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Columnas

El futuro de la producción y conservación de productos agrícolas

@jctafare vie 07 dic 2018 12:52
Foto propiedad de: Internet

El incremento de la población humana y sus actividades derivan en contaminación, si a esto le sumamos el cambio climático, nos enfrentamos a problemas como sequía, suelos contaminados por salinidad, metales pesados, temperaturas extremas, inundaciones, ataque de insectos o patógenos, entre otros, que están influyendo en los ciclos de vida de los cultivos comprometiendo seriamente la sostenibilidad agrícola. Esto es, estamos comprometiendo los recursos para futuras generaciones afectando al mismo tiempo el acceso físico, social y económico permanente a alimentos, lo que se conoce como seguridad alimentaria.

Para dimensionar este problema se proyectaba que entre 1950 y 2020 se triplicaría la población mundial de 2500 a 7500 millones, sin embargo, un informe de las Naciones Unidas indica que esto ya fue rebasado y ya en el 2017 se estimó que la población ascendía a 7.600 millones de personas y se pronostica que se alcanzarán los 8.600 millones para el año 2030, además, resalta que la información es esencial para guiar las políticas destinadas a cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que buscan acabar con la pobreza, el hambre y lograr la plena igualdad para el 2030. 

Si a esto sumamos el problema de mercado que tienen los cultivos agrícolas, consumidores exigiendo mejores características organolépticas, nutrimentales, antioxidantes, productos inocuos, etc., hacen más complejo este reto. Estimaciones conservadoras indican que debemos aumentar la producción de los cultivos agrícolas en un 70% en los próximos 40 años. 

¿Cómo lograremos este reto? ¿Cómo resolveremos este problema? ¡A través de la ciencia y tecnología!

Sin embargo, la ciencia en el área de plantas no ha tenido el mismo apoyo que otras y eso nos pone en desventaja. ¿Por qué es tan importante esta área de investigación? Las plantas, además de ser alimento, nos proporcionan el oxígeno que respiramos y una gran variedad de productos químicos como vitaminas, antioxidantes, cafeína, morfina, etc.

¿Sabías que las células se observaron por primera vez en plantas? ¿O que los virus se purificaron a partir de plantas? Uno de los hechos más históricos en ciencia se realizó utilizando plantas, ¡sí! Mendel sentó las bases de genética a través de sus estudios en chícharos revelando las leyes de la herencia y esto nos ha permitido comprender las enfermades humanas que tienen un origen genético, por decir un ejemplo.

Nuestros ancestros enfrentaron esto llevando a cabo la transición de nómadas (cazadores y recolectores) a sedentarios (agricultores) iniciando los programas de mejoramiento de especies silvestres, solamente seleccionando, cruzando y propagando continuamente las características deseadas. Este proceso tomó aproximadamente 10,000 años. Aunque se han acortado notablemente estos tiempos con la ayuda de tecnologías y el fitomejoramiento, es decir actividades destinadas a mejorar las cualidades de las plantas con fundamento en la genética. Uno de los pioneros fue Norman Borlaug, científico considerado como el padre de la revolución verde y como "el hombre que salvó mil millones de vidas" por sus trabajos de mejoramiento de semillas para incrementar la productividad que lo hizo acreedor al premio Nobel de la Paz en 1970 por su lucha contra el hambre. Manifestó en su discurso “el alimento es un derecho moral para todos los que vienen al mundo” y que “no se puede construir la paz sobre estómagos vacíos”. Apoyaba la modernización de la agricultura y la biotecnología, como la forma de aumentar la producción de alimentos. En los últimos años, Borlaug defendió los transgénicos los cuales son organismos en los que se han introducido uno o varios genes de otras especies, porque los consideraba una nueva herramienta que persigue los mismos fines que las técnicas de mejora tradicional -aumentar el rendimiento, por ejemplo, o generar variedades más resistentes a las plagas-, sólo que de una forma más eficaz y racional que hibridación y la selección convencionales, destaca el periódico el País. 

Se han desarrollado transgénicos resistentes a sequías, a enfermedades, con mayor valor nutrimental, con mayor vida de anaquel como el tomate larga vida Flavr Savr, considerado como el primer producto comercial transgénico en 1994. Los cultivos transgénicos utilizados a gran escala principalmente son soya, maíz, algodón y canola. Sin embargo, existen posiciones de organizaciones y grupos de científicos que se oponen al uso de estos. Los principales argumentos son: (i) Los transgénicos no son la solución del hambre en el mundo, (ii) en el mundo se producen alimentos suficientes para todas las personas pero terminan en la basura, (iii) generan contaminación genética y del suelo, (iv) inducen la pérdida de la variabilidad genética, (v) pueden provocar alteraciones incontrolables en la biodiversidad,  (vi) comer transgénicos puede provocar mutaciones cancerígenas, entre otras tantas.

La Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) en una de sus notas destacaba la oposición de la nueva directora del Consejo de Nacional de Ciencia y Tecnología en México hacia los transgénicos. En la toma de protesta como presidente de México Andrés Manuel López Obrador reafirmó esto: dijo ¡no a los transgénicos! El Dr. Luis Herrera Estrella, precursor en la creación de plantas transgénicas a nivel mundial ha manifestado que los dogmas que giran alrededor de los transgénicos han detenido el avance de la investigación científica en México. Datos interesantes: a la fecha, 141 premios Nobel han firmado la carta que apoya la precisión en la Agricultura, apoyando a los Organismos Genéticamente Modificados (http://supportprecisionagriculture.org). El Instituto de Biotecnología (IBt) y El Colegio Nacional (Colnal); con apoyo del Conacyt, la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) y la UNAM publicaron el libro: Transgénicos: grandes beneficios, ausencia de daños y mitos (http://www.acmor.org.mx/descargas/Transgenicos_FBolivar.pdf)

¿Por qué desestimar de facto el uso de transgénicos en México sin un consenso científico?

¿Cómo será la siguiente “revolución verde” para enfrentar el problema de la producción y conservación de cultivos agrícolas para obtener alimentos?

¿La Biotecnología y el fitomejoramiento moderno deben seguir caminos separados? ¿Son complemetarios? ¿Qué valores éticos, humanos y/o espirituales se trasgreden y cuáles se salvaguardan?

*Profesor Investigador Titular C. UAAAN. Candidato a Investigador Nacional. Área VI: Biotecnología y Ciencias Agropecuarias.