domingo 24 de marzo de 2019 | 10:21
Columnas

El poder judicial evidenciado como fuente emblemática de injusticia

@ginesacapulco dom 09 dic 2018 20:28
Foto propiedad de: Internet

     En el lapso de menos de una semana el poder judicial de la federación quedó al desnudo, evidenciado como una de las principales (sino es que la principal, dado su razón de ser) fuente de injusticia de todo tipo, comenzando por un dato que debería llenarnos a todos de terror: un 99.3% de los delitos en México queda en la total impunidad.

En la semana ya pasada, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dio entrada a un recurso de inconstitucionalidad  promovido por "la chiquillada" de los partidos políticos, dando de paso, muestras de que pueden ser una piedra en el zapato del gobierno ya en funciones, lo que es desconsolador es que sus acciones solo fueron encaminadas no a buscar una mayor justicia para la colectividad, sino para un puñado, la elite burócrata dorada y sus obscenos sueldos y prestaciones, donde los Ministros de la SCJN, ante la contradicción de dos artículos de la Constitución, muy convenientemente para ellos mismos se preocuparon por blindar sus intereses en lo más posible a su alcance.

 

   Ahora se entiende el motivo del porqué, el presidente López Obrador y su enorme sabiduría y experiencia política, nombró como Secretaria de Gobernación precisamente a una reputada constitucionalista, exministra de la Corte, Doña Olga Sánchez Cordero. El ejecutivo que encabeza Andrés Manuel tiene que estirar la liga al máximo en cuanto a ejercer sus facultades ejecutivas, siempre sin salirse del marco jurídico constitucional, para evitar intentonas de reveses a sus políticas que se pretendan propinar desde el poder judicial, por ejemplo. Este poder, que en pocos días quedó en evidencia ante millones de mexicanos, está no solo jugando el papel de contrapeso para el que está diseñado (indispensable en toda democracia) y el cual delimita su accionar la Constitución, sino que no tiene el pudor de obedecer a intereses particulares o de grupo muy bien identificados, en detrimento a la inmensa mayoría de los Ciudadanos.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) también nos dio una bellísima perla de muestra de lo que es capaz de llegar a hacer, para torcer la Ley con la Ley en la mano, que si en 2006 bastaba con abrir todos los paquetes electorales de la elección presidencial, para dar certeza al que resultara ganador y legitimar así también todo el proceso completo, ahora, en los concerniente a la elección para gobernador en Puebla, esto no bastaba, sino que hubo tal cantidad de irregularidades, documentadas de principio a fin de dicho proceso electoral, que a todas luces procedía la nulidad de la elección y la repetición de la misma, como de hecho lo planteaba el proyecto de uno de sus ministros; el resultado fue algo más allá de la ignominia: tres ministros votaron a favor de dicho proyecto, por cuatro en contra, validando así dos de las ya más hermosas tradiciones del Partido Acción Nacional, que son el vil fraude electoral, y el intento de o la reelección de facto, por medio de ¡las esposas de los mismísimos gobernantes salientes!

Puebla se va a enfrentar a seis años difíciles, con una gobernadora a la que perseguirán las sombras del nepotismo, el fraude, la ilegitimidad, la corrupción, la usurpación y la desconfianza de sus gobernados, con todo en contra, aislada Martha Erika Alonso, con el Congreso local en contra, la federación, sus diputados y Senadores y hasta los Alcaldes, será lo más parecido a una cereza en un enorme pastel; un adorno. Victoria pírrica pues del PAN en Puebla, y menudo papelón del TEPJF.

México tiene en el poder judicial, al parecer, no a un servidor, sino a un tumor canceroso, que solo se puede extirpar con un actuar del poder ejecutivo donde el oficio político y la observancia de la Ley se conjuguen por y para el bien de todos; la tarea es titánica, pero ha comenzado y no hay vuelta hacia atrás.