jueves 13 de diciembre de 2018 | 01:16
Columnas

La estrategia maestra

@dect1608 jue 15 nov 2018 06:55
Alfonso Durazo,
Alfonso Durazo,
Foto propiedad de: Internet

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, hace uso de su crédito de confianza ciudadana para llamar al pueblo y refrendar su compromiso de pacificar al país durante su sexenio con base en un Plan de Seguridad Nacional que igual parece una campaña de recomposición social, bienestar y empleo, pero sin guardar del todo las armas para evitar por completo el combate cara a cara con los delincuentes. 

Reformular el combate a las drogas, quizá es lo más allegado a una Secretaría de Seguridad Pública, pero esta como ya lo experimentamos los mexicanos, no podrá sin la ayuda de otras dependencias federales, y los gobiernos locales que mucho estorban en algunos casos. 

El “reordenamiento” de una estrategia de seguridad nacional se basa entre otros puntos en la legalización de las drogas, para que el Gobierno suministre de manera gradual y restringida bajo prescripción médica el estupefaciente a los viciosos, para llevarlos en un segundo paso a la desintoxicación; algo que se ve como querer arrebatarle el dulce al niño para compartirlo con toda la escuela a la hora del recreo, tal vez, esos niños vayan a ser los proveedores legalizados en el futuro mexicano.  ¿Por qué? Se entiende de esa manera ya que el mismo Alfonso Durazo, externó que el fortalecimiento de los grupos criminales es imparable, su producción y trasiego sigue escalando en una violencia intolerable, de alcance internacional que podría redituarse si se legaliza, en millonarios ingresos económicos, no solo para aquellos como El Chapo, sino para bien de los mexicanos. 

Entre otros puntos, uno que me llamó la atención fue al que se refirió Durazo como “Recuperación y dignificación de las cárceles”, y aplaudo que tenga bien claro el panorama de lo que sucede allí adentro. En Tamaulipas les llaman escuelitas porque muchos ingresan por cuestiones del fuero común y salen convertidos en peligrosos sicarios, en algunos de los casos el más inteligente de los reos, ese con capacidad de corromper a las autoridades carcelarias, con tintes de liderazgo y un poco de relaciones públicas alcanza a graduarse como jefe de grupo o célula delictiva. 

Por lo que se deja a consideración del próximo Secretario de Seguridad Pública, que antes de preocuparse por el empleo de calidad, criticar el sistema educativo de México y hablar de programas sociales, aquí en el tema del sistema penitenciario sus subordinados deberán poner principal atención en lo que sucede en el interior de ese otro mundo, y seguramente verá con relevancia cuanto va a disminuir la inseguridad, porque detrás de esos enormes muros de las cárceles se dictan muchas, muchas órdenes delictivas que se ejecutan entre los civiles que gozan de plena libertad, pero no de entera calma y paz. ¡Especial enfoque en el tema por favor, le arrastrará buenos resultados! 

Respecto a la formación y llegada de la Guardia Nacional, que tiene finta de las actuales Bases de Operaciones Mixtas (BOM), en la que participan soldados, marinos, policías federales pero en su propuesta sin la participación de los Policías Estatales; este es un tema que pondrá a prueba la mayoría morenista en el piso pantanoso del legislativo, ya porque ocupa de una modificación de los términos de la fracción XV del artículo 76 constitucional y de otras disposiciones legales a fin de conformar la Guardia Nacional. La verdad es que se nota interesante pues provoca en la imaginación una presunta fusión de la Secretaría de la Defensa Nacional y de Marina Armada de México con personal de la Policía Federal, ya que los actuales integrantes de las Fuerzas Armadas, que vayan a ser adscritos a conformar la Guardia Nacional, mantendrán intactos los derechos adquiridos en sus actuales y respectivas dependencias se seguridad.  Está bien, pues en el papel serán los encargados de la prevención y ataque a la inseguridad. 

 La presentación del Plan Nacional de Seguridad 2018-2024, llega en el mejor momento, ahora en breve les llegará el turno para aplicarla y demostrar que aprendieron de los horrores del presente y pasado. Los alcanzó el destino y es su turno de cambiar para bien a México.