miércoles 19 de diciembre de 2018 | 10:55
Columnas

La apuesta de los narcos en EUA

@eloygarza vie 07 dic 2018 07:49
Joaquín  El Chapo Guzmán
Joaquín El Chapo Guzmán
Foto propiedad de: Internet

 

No hay mejor serie de narcos que el seguimiento del juicio a Joaquín “El Chapo” Guzmán, donde enfrenta 17 cargos crimínales. Queda en suspenso cada episodio en la Corte y con las declaraciones de los testigos se abren nuevas vetas de chismes y sorpresas para el público cautivo de esta serie de la vida real.

El juicio más visto de la era moderna se antoja para que cumpla varias temporadas. Pero también nos hace pensar que detrás de capos de renombre como El Chapo, se esconden los grandes barones norteamericanos que de verdad mueven los hilos de estos personajes de narconovela, que entran y salen del scrip a conveniencia.

Y dado que el dinero y el amor no se pueden ocultar, no es difícil adivinar los rostros de esos auténticos amos y señores, al estilo de los mafiosos pudientes de Scorsese, acaso los mismos que pululan en los hoteles-casinos de Las Vegas Strip, mediante corporaciones internacionales y en la más cómoda impunidad.

 

En estos recintos instalados en Nevada, se recrean ambientes faraónicos, fuentes danzantes, piscinas con delfines, barcos pirata zozobrando cada 30 minutos en Treasure Island, volcanes en erupción en el Mirage, escenarios alucinantes del Cirque du Soleil en el Mandalay Bay, o el Bellagio; David Copperfield en el MGM Grand y peleas de box en el Thomas and Mack Center.

Invito al lector a que especule de dónde saldrá la fuente inagotable de recursos para los más poderosos apostadores de estos palacios-casino. Le confío algunos datos: El Mirage costó casi mil millones de dólares en 1989 y sus financieros planearon facturar desde un inicio dos millones de dólares al día para mantenerlo a flote. De ahí que su slogan de inauguración lo dijera todo: “La creación está muy bien, pero si Dios tuviera dinero haría algo como esto”. ¿Qué haría? Un resort como paraíso paralelo que no pide a sus visitantes el engorroso trámite de morir para conocerlo.

 

¿Algún día conoceremos los rostros de esos poderosos que apuestan en las sombras de estos paraísos terrenales y saben cómo jugar los juegos perversos del vicio? No supondré que ahí están los verdaderos amos a quienes sirve El Chapo. Pero se parecen mucho a esos mafiosos y corruptos empresarios que pueblan las películas de Martin Scorsese.