sábado 15 de diciembre de 2018 | 03:58
Columnas

Final de sexenio: Indicadores del “Desastre Educativo”

@jcma23 vie 12 oct 2018 11:35
En esta ocasión, enfocaré el presente comentario hacia la apreciación de los resultados, traducidos en términos de indicadores, de las políticas públicas ejecutadas durante la administración pública federal que en unas semanas concluirá su gestión (periodo 2012-2018).
En esta ocasión, enfocaré el presente comentario hacia la apreciación de los resultados, traducidos en términos de indicadores, de las políticas públicas ejecutadas durante la administración pública federal que en unas semanas concluirá su gestión (periodo 2012-2018).
Foto propiedad de: Internet

Existen dos pistas para evaluar el desempeño del gobierno federal en materia de políticas educativas: 1) El análisis de los proyectos y programas educativos nacionales, puestos en marcha por primera vez durante esta gestión o que tuvieron continuidad, a partir de los resultados obtenidos en sexenios anteriores; y 2) El examen de los indicadores educativos principales, en términos de los resultados obtenidos en los ámbitos educativos más sensibles del sistema educativo nacional. En ambos casos, se podría colocar sobre “la báscula” (con un enfoque cualitativo o cuantitativo), tanto el desempeño de las políticas públicas educativas (donde hay responsables con nombres y apellidos) como la valoración del trabajo realizado por las instituciones educativas nacionales y estatales, en términos de sus atribuciones, propósitos y recursos en este campo clave de la vida nacional.

En esta ocasión, enfocaré el presente comentario hacia la apreciación de los resultados, traducidos en términos de indicadores, de las políticas públicas ejecutadas durante la administración pública federal que en unas semanas concluirá su gestión (periodo 2012-2018).

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), que es un organismo autónomo, señala en ese sentido, a través de su sitio oficial en Internet (1), que: “Por mandato constitucional, el Estado mexicano se compromete a ofrecer una educación obligatoria de calidad, lo cual implica, entre otros aspectos, que mediante el Sistema Educativo Nacional (SEN) se generen las condiciones necesarias para que la escuela realice su misión formadora, asegurando así que todos los alumnos logren aprendizajes básicos y pertinentes para su vida presente y futura que le permitan el máximo desarrollo de sus potencialidades a fin de convertirse en ciudadanos competentes y capaces de desempeñarse de manera exitosa en los ámbitos personal, familiar, laboral y social.” Así, uno de los indicadores principales “...consiste en hacer una valoración del cumplimiento del derecho a la educación desde el aprendizaje escolar y las competencias para la vida que alcanzan los alumnos al finalizar la educación básica e iniciar la educación media superior...”

Evaluación de los aprendizajes escolares:  En este contexto, el INEE se pregunta lo siguiente: “¿En qué medida los alumnos de educación básica alcanzan los aprendizajes clave pretendidos en el currículo nacional?”. Y así contesta específicamente, en relación con algunos de los rubros evaluados (cabe mencionar que no se evalúan todas las experiencias escolares de aprendizaje): “Los resultados de PISA 2015 muestran que, en el área de Ciencias, 47.8 por ciento de los alumnos de 15 años no contaban con los conocimientos y habilidades para desempeñar las tareas básicas, sin existir diferencias significativas en la desagregación por sexo (46.5 por ciento hombres y 49.1 por ciento mujeres)… En la competencia de Matemáticas más de la mitad de los estudiantes en el país obtuvo un desempeño bajo (56.6 por ciento). De las tres competencias, es en Lectura donde se presentó el menor porcentaje de estudiantes con bajo desempeño a nivel nacional, 41.7 por ciento.”

 

También, el propio INEE ha dado a conocer algunos otros datos sobre el mismo rubro de los aprendizajes escolares. Por ejemplo: “Porcentaje de estudiantes que obtienen el nivel de logro educativo insuficiente en los campos formativos evaluados en las pruebas de ELSEN-Planea (2015)”... “En el país más de 60 por ciento de los alumnos que están por finalizar el nivel educativo de Primaria (60.5 por ciento) y Secundaria (65.4 por ciento) se ubican en el nivel I de logro educativo (insuficiente) en Matemáticas, mientras que, en el campo formativo de Lenguaje y Comunicación, 49.5 por ciento de los estudiantes de 6° de Primaria y 29.4 por ciento de los de 3° de Secundaria se encuentran en este nivel. En el análisis por tipo de escuela, 7 de cada 10 alumnos de las Escuelas Primarias Comunitarias (67.9 y 69.2 por ciento), y 8 de cada 10 de las (Escuelas) Indígenas (80 y 83.3 por ciento) se encuentran en el nivel I (el más bajo) de logro educativo en Lenguaje y Comunicación, y Matemáticas, (respectivamente) en tanto que es menor la proporción en las Escuelas Primarias Generales públicas (51.6 por ciento y 62.8 por ciento, respectivamente). En Educación Secundaria, las escuelas generales (27.9 por ciento) y técnicas (29.4 por ciento) tienen porcentajes menores de alumnos en este nivel (insuficiente) que las telesecundarias (40.6 por ciento) y comunitarias (43.6 por ciento) en Lenguaje y Comunicación. En Matemáticas los tipos de escuela técnica pública (70.0 por ciento) y comunitarias (84.4 por ciento) presentan proporciones mayores de alumnos que las generales públicas (67.0 por ciento), en tanto que en una prueba de significancia no se encontró diferencia entre esta última y las telesecundarias (66.3 por ciento).”

¿Qué significan estos resultados educativos obtenidos recientemente? ¿Qué podríamos concluir en torno a los productos obtenidos, en términos de políticas públicas, sobre el logro educativo de los alumnos en lo que se conoce como “aprendizajes básicos”? Independientemente de los resultados obtenidos en estos rubros durante los sexenios anteriores, considero que las cuentas que nos entregan los servidores públicos actuales de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y de los gobiernos estatales, por sí mismas y hoy por hoy, no son favorables.

Y ésta es apenas una muestra de los indicadores educativos más sensibles o principales (los aprendizajes escolares), sobre los cuales la sociedad está sumamente preocupada (la fenomenología del “desastre educativo”), pero también podrían tomarse como referencias otros indicadores claves en el “funcionamiento del Sistema Educativo”: Porcentajes de abandono escolar en Educación Secundaria, Media Superior y Superior; porcentajes de cobertura educativa en Educación Preescolar, Media Superior y Superior; porcentaje de la población en situación de rezago educativo (personas mayores de 15 años analfabetas o sin concluir la Educación Primaria o Secundaria) con respecto al total de la población o en referencia con la población económicamente activa; cifras sobre el financiamiento a la educación; salarios de maestros y directivos escolares; acciones de combate al analfabetismo y resultados; datos sobre la evaluación de docentes y directivos de la educación obligatoria, entre otros ámbitos e indicadores sobresalientes.

No podría asegurar, categóricamente, que el estado del “desastre educativo”, mismo que está por entregarse al próximo gobierno federal (2018-2024), sea responsabilidad total del presidente Peña Nieto, ni de los tres secretarios de la SEP (Chuayffet-Nuño-Granados), que asumieron la dirección nacional de la educación durante los últimos seis años, sin embargo, es conveniente que todos ellos rindan cuentas claras acerca de lo que hicieron o dejaron de hacer, porque es probable que existan responsabilidades públicas tanto por obra como por omisión. ¿Qué se dejó de hacer, por ejemplo, cuando el ex secretario Nuño dedicó más de mil millones de pesos para “publicitar” el llamado “nuevo Modelo Educativo”, al margen de lo autorizado? ¿Cuánto gastó de más la SEP y el INEE para evaluar obsesivamente a los docentes y directivos escolares de la educación obligatoria, sin acompañar dicha acción con programas robustos y pertinentes en el campo de la profesionalización y la formación continua de las figuras educativas? ¿En qué condiciones se encuentran las instituciones nacionales y regionales encargadas de la formación profesional de docentes y directivos de la educación básica (Escuelas Normales y UPN), en términos de docencia, investigación y difusión? ¿Por qué hasta la fecha no existe una institución nacional especializada en la preparación profesional de docentes y directivos escolares en Educación Media Superior?

En fin, llegamos al final del sexenio y aún no contamos con un estudio integrador o amplio sobre la gestión educativa nacional del sexenio, que nos muestre un eventual balance necesario sobre los logros o pendientes de la administración pública federal saliente; y menos aún con un estudio serio, completo, documentado, acerca de los retos que enfrentará el gobierno federal que tomará posesión a partir del 1 de diciembre próximo. ¿Qué es lo que habrá de “transformar” el nuevo régimen de la “Cuarta Transformación”?

Fuente consultada:

(1) http://www.inee.edu.mx/indicadores_/index.html, ver sección resultados educativos.

 

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