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Columnas

Discriminación contra migrantes centroamericanos... ¿Tijuanenses, o "Tijuanazis"?

@Manuel_Ibarra vie 16 nov 2018 13:38
Foto propiedad de: Omar Martínez / Cuartoscuro

El mito de Tijuana como una ciudad "cosmopolita" y "tolerante" es simplemente una invención.

Tijuana es un mito genial. Pese a sus pretensiones de ser una ciudad “cosmopolita”, la “bella Tijuana” en muchas ocasiones se convierte en “Tijuana la horrible”, en donde ocurren algunas de las peores expresiones de clasismo y racismo que he visto en el país.

Lo digo con conocimiento de causa, como una persona que durante años vivió en esa ciudad. No es poco común escuchar a personas de todas las clases sociales despotricar contra “la gente de fuera”. Cosa sumamente curiosa, considerando que Tijuana es una ciudad de inmigrantes, en donde es extraño encontrar a alguna persona cuyos orígenes se remonten a más de una generación en la zona.

Por eso no me sorprendió escuchar las expresiones de odio, de xenofobia y de homofobia, contra algunos miembros de la Caravana Migrante que buscan asilo tanto en los Estados Unidos, como México, por parte de personas, principalmente de clase media, que residen en Tijuana.

Se les olvida a estos desechos del “sueño americano”, que ante los ojos racistas de muchos norteamericanos, de su presidente para abajo, todos, los mexicanos, los centroamericanos, los musulmanes, somos lo mismo. Seres inferiores que deben ser discriminados, violentados y hasta exterminados. Pero ellos se creen superiores por su sueño mediocre de ser "emigrados", ganar el mínimo lavando baños de Walmart (que no les alcanza para residir en San Diego, o en Chula Vista) y vivir en Tijuana, haciendo 2 o 3 horas diarias de fila para cruzar a sus trabajos en Estados Unidos.

Por eso es lamentable escuchar a un grupo, pequeño, pero ruidoso, gritar “puto” al contingente LGBT de la caravana. El valor de las personas en verdad se mide en la forma en como tratamos a los más débiles y a los más desprotegidos.

Los “argumentos” contra los migrantes por parte de este grupo reducido de tijuanenses es que su presencia les hace temer por la “seguridad” de sus familias, además de tachar a las personas que buscan refugio en los Estados Unidos de “drogadictos”. Por favor. Como si Tijuana no tuviera cantidades récord de adictos a las drogas duras como la heroína y el crystal. Y como si Tijuana no se hubiera convertido en un reguero de sangre desde el inicio de la fallida “guerra contra el narco” de Felipe Calderón.

Y estas expresiones de odio no surgieron espontáneamente, en un vacío. Además de rumores que vinculan a grupos del Partido Acción Nacional con estas manifestaciones de odio, el propio alcalde panista de Tijuana, Manuel “el Patas” Gastélum, ha salido a azuzar el odio contra los migrantes, pidiendo que el gobierno federal “expulse” a los migrantes, además de  criminalizarlos, al acusarlos de “mariguanos”.

Ante esto me pregunto. ¿Son estas personas “tijuanenses” o “tijuanazis”? Con estas actitudes ¿cómo podemos quejarnos de las expresiones de odio y racismo contra los mexicanos en los Estados Unidos?

Afortunadamente, hay esperanza. Mientras estas expresiones de odio ocurren en Tijuana, existen personas, muchos de ellos ciudadanos de a pie, que ya se organizan para brindar apoyo con comida y otro tipo de ayuda, a los migrantes centroamericanos. Bravo por ellos.