ni nunca ha llevado un periódico. Tampoco el haber sido director del IMCO —que no fundador— y el escribir semanalmente le da las herramientas requeridas para ser el director editorial.

No olvidemos que cuando el PAN acarició la idea de un candidato ciudadano, quien saltó a la palestra fue Juan Pardinas. Cuando Anaya demostró que lo anterior era un juego de sombras, algunos empresarios se lamentaron que su “gallo Pardinas” no participara por la grande. Después de la debacle panista, puede ser que vuelva a resurgir la idea de tener un candidato ciudadano, y qué mejor plataforma de conocimiento que Reforma.

El mismo Juan Pardinas, Miguel Ángel Granados Chapa o Guadalupe Loaeza (inauguró la 4T de las maromas, diciendo primero que votaría por JAMK y después dio la voltereta de 3er grado mortal, cuando AMLO ganó explicando por qué votó por el último…) son veletas; se mueven a donde más le conviene a sus intereses. No se les puede llamar neoliberales o fifís. Simplemente son veletas.

La ruina que se presagia

Si los empresarios que apoyan a Juan Pardinas y Reforma lo ven como su carta fuerte para plantar cara frente a AMLO, están equivocados.

Si con ello Reforma considera endurecer su línea de expresión, pésima estrategia. Hoy más que nunca se requiere pluralidad, libertad de expresión y no volverse en el otro extremo del debate en la vida nacional ya de por sí tan polarizada.

Es una lástima que uno de los diarios más liberales termine por volverse de la ultra derecha. Se podría decir “Así No”... La polarización no se combate con más polarización, sino con discusiones que permitan la sana reflexión y, en dado caso, aceptar las razones del otro. De no lograrlo, Reforma pasará a la historia como el diario que se volvió pasquín y eso, a nadie conviene.