jueves 13 de diciembre de 2018 | 01:18
Columnas

Los indios y el nuevo gobierno

@ocielmora vie 16 nov 2018 12:19
Consejo Indígena de Puebla
Consejo Indígena de Puebla
Foto propiedad de: Internet

 

El Consejo Indígena de Puebla, en cuya estructura de dirección colectiva se encuentra el siempre inquieto Rafael Bringas Marrero, gestiona recursos hacendarios adicionales para 130 municipios de la entidad poblana con población mayoritariamente indígena. Se entiende que el fin es hacer efectivo el principio de justicia social en el sector más rezagado de la población.

La idea tiene que ver con el entusiasmo popular suscitado por el triunfo presidencial de Andrés Manuel López Obrador y de su promesa de campaña de que en su gobierno los pobres “serán mano” en todo. Y los pueblos indios, ya se sabe, se encuentran en el último peldaño de la estructura de bienestar y de todo. Incluso por debajo de grupos que en el siglo XVI estaban en la categoría de “esclavos”. Me refiero a los grupos de origen africano.

En consonancia con la promesa de “primero los pobres”, se ha tomado una primera medida de administración pública en la Cámara de Diputados.

Suprimir la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (la creación de Vicente Fox hace 18 años y que al poco devino en un ente gerencial) y la creación en lugar suyo de lo que se ha denominado Instituto Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indios (prácticamente la misma institución diseñada por don Alfonso Caso en 1948 por instrucciones del presidente Miguel Alemán, en atención a la recomendación de los delegados asistentes a Pátzcuaro, Michoacán, al Primer Congreso Indigenista Interamericano (CII), celebrado ocho años antes, con el fin de “integrar la población indígena a la vida nacional”. Como acción de gobierno y política, es un tema superado con tiro de gracia en la cabeza, disparado el primer día de enero de 1994).

En esa tesitura se encuentran en curso la realización de foros regionales, convocados por la Cámara de Diputados, con los que se busca recoger el parecer de la población nativa, dirigentes sociales, especialistas (vuelven los antropólogos a la escena nacional, como en tiempo de Luis Echeverría (don Salomón Nadmad Sittón se ha hecho acreedor a la presea más importante que entrega la presidencia de la República: el Premio Nacional en la categoría de ciencias sociales), gobiernos y población en general interesada en el tema y con voluntad de aportar ideas para hacer de la nueva institución una que sea ejemplo de eficiencia y eficacia y de una vez por todas se resuelva el problema toral de México, para el que los sucesivos gobiernos (imperiales y republicanos) no han encontrado respuesta en el breve de trayecto de 500 años.

La fecha en que llegaron por acá los primeros blancos con su “civilización" y sus promesas de castigar al tirano y proteger al débil, como explicó Cortés a unos indios de las costas de Veracruz cuando lo interrogaron sobre cuáles eran sus propósitos en estas tierras.

La Consulta será la base sobre la que se elabore la iniciativa de ley que de vida al nuevo organismo indigenista (como se ve. El indigenismo se mantiene enhiesto).

El domingo próximo (18 de noviembre) se realizará el foro de consulta que comprende a las entidades del centro de México. La cita es en las instalaciones de la Universidad del Claustro de Sor Juana, en el Centro Histórico (metro Isabel la Católica). Se espera el arribo de delegaciones de Ciudad de México, Estado de México, Tlaxcala, Hidalgo, Morelos y Puebla. Es muy probable que el contingente más numeroso sea el poblano, por el numero de grupos indígenas que comprende.

¿Qué hacer con los indios en un entorno de democracia  liberal representativa? Me parece que la cosa pasa por el ejercicio de derechos plenos de los pueblos indios, en lo individual y en lo colectivo, e insertarse en la economía de mercado. (Las mentadas autonomías me parece no sólo regresar al encierro de las repúblicas de indios, sino la locura política más grande que nos pone en la puerta de la balcanización). Por allá nos saludamos. Vale.