sábado 17 de noviembre de 2018 | 06:36
Columnas

Para AMLO ya no será lo mismo

@HECavazosA jue 08 nov 2018 19:34
Yo en lo personal, he decidido depositar mi confianza nuevamente en el gobierno de López Obrador. Porque si le va bien a él, nos va bien a todos.
Yo en lo personal, he decidido depositar mi confianza nuevamente en el gobierno de López Obrador. Porque si le va bien a él, nos va bien a todos.
Foto propiedad de: Internet

 

La forma de hacer política de Andrés Manuel López Obrador no es polarizadora. Si bien es cierto que su discurso puede llegar a ser dualista, apelando de manera constante a una dicotomía conformada entre el pueblo y los potentados, la famosa “mafia del poder”; no obstante, su mensaje en ningún momento busca transmitir odio ni encono entre los mexicanos.

 

La realidad es que quienes han dividido a la sociedad han sido los electores, simpatizantes de AMLO y críticos de éste. Y quienes empezaron esta división fueron los panistas en 2006, lanzando una guerra sucia basada en calumnias y enfocada en la propagación de un miedo infundado a la persona del tabasqueño. Ahí inició todo. Consecuentemente, a la fecha, la figura del presidente electo se ha visto de manera eterna rodeada de polémica, arrebatos y sentimientos de una intensidad que han confrontado familias y han cautivado a millones de mexicanos.

Hoy, después de tres campañas presidenciales, México está a unos días de presenciar el asenso del lopezobradorismo al poder; y sin que aún inicie el sexenio, propios y ajenos, por fin, entendieron que la vida pública en México no es un melodrama político.

Los actos de AMLO diluyen el maniqueísmo y comienzan a dibujar un (futuro) gobierno, como todos, de claroscuros. Porque como hay días buenos, los hay malos.

Sí es cierto que se perciben, de pronto, tintes autoritarios; pero también rasgos notoriamente democráticos. Y aunque algunos profesan un preocupante entusiasmo imperial, otros han demostrado a México y al mundo una evidente esencia republicana. El error, en opinión: que lo que aún no es, se pueda ir juzgando desde ahorita.

Valiente o no, el gobierno electo ha decidido empezar a gobernar antes de entrar en funciones. Cobarde o no, la actual administración ha decidido hacerse a un lado. Lo que es un hecho, es que los priistas ahora están del lado de la calle de donde se lanzan piedras, y la gente de MORENA está parada en la acera donde toca esquivarlas o recibirlas. Los papeles se han cambiado. Ahora a los obradoristas les toca saber ser gobierno. El no por consigna ya no funciona. Viene la era del sí.

Ser gobierno ya no se ve tan fácil como en campaña. ¿Verdad?

Así las cosas, considero que es importante que los simpatizantes de Andrés Manuel comiencen a enfrentar la nueva realidad, y que lo hagan siendo críticos y libres. Ningún favor le hacen al presidente electo demostrándole a México que la idolatría continúa y que condonarán y permitirán todo. De por sí, si la cosa sigue como va, ya no creo que sean los mismos treinta millones de julio. Se debe erradicar del discurso de las bases la falacia del falso dilema, porque el que no está con AMLO, no significa que esté contra él. Y como se puede ir viendo, ni el poder lo detentan los villanos, ni las órdenes las cumplen nada más los héroes. Todos somos mexicanos, al fin.

Yo en lo personal, he decidido depositar mi confianza nuevamente en el gobierno de López Obrador. Porque si le va bien a él, nos va bien a todos.