miércoles 19 de diciembre de 2018 | 10:55
Columnas

Vivienda como unidad de medida de la pobreza

@horacio_urbano mié 24 oct 2018 22:10
 el tema está en entender que la esencia de este rezago tiene más que ver con la calidad, que con el número de las viviendas.
el tema está en entender que la esencia de este rezago tiene más que ver con la calidad, que con el número de las viviendas.
Foto propiedad de: Internet

 

Si ahora que están de moda las consultas se hiciera una para medir el rezago habitacional, lo más probable es que el resultado dijera que México enfrenta un monumental problema de vivienda.

Y esa posibilidad coincide con la que hasta hace unos días era la historia oficial, que fijaba el rezago en 9.4 millones de viviendas... Un número impactante para un país con poco más de 120 millones de habitantes y con una ocupación promedio de 3.9 personas por vivienda.

Sobra decir que si cruzamos datos, un rezago de 9.4 millones de viviendas, cuando en cada una viven 3.9 personas, debiera traducirse en algo tan contundente como que hubiera 36.6 millones de mexicanos viviendo en la calle... O en el campo... Según fuera el caso.

Pero yo... Al menos yo... No los he visto.

Pero ya metidos en el análisis de datos me voy a permitir tomar los del Sistema Nacional de Información e Indicadores de Vivienda (SNIIV), que genera puntualmente la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), y que ubica el parque habitacional del país en 35.6 millones de viviendas.

Y bueno, multiplicar ese número por la ya señalada ocupación de 3.9 habitantes por vivienda da como resultado 138.8 millones de personas... Vaya pues, que con base en esos números no solo no hace falta una sola casa, sino lo que es más, existen viviendas para atender, aunque sea por unos pocos años, la nueva demanda que se vaya generando.

¿Dónde está el error estadístico?

Y aguas, que si ya de por sí las cifras se están peleando, déjenme agregar a la ecuación unos datos más que saco también del SNIIV, que establece que de los 35.6 millones de viviendas inventariadas, 28.6 millones están habitadas, 4.9 millones están deshabitadas y 2 millones son de uso temporal.

Y ni así nos queda claro el rezago, porque si tomamos las viviendas marcadas como habitadas y las multiplicamos por nuestro índice de ocupación, el resultado que obtenemos es de 111.5 millones de personas... Que si bien ya nos dicen que hay un número importante de personas que no viven en una de las viviendas marcadas como ocupadas, cabe pensar que fácilmente podrían estar viviendo en una de las deshabitadas o en una de las de uso temporal... Digo; porque viviendas hay...  

¿Dónde está el error estadístico?

Pues está en asumir que el rezago es meramente cuantitativo, cuando la realidad es que tiene un profundo componente de índole cualtitativo...

Tenemos un parque habitacional que en apariencia sobra y basta, pero en el que muchas viviendas no cumplen con los criterios básicos de habitabilidad, criterios que van de la calidad de los materiales, al abasto de servicios públicos.

Y en eso estábamos, cuando el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), vino a enredar aún más el análisis, al publicar un nuevo estudio que redimensiona el rezago habitacional, elevándolo hasta 14 millones de viviendas.

¡Madres! De un teclazo el Coneval elevó en más de 50% el dato del rezago habitacional...

Pero insisto, el tema está en entender que la esencia de este rezago tiene más que ver con la calidad, que con el número de las viviendas.

En su Estudio Diagnóstico del Derecho a la Vivienda Digna y Decorosa (por cierto, qué nombre tan sangrón), analiza el Coneval 55 indicadores clasificados en tres dimensiones: disponibilidad, accesibilidad y calidad.

En cuanto a Accesibilidad, detalla el documento que 45% del parque habitacional del país requiere nueva edificación o mejoras sustanciales, y que en los segmentos de menores ingresos este indicador se eleva a 58 por ciento.

En lo que respecta a Disponibilidad, señala que 19.3% de la población enfrenta carencias en cuanto a servicios básicos, en tanto que en lo que se refiere a Calidad, 8.4% de las viviendas presentan hacinamiento, en tanto que solo 50% de la población dice estar satisfecha con su vivienda.

Concluye el estudio sintetizando los retos en cinco líneas de atención:

1.-Atender a los segmentos de menores ingresos, porque 50.6% de la población se ubica por debajo de la línea de pobreza.

2.-Dar prioridad a las Comunidades indígenas por ser las que presentan mayores índices de precariedad, sobre todo en lo que se refiere a condiciones físicas de la vivienda.

3.-Extender la cobertura de los programas de vivienda a las zonas rurales, por detectar que es ahí donde se encuentran las mayores áreas de oportunidad en todos los rubros evaluados.

4.-Concentrar esfuerzos en ChiapasOaxaca Guerrero, entidades que registran los mayores retos en temas como hacinamiento, calidad en materiales y nivel de acceso a servicios básicos.

5.-Consolidar Zonas Metropolitanas, en las que el Coneval identifica como punto de atención el acceso a servicios en las zonas periféricas, así como la percepción de inseguridad.

Profundiza el Coneval en el análisis de los retos cualitativos del rezago… Profundiza en señalar los efectos de la pobreza en este indicador y pone en evidencia que atender a estos grupos tendrá que ser la prioridad de la política de vivienda.

 

Horacio Urbano es presidente fundador de Centro Urbano, think tank especializado en temas inmobiliarios y urbanos

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @horacio_urbano