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Columnas

El complejo reto de la vivienda social

@horacio_urbano mié 14 nov 2018 21:21
Más de 70% de la población tiene una muy limitada capacidad de pago, que día con día se ve disminuida conforme se encarece la vivienda.
Más de 70% de la población tiene una muy limitada capacidad de pago, que día con día se ve disminuida conforme se encarece la vivienda.
Foto propiedad de: Internet

 

Pobreza y marginación...

Tampoco hay que darle muchas vueltas para entender la causa de que millones de mexicanos vivan en una vivienda de poca calidad y no tengan posibilidad de comprar o rentar una que les permita cambiar esa realidad.

Y conste que el problema corre por dos pistas; por un lado, la debilidad de la capacidad de pago de quienes conforman el rezago... Y por el otro, la suma de procesos que han provocado el encarecimiento de la vivienda.

Resumiendo, más de 70% de la población tiene una muy limitada capacidad de pago, que día con día se ve disminuida conforme se encarece la vivienda.

¿Qué habría qué hacer para enfrentar este enorme problema? Simple, implementar un programa en dos vertientes, una encaminada a elevar la capacidad de compra de la gente... Y otra cuyo objetivo sea enfrentar las causas del encarecimiento de la vivienda.

En cuanto a fortalecer las capacidades adquisitivas hay mucho por hacer en un país cuyo 70% de población no tiene acceso a una vivienda debido a lo bajo de su ingreso y la falta de inclusión tanto a seguridad social, como al sistema financiero privado.

Lo fácil sería decir que para enfrentar el reto habitacional hay que elevar el ingreso y abatir el empleo informal de modo que solo haya mexicanos con ingresos y trabajos decentes...

Lo malo es que eso es una fantasía...

Es evidente que el reto habitacional debe ser enfrentado vía políticas que reconozcan la necesidad de elevar ingreso y consecuentemente capacidad adquisitiva de los trabajadores, trabajando también en busca de mejorar la calidad del empleo, de modo que cada vez haya más trabajadores con instrumentos de seguridad social como Infonavit y Fovissste.

Pero es evidente también que ello tendría que ser parte de un proceso integral de Nación y que en tanto hay forma de llegar a soluciones de tan amplio calado, hay que apostar por empezar con lo que sí se puede hacer en forma inmediata.

Y considerando lo que tenemos como estructura de un sector vivienda bastante sólido, lo que habría que hacer es mejorar la cobertura de los organismos nacionales de vivienda, y fortalecer y perfeccionar aquellos mecanismos dirigidos a compensar la desigualdad, en beneficio de quienes menos ganan.

Esto se traduce en elevar las capacidades de crédito de organismos como Infonavit y Fovissste, y elevar montos destinados a subsidios a la vivienda y echar una revisadita a la forma en que estos se distribuyen.

Y considerando que más de la mitad de la población económicamente activa no está afiliada a Infonavit o Fovissste, habría que trabajar también en desarrollar nuevos mecanismos de inclusión financiera que permitan elevar el número de trabajadores con capacidad de tomar un crédito de la banca comercial.

Por supuesto, habría además que mejorar los mecanismos que permiten combinar créditos de organismos públicos y privados... Y buscar también la forma de involucrar en el proceso diferentes modalidades de subsidio.

Todo esto en cuanto compete a fortalecer la demanda...

Pero de muy poco serviría todo esto si esos aumentos en capacidades de compra se acaban destinando a pagar ineficiencias del sistema o corrupción.

De poco servirá mejorar las capacidades de compra, si en paralelo no se desarrollan estrategias que permitan frenar el encarecimiento de la vivienda y lograr que se genere la oferta justo donde está la demanda, evitando con ello que la gente tenga que vivir lejos de trabajos y escuelas.

Y si bien es cierto que en esto algo pueden hacer quienes construyen las viviendas y quienes financian su producción, lo cierto es que tener el debido control sobre posibles burbujas inflacionarias en materia de vivienda, está mucho más relacionado con el trabajo de autoridades y órganos legislativos, en ambos casos, de carácter fundamentalmente local.

Claro, hay organismos federales que pueden crear diferentes incentivos para fomentar que las viviendas se hagan dónde y cómo se requieren, pero es este un tema que tiene que ver ante todo con planeación, regulación, gestión e inversión municipal.

Es mucho lo que pueden hacer los gobiernos municipales para evitar el alza de los precios de las viviendas, de entrada, tendrían que apostar por modelos integrales de planeación urbana que dosifiquen usos y tiempos para que los mismos se ejerzan.

Es mucho lo que pueden hacer los legislativos locales, acelerando el análisis y autorización de instrumentos de planeación y gestión urbana... Y trabajando con los tres órdenes de gobierno, a fin de que estos programas vengan debidamente acompañadas por partidas presupuestales que permitan generar la infraestructura que se habrá de necesitar.

Y por supuesto, evitar el encarecimiento de la vivienda implica transparentar todos los procesos y combatir frontalmente lo que hoy tristemente es un sobrecosto habitual; la corrupción.

Muy complejo el reto de la vivienda... Muy complejo porque no basta con que se hagan viviendas... Hay ante todo que lograr que se hagan a través de un modelo integral que no permita que existan grupos que queden marginados de todo esto.

El reto está en encontrar el camino para generar una solución integral, que beneficie de entrada a los más pobres y sea el camino que permita transitar hacia entornos más justos.

 

Horacio Urbano es presidente fundador de Centro Urbano, think tank especializado en temas inmobiliarios y urbanos

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @horacio_urbano