martes 20 de noviembre de 2018 | 06:40
Columnas

La batalla entre priístas y “morenos"

@diaz_manuel mié 07 nov 2018 07:43
Foto propiedad de: Internet

La luna de miel entre el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador y el grupo de priistas tránsfugas que le dieron una buena parte de los votos que lo llevaron al triunfo, parece que se acabó y las señales son muy claras.

Lo primero y mucho se comentó, fue el video que circuló del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, donde más allá de ofrecer explicaciones por su decisión de cancelar el NAICM, contenía otro mensaje, o más bien una advertencia: “Tengo un mandato y no soy florero, no estoy de adorno”. 

No cabe duda de que el mensaje realmente no fue para el pueblo de México ni para tranquilizar a los mercados, sino para alguien en particular. En el video se destacan tres importantes símbolos: Los bustos de los héroes históricos del nacionalismo, la bandera mexicana y un libro con la portada a la vista cuyo título lo dice todo, ¿Quién manda aquí? (la crisis global de la democracia representativa), editado por Felipe González, Gerson Damiani y José Fernández

El rompimiento en la élite lopezobradorista quedó de manifiesto. Por un lado, salió a la luz una prensa que había estado en el letargo absoluto, abstraída o maniatada, vaya usted a saber, pero poco crítica y poco constructiva, que sólo aplaudía y defendía a AMLO y del otro lado, los morenos perdiendo su capacidad de análisis, de crítica y de propuesta.

La necesidad de una oposición 

Hasta hace unos días no se percibía una oposición política real, que actuara como el contrapeso que toda democracia debe tener. Sin embargo, ya surgen voces de que se está gestando un movimiento dentro del PRI que podría llegar a ser la opción que el país demanda como alternativa. Ha trascendido que dos importantes priístas que se mantuvieron al margen de la ola lopezobradorista, es decir, que permanecieron firmes en el PRI y que han demostrado capacidad y fortaleza, son el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas y el ex secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, quienes podrían hacer mancuerna para recuperar al partido y hacerlo renacer como oposición y opción política.

El papel de la prensa 

La prensa que ha sido tan veleidosa con Andrés Manuel López Obrador y los que alimentan artículos y columnas de opinión que en un tiempo validaron y aplaudieron la idea de que AMLO era un peligro para México, son los mismos que después defendieron al tabasqueño a capa y espada, logrando generar tal ánimo, que al de Macuspana no se le tocaba ni con el pétalo de una coma, son los que hacían de una crítica o una acusación, una fortaleza para la causa de Morena, por más real y probada que fuera.

Ahora parece que esa prensa alineada, de forma orquestada o no, se fue en contra de Andrés Manuel.

Proceso reproduce el artículo del constitucionalista Diego Valadez con el título “López Obrador; sin proyecto político” en el que asegura que “AMLO fracasará en separar el poder político del económico si va sólo”.  

Federico Berrueto en su columna de Milenio, fue muy claro desde el título de su columna: “Otro error mayor de López Obrador”. En su colaboración argumenta que el error de cancelar el NAICM, de no hacer importantes correcciones, repercutirá en todo el país, “los gobiernos locales y municipales vivirán el peor deterioro hasta hoy conocido” y remata con una frase lapidaria, de la que espero, se equivoque: “El próximo gobierno perfila un nuevo error. Considerablemente peor que la suspensión de la obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, con sede en Texcoco, por el impacto que habrá de tener en las familias mexicanas”.

Diego Fernández de Cevallos en su artículo de Milenio asegura que “el próximo gobierno estará marcado por la mentira; herramienta que le será de uso corriente para tratar de justificar ocurrencias apoyadas formalmente en la ley groseramente arbitrarias”.

Enrique Krauze comenta atinadamente sobre el conflicto generado por AMLO, entre el poder y la prensa, que el presidente electo en su relación con los medios debe mostrar tolerancia hacia su persona y hacia su gestión.

Otros más, como Salvador García Soto, que de un tiempo para acá venía defendiendo a capa y espada a AMLO, ahora casualmente se voltea y retoma el argumento de Diego Valadez y titula su columna como “la advertencia de Diego y el error de noviembre” o Juan E. Pardinas, quien consideró que la cancelación del NAICM por parte de AMLO fue “un acto de testosterona y soberbia. Un capricho de Estado mal disfrazado de deliberación colectiva”.

Y otros más que se han destapado como importantes críticos del presidente electo, como Carlos Loret de Mola, quien, en esta gran ola, escribió sobre el viaje del hijo de AMLO a España, destacando que al presidente electo le salió un hijo “fifi”.

En fin, ahora ocurre lo que nunca sucedió en la gloria de AMLO, que la prensa se le fue encima y llegaron a tocar su credibilidad y popularidad, parece que en esta ocasión sí le “abollaron” un poco la corona.  

Con todo, la prensa parece hacer su trabajo, lo que falta ahora ahora es un verdadero contrapeso político, una opción que realmente coadyuve en democracia a que este país pueda seguir avanzando.

Contrapeso Político

Ahora que Morena tiene mayoría absoluta en el Congreso de la Unión y en la mayor parte de los Congresos locales, mantiene influencia sobre una importante corriente de jueces y magistrados en el Poder Judicial y posee aliados entre el empresariado, no se vislumbra alguna alternativa ni en el terreno electoral ni en el político. Por un lado, el PAN está completamente fracturado por las insidias en que los metió uno de los peores militantes que ha tenido ese partido, su excandidato Ricardo Anaya y el PRI, que de milagro aún subsiste, después de la alta traición de una buena parte de sus líderes y militantes quienes prefirieron ir por el hueso vía Morena, que defender y luchar por principios y proyectos.

Sin embargo, parece que es el PRI el que podría resurgir de sus cenizas si juega bien sus cartas y aprovechar la limpia de corruptos y traicioneros ¬-que no purga, estilo Stalin o Mao- para reconstruirse y lograr ser nuevamente una opción política real en el juego democrático, e incluso, constituirse como el contrapeso a Andrés Manuel López Obrador.

Aurelio Nuño y Alito

Para lograr la jugada, según lo que ha trascendido en la prensa, está el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas quien abiertamente a manifestado su intención de dirigir al PRI.

El otro personaje que le hará bien a ese partido es el ex secretario de Educación, Aurelio Nuño, un personaje de fuertes convicciones y principios y con una lealtad inquebrantable, algo que fue la fortaleza del PRI en algún momento y que con él podría regresar.

Es así que un gobernador como Alito, que no se arredra, que no ceja hasta alcanzar sus propósitos, un personaje pragmático, como lo ha demostrado desde que era un joven y se acercaba al poder político de su estado, en conjunto con un estratega, frio y decidido, como Aurelio Nuño,  conformarán una mancuerna que bien puede hacer del nuevo PRI una opción y el fiel de la balanza con el cual se fortalezca la democracia, por el bien de México.