martes 20 de noviembre de 2018 | 06:41
Columnas

La estatua de EPN en la Calzada de los Presidentes y 10 consejos sencillos para que El Universal se disculpe

@FedericoArreola dom 14 oct 2018 11:26
Si has ofendido a un compañero de trabajo puedes  disculparte con un desayuno. Si la lastimada ha sido tu pareja, con unas flores. ¿Y si las ofendidas son las personas que usan las redes sociales y la familia del presidente de México? Basta con publicar un breve y sincero: “Nos disculpamos, fue un error”. Y ya
Si has ofendido a un compañero de trabajo puedes disculparte con un desayuno. Si la lastimada ha sido tu pareja, con unas flores. ¿Y si las ofendidas son las personas que usan las redes sociales y la familia del presidente de México? Basta con publicar un breve y sincero: “Nos disculpamos, fue un error”. Y ya
Foto propiedad de: Internet


Un gran periódico

El licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz es propietario de un gran periódico, El Universal, líder en internet y, seguramente, entre los que tienen mayores ventas en sus ediciones de papel. Es un diario influyente, sin duda. Creo que solo dos de sus competidores pueden presumir mayor relevancia: Reforma, el rotativo de la derecha empresarial, y La Jornada, el medio de comunicación más importante de izquierda en México, por cierto con un gran prestigio entre los movimientos intelectuales izquierdistas de todo el mundo.

La estatua de Peña Nieto

Una muestra de la excelencia del periodismo de El Universal, es el tema principal de este domingo de su columna política institucional, por así llamarla, Bajo Reserva: ¿habrá o no estatua de Enrique Peña Nieto en Los Pinos?

(i) El asunto puede parecer menor, pero en realidad ejemplifica a la perfección el cambio político que estamos viviendo.

(ii) Existe en los jardines de la todavía residencia del gobernante de México una Calzada de los Presidentes. Es cursi y pretencioso el nombre de la avenida adornada con estatuas de 13 titulares del poder ejecutivo, pero así la bautizaron.

(iii) No sé si sea la costumbre, pero el antecesor de Enrique Peña Nieto en el cargo, Felipe Calderón, antes de dejar el poder develó su propia estatua.

(iv) La estatua de Calderón es obra de Ricardo Ponzanelli, fue tallada en bronce y tiene 2.20 metros de altura —algo así como 2.20 metros más elevada desde el piso que la ética del esposo de Margarita Zavala.

(v) El gasto para elaborar la estatua de Calderón lo justificó el Estado Mayor Presidencial ante la Secretaría de Hacienda con un mal chiste: “Derivado de la conclusión de la presente administración y con el fin de dejar constancia histórica, como una de las personas que han presidido a la nación mexicana, se requiere adquirir una escultura con la figura del presidente Felipe Calderón Hinojosa, a efecto de que dicha efigie sea colocada e integrada al acervo de monumentos en la Calzada de los Presidentes del interior de la Residencia Oficial de Los Pinos”.

(vi) Pues bien, hoy El Universal informa que la estatua de Peña Nieto había sido encargada a la Secretaría de Cultura, pero que de pronto tal proyecto ha sido oficialmente declarado “inexistente”.

(vii) Entiendo que EPN renuncie no solo a develar su propia estatua, sino inclusive a ordenar realizarla: Los Pinos, al menos durante seis años, no será la residencial oficial del presidente de México.

(viii) Andrés Manuel López Obrador, en efecto, no despachará en esa casa, sino en el Palacio Nacional. De hecho, AMLO ha pedido que Los Pinos se transforme en un parque. Es buena idea, los jardines son hermosos, las casas pueden ser museos y, para los niños que se porten mal, la Calzada de los Presidentes puede transformarse en un Paseo de los Espantos, que inicia con un gobernante bueno, Lázaro Cárdenas, para después seguir con presidentes regulares y malos y muy malos, como Díaz Ordaz, Echeverría y Salinas, para terminar con una caricatura, la del señor Calderón, con la que los pequeños podrán jugar a aquel clásico de “Ponle la cola al Burro” (Felipe no se enojará con la broma, supongo) y con la que los adultos podrán inspirarse antes de ir a comer para saber qué trago pedir como aperitivo, whisky, ron o tequila.

(ix) Me encantó esa columna de El Universal, en serio. Más allá de bromas, explica muy bien la esencia de los nuevos tiempos.

(x) Felicidades a El Universal por sus buenos trabajos. Si son capaces de ir a lo importante o inclusive a lo que podría no serlo pero que resulta de gran interés público, ¿por qué a veces se pierden no en frivolidades, que son respetables en la medida en que los medios no solo informan, sino entretienen, sino en verdaderas atrocidades como la de exhibir a un niño solo por ser hijo del próximo presidente de México y de su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller?

(xi) Un hombre de bien, como el licenciado Ealy Ortiz, tendría que disculparse. ¿Por qué no lo ha hecho?

(xii) El Universal borró la nota que indignó a mucha gente y dio una explicación acerca de su compromiso con la niñez, explicación a la que desgraciadamente le faltó lo mero principal: pedir u ofrecer disculpas y admitir con honestidad intelectual el error.

El arte de disculparse en 10 consejos

Entiendo que disculparse es muy difícil, por esa razón ofrezco 10 recetas para hacerlo tomadas de un sitio de internet, que a su vez las recogió de los trabajos de “reputados psicólogos, como Harriet Lerner”. Como se lee ahí, “si sigues al pie de la letra estos diez consejos, no habrá quien te niegue una excusa”. En El Universal tendrán que leerlos con cuidado:

(i) Corto y dulce

“Lo mejor es que no te extiendas en disculpas muy largas. Es pedante y nada necesario. Además, corres el riesgo de que la otra persona acabe enfadándose más. Un perdón directo y breve es dos veces bueno”. 

(ii) No hables de ti

“No te conviertas en el protagonista de tu pretexto. No intentes justificarte ni expresar tus sentimientos. Aquí el único protagonista es la persona ofendida”. 

(iii) No pidas que te perdonen

“Relacionado con lo anterior, está la necesidad de ser perdonado. Olvídate de decir ‘¿me perdonas?’ o ‘por favor, acepta mis disculpas’. No estás en condición de exigir nada, recuerda que quien ha fallado aquí eres tú. La parte dañada verá si le sirven tus excusas o no, y debes darle el tiempo que estime necesario. Si solicitas su exculpación, parecerá que solo te has disculpado para sentirte tú mejor”.

(iv) Di que te digan cómo arreglarlo

”Recuerda que la protagonista es la persona ofendida, y debes hacer que se sienta como tal. Si el perdón no va a buen puerto siempre tienes la opción de pedir que te digan cómo restaurar el daño causado. ‘¿Qué puedo hacer para corregirlo/remediarlo/compensarlo?’ es la frase mágica. Si te dice que no puedes hacer nada, no insistas, retírate”.

(v) Que sea de verdad

“Para pedir perdón de forma eficaz es necesario ser consciente de que se ha hecho un daño importante al otro. Hay que ponerse en su lugar e intentar sentir el dolor que está sintiendo la persona dañada”. 

(vi) Promete que no volverá a ocurrir

“Al sentido ‘perdón’ ha de sumarse un ‘no volverá a ocurrir’. La confianza y amor que tenía el otro en ti está dañado por lo que has hecho, y darle un mínimo de seguridad en el futuro le hará más fácil perdonarte”.

(vii) Nunca añadas un “pero”

“La parte afectada solo quiere escuchar una disculpa sincera, así que no intentes buscar explicación o excusas que minimicen el daño que has causado”.

(viii) Tampoco un “si”

“Ni ‘pero’, ni ‘si’. ‘Lo siento si te ha molestado’ o ‘perdona si sientes que fui desconsiderado...’ son un error total. Es como si estuvieras diciendo que para ti no es ofensivo lo que has hecho, pero como a la otra persona le ha molestado pues te disculpas. Tu perdón acabará pareciendo super falso”.

(ix) Muestra las palmas de las manos

“Adopta esta regla de oro del lenguaje no verbal: mostrar la palma de la mano mientras te explicas. Cuando queremos que el otro sepa que estamos siendo sinceros, debemos enseñarle las palmas, un gesto que será interpretado como sinceridad y franqueza”.

(x) Puedes llevar una ofrenda

“Si has ofendido a un compañero de trabajo no está de más disculparte con un desayuno. Si la lastimada ha sido tu pareja, siempre puedes comprarle unas flores”. ¿Y si las ofendidas son las personas que usan las redes sociales y la familia del presidente de México? La ofrenda puede ser algo tan simple como publicar en el medio que se equivocó un breve y sincero: “Nos disculpamos, fue un error”. Y ya.