viernes 18 de enero de 2019 | 02:42
Columnas

Tendrán que aprender a tratar con los mercados

@horacio_urbano mar 04 dic 2018 19:28
Carlos Urzúa,
Carlos Urzúa,
Foto propiedad de: Internet

Nadie espera que el presidente Andrés Manuel López Obrador gobierne para los mercados...

Lo que hay que esperar es que entienda el papel que juegan en una economía mundial irreversiblemente globalizada y en consecuencia aprenda a comunicarse y a negociar con ellos.

Porque la realidad es que necesitamos a los mercados... Necesitamos las enormes oportunidades que ellos representan y para ello necesitamos convencerlos de las ventajas que supone traer sus inversiones a México.

Y es que quizá mucha gente no entienda que los mercados representan el potencial de contar con fuentes prácticamente ilimitadas de recursos, que poco o nada tienen que ver con las empresas que generalmente vemos al frente de los proyectos.

Porque esto es más o menos lo que ha pasado desde que se anunció la cancelación del Aeropuerto de Texcoco... Todos pensaban que el tema estaba en alcanzar acuerdos con los contratistas, pero muy pocos entendían que el verdadero reto estaba en alcanzar acuerdos con quienes habían invertido más de 6,000 millones de dólares en bonos respaldados por la operación futura de la terminal aérea.

Por ese desconocimiento es que muchos se sorprendieron cuando el fin de semana, ya con nuevo Presidente en funciones, se anunció que seguirían las obras de construcción del aeropuerto, toda vez que hace algunas semanas, los contratistas salieron de una comida con el Presidente con una sonrisa de oreja a oreja que dejaba ver que no tenían problemas con la cancelación del proyecto.

Pero sucede que quienes sí tienen problemas son los tenedores de bonos, que desde el anuncio de que el proyecto sería cancelado, han estado trabajando en preparar la defensa legal, que, de acuerdo a lo contratado, se tiene que desahogar en las cortes de Nueva York, sobre la base de que la cancelación supone un incumplimiento de los bonos (default sería el término técnico) que tendría como consecuencia que los inversionistas puedan reclamar el pago anticipado tanto de lo invertido, como del rendimiento pactado, así como las penalizaciones acordadas.

Es por eso que la obra no se puede detener en tanto no se hayan alcanzado acuerdos con los inversionistas o se hayan recomprado los bonos... Para no tener que pagar las penalizaciones que supone la cancelación unilateral del proyecto (posibilidad planteada en contrato como un potencial evento catastrófico).

Y en esas estamos...

A ver, no es la dictadura de los mercados, es, sencillamente, lo pactado en un pagaré, que, hay que decir, responde a prácticas perfectamente convencionales para los mercados financieros.

Habría que decir que fue muy positivo que el nuevo gobierno tuviera que lidiar con este enorme problema inmediatamente después de haber asumido el poder, porque esto, ojalá, debe servir de antecedente para establecer formas sensatas de entender y negociar con los mercados, partiendo de la base de que tanto los gobiernos, como las empresas mexicanas queremos seguir haciendo negocios con los mercados.

Ni hablar, el Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, tuvo que estrenarse con este enorme problema, lo que seguramente provocará que esto de crear condiciones que brinden las certezas que los mercados requieren, se convierta en práctica cotidiana para esta administración.

Y no, no es que nuestros gobiernos trabajen para los mercados...

Todo lo contrario, pero es que para trabajar por los mexicanos, nuestros gobiernos necesitan mandar esas señales que permitan que las calificadoras mantengan las notas positivas para las diferentes emisiones públicas y privadas que ya están o habrán de llegar a los mercados, y que esas mismas señales sean suficientes para atraer y mantener la atención de los inversionistas.

Porque no se trata solo de los contratistas... Queda claro que las grandes constructoras mexicanas piensan seguir trabajando en México, pero también es claro que será difícil que lo hagan si los grandes inversionistas, nacionales y extranjeros, prefieren alejarse de nuestro país porque no encuentran en él las seguridades que esperan para sus inversiones.

Sobra quienes construyan obras tan grandes como el tren maya o los millones de viviendas que se necesitan... Lo que ya no es tan abundante son los inversionistas que ponen sus recursos en los instrumentos que esas empresas llevan a los mercados financieros, y que son indispensables para que tengan recursos para desarrollar los proyectos.

Y es que la verdad es que sería imposible entender la magnitud del desastre que pudiera representar una crisis de confianza que provocara la salida masiva de inversiones...

Es simple; el gobierno está actuando responsablemente al evitar un colapso de los mercados por la cancelación del Aeropuerto de Texcoco... Porque hay que tener muy claro que los mercados son muy inquietos, y que un problema de ese tipo haría difícil que estos y otros grandes inversionistas volvieran a confiar en México y, en consecuencia, en las empresas y gobiernos mexicanos.

Es claro, todo gobierno debe trabajar para sus gobernados... Pero esto implica, entre otras muchas cosas, entender y ser capaces de trabajar con los mercados financieros, porque son, y de eso que no quede duda, indispensables para entender los objetivos de desarrollo de cualquier país.

 

Horacio Urbano es presidente fundador de Centro Urbano, think tank especializado en temas inmobiliarios y urbanos

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @horacio_urbano