sábado 17 de noviembre de 2018 | 06:35
Columnas

Trump derrotado es un peligro para México

@jlca007 jue 08 nov 2018 00:05
Donald Trump
Donald Trump
Foto propiedad de: Internet

 

Al presidente estadounidense Donald Trump no le alcanzó su discurso antimigratorio para conseguir una victoria arrasadora, sus mensajes cargados de profundo odio y xenofobia, rayaron en la violencia extrema, pues incluso llegó a decir que respondería con balas a un posible ataque con piedras por parte de los migrantes centroamericanos.

Para muchos ciudadanos estadounidense estas declaraciones resultaron exageradas, sobre todo después de ver las imágenes del éxodo migrante, que está integrado,  si en su mayoría por hombres, pero también por una gran cantidad de mujeres y niños, algunos menores de tres años.

 

Los resultados de las elecciones intermedias envían varios mensajes, uno de ellos, al regresar la Cámara de Representantes a los demócratas, termina la era en que los republicanos, con Donald Trump a la cabeza, controlaban el Congreso y el gobierno. Los estadounidenses ya no le quieren dar todo el poder a un solo partido.

En el tiempo que lleva como presidente, Trump se ha beneficiado de un Congreso relativamente amistoso. Uno que generalmente respalda sus palabras y acciones, y se adapta a sus prioridades políticas. Tras dos años en que el magnate impulsó una legislación de línea dura respecto a la inmigración, ahora comenzará a plantear prioridades progresistas.

Los estadounidenses han escogido un Congreso con más mujeres y más diversidad racial y religiosa que nunca. Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, asegura que la prioridad en la lista es un paquete de medidas de ética y reforma electoral.

Los demócratas podrán bloquear la aprobación de leyes, ya que requieren el visto bueno de ambas cámaras, e impulsar sus propios proyectos legislativos. También disponen de los votos necesarios para iniciar investigaciones sobre Trump y sus negocios, e incluso impulsar un proceso de destitución (impeachment), aunque difícilmente prosperaría, porque se necesita el aval del Senado.

Aunque en un principio Trump calificó los resultados como una victoria, la realidad es que esta que arde de coraje, el despido de Jeff Sessions como fiscal general y su sustitución por Matt Whitaker, una persona muy cercana a su persona, es la prueba.

 

Su furia también quedó en evidencia al protagonizar un duro enfrentamiento con el corresponsal Jim Acosta en la Casa Blanca.

Cuando le llegó el turno de hacer su pregunta, el reportero de la cadena CNN cuestionó al mandatario estadounidense por haber definido como "invasores" a las personas que se sumaron a las caravanas migrantes.

Minutos después de este incidente, la cadena CNN publicó su repudio a través de un comunicado en redes sociales: "Los continuos ataques de este presidente a la prensa han ido demasiado lejos. No solo son peligrosos, son inquietantemente antiamericanos. Si bien el presidente Trump dejó en claro que no respeta a la prensa libre, tiene la obligación de protegerla. Una prensa libre es vital para la democracia, y estamos detrás de Jim Acosta y sus colegas periodistas en todas partes".

 

Esto es solo el inicio de una nueva era en la política estadounidense, porque la guerra de Trump contra los medios de comunicación no va a ser nada comparada con la inminente guerra de Trump contra la Cámara de Representantes.

En pocas semanas veremos cuales son las consecuencias para México, las primeras que se avizoran son: la posibilidad cada vez más lejana de la construcción del muro y nuevos obstáculos para el nuevo acuerdo comercial de América del Norte.