jueves 15 de noviembre de 2018 | 01:58
Columnas

Crisis de Inmigración Centroamericana en una Fase Aguda: México Atrapado. III/último

@JorgeRetanaYart vie 09 nov 2018 10:37
Foto propiedad de: Internet

La situación de los inmigrantes centroamericanos es álgida: el total de inmigrantes se estima en 14,000, a partir de una estimación inicial de 2,000 en San Pedro Sula, Honduras el 13 de octubre, y empezaron a llegar desde el lunes  a Ciudad de México entre 4,000-5,000 inmigrantes (a Veracruz llegaron poco más de 4,300 y a Oaxaca unos 5,400), por otro lado, Trump y los republicanos perdieron la Cámara Baja y algunas gubernaturas, alcaldías, etc., entre ello, algunas como del Estado de Kansas City en donde había ganado antes en la elección presidencial, lo que significa que la versión de que el multimillonario George Soros puede estar detrás, por lo menos parcialmente, de la movilización de inmigrantes como sostienen algunas fuentes internacionales, con el objeto de exhibir las fobias, odios y discriminaciones racistas del hoy Presidente de los EUA, generando una reacción adversa en una parte del electorado, incluso la posibilidad de proceder a una represión más o menos violenta de la caravana inmigrante (en realidad son cuatro), podría ser cierta, más todo lo que dentro de dicho país se ha ventilado en su actual administración, y sus confrontaciones externas, especialmente la tensión con Rusia en Siria y la guerra comercial con China, el alejamiento de Europa, y otras acciones no necesariamente defendibles con entusiasmo más que por los más allegados y el voto rural. Lo mencionamos porque el gobierno de EUA no sólo es parte involucrada en el tema, sino una variable en el análisis, un factor de poder importante.

En todo caso, la caravana inmigrante se convirtió en un tema de las elecciones intermedias en EUA, y ambos partidos y sus líderes, lucharon por usarla en su favor, el resultado tal vez no deje plenamente contentos a ninguno.

Se calcula que unos 9.300 refugiados centroamericanos cruzaron la frontera entre Guatemala y México entre 19 y el 22 de octubre, solamente, según Naciones Unidas. Pero, obviamente, no hay un censo formal.

Dentro del aún actual gobierno mexicano, muy débil ya, cuya postura y acción ha sido vacilante, errática y después, de contención y muy comedida a la vez, con los que han logrado cruzar al territorio mexicano, se ha procedido a convencerlos de que lo mejor es que acepten el estatus de  “refugiados” (se informa que ya recibió el gobierno mexicano 3,230 solicitudes y otras 2,793 están en trámite), para cuyo objetivo pidió la ayuda de la ACNUR, la agencia de la ONU para atender este fenómeno (se informa también que hay contingentes que ya han regresado y otros que están pidiendo ayuda para regresar, unas 500 personas) a sus puntos de origen), sin embargo, en la caravana predominan los que NO tienen documentos, y se habla también por el próximo nuevo gobierno de un amplio plan de visas para empleo (no es que se asuma la obligación de darles empleo) en alguna de la múltiples modalidades que existen, no sabemos a cuál se refieren en específico. Lo único más evidente es que el gobierno mexicano estaba muy lejos de estar preparado para manejar una crisis de inmigración indocumentada masiva desde Centroamérica y fue ampliamente rebasado por una masa humana que crecía contantemente, como tendencia principal. Si el gobierno federal no pudo menos los gobiernos de los Estados. Los “refugiados tendrían entonces un estatus legal y contaríamos con ayuda de todo tipo de la ACNUR-ONU para atender el problema. Pero si la cifra es realmente de 14,000, estamos fuera de posibilidades.

Hay quienes predicen que las caravanas se disolverán antes de llegar a EUA ante los presagios de detenerlos antes de que entren a territorio estadounidense, a como dé lugar, incluso con una cierta dosis de violencia, pero eso es lo peor que pudiera pasar para México, porque se quedarán aquí, y no es un tema de xenofobia –como afirman en forma facilona muchos- sino de recursos para atención en los términos de la legislación internacional al respecto. No atender adecuadamente con las asistencias necesarias, ha provocado en otras partes del mundo, brotes epidémicos por la insalubridad que rodea a este tipo de olas masivas de inmigración indocumentada si no hay los recursos necesarios (vean los llamados de algunos gobernadores al gobierno federal para que le entreguen recursos extraordinarios), y en México no los hay, y esto puede volver, y de hecho vuelve, riesgoso en términos sanitarios el problema.

Entonces, ante este panorama y las amenazas de Trump que no tenemos por qué no creerlas, la perspectiva es de dos tipos: brotes epidémicos iniciales (que pueden o no extenderse) y campos de refugiados en la frontera norte de México, como producto de una crisis humanitaria, lo cual, en todos las partes del mundo en que se ha presentado, se vuelve un tema recurrente de conflictos diversos, se vuelve una zona territorial, sumamente inestable, en la cual México, como dijimos en nuestra primera colaboración al respecto, está atrapado, paga un alto costo político interno, será un problema que heredará el nuevo gobierno, y no tiene solución clara y factible en los meses inmediatamente posteriores.

De los gobiernos centroamericanos no se puede esperar mucho, o casi nada, no por falta de voluntad, sino de alternativas para inducir un regreso masivo y relativamente ordenado, o una cooperación importante con recursos diversos. México, salvo la ACNUR, está casi solo ante este gran problema, y eso que no tiene punto de comparación con países como Líbano, primer país del mundo en número de refugiados, hay 170 por cada 1.000 habitantes; en Jordania, hay 91, y en Turquía, 44 refugiados por cada 1.000 habitantes. En México, aunque las solicitudes se han disparado en el último año, las cifras todavía son insignificantes y hay 0,0071 refugiados por cada 1.000 habitantes y ocupa el puesto 127 a nivel mundial, según ACNUR. ¿Consuelo?. No, porque el gran problema es que como es muy difícil que cambien la situación en Centroamérica en los próximos dos años, por ejemplo, esto parece el inicio de una variable con la que debemos aprender a coexistir en los próximos años, parece el comienzo, y recordé una frase: “Atrapados sin salida”. Esta es de esas ocasiones en que uno no desea acertar, sino equivocarse.