domingo 21 de octubre de 2018 | 12:58
Columnas

¡Nos lleva el tren! Manuel Velasco: “el Sheinbaum” del presidente López Obrador

@maloguzmanvero jue 11 oct 2018 10:06
Demasiada responsabilidad darle el Tren Maya a alguien más priista-verdista que moreno; veremos en qué termina el show del esposo de Anahí
Demasiada responsabilidad darle el Tren Maya a alguien más priista-verdista que moreno; veremos en qué termina el show del esposo de Anahí
Foto propiedad de: Internet


“¿Qué es en el fondo actuar, sino mentir? ¿Y qué es actuar bien, sino mentir convenciendo?”. Sir Lawrence Olivier

Le entrega el papel estelar

La izquierda izquierda, lo que se dice la verdadera izquierda política en México, sigue sin obtener un papel estelar en la trama que será el gobierno-gabinete de AMLO.

Salvo por Taibo II al frente del FCE —que no es mucho decir, o quizá demasiado decir...— quienes han conformado cabeza y brazos de la auténtica lucha de Morena, simplemente no figuran en la obra. En cambio, al ofrecerle a Manuel Velasco dirigir el proyecto del Tren Maya, AMLO le cede su sexenio a dicho priista-verdista. Papel principal en la gran obra pejista al esposo de una mujer de la farándula, Anahí, con la que por cierto ya ha posado para la impresentable revista ¡Hola!

Como en su momento lo hizo al frente del gobierno del DF, al otorgarle a Claudia Sheinbaum la coordinación de la construcción de los segundos pisos del periférico de la Ciudad de México, ahora el presidente electo se dispone a concederle el rol de encabezar el principal proyecto de obra pública al gobernador saliente de Chiapas. Con una diferencia: Sheinbaum es una mujer seria que no aparecería en revistas del corazón, o no por su propio gusto.

Lo cierto es que Velasco audicionó primero para otros papeles. Que si para medio ambiente en reemplazo de Josefa Ortiz González Blanco; que si de rol secundario —aunque disputando poder y cercanía con el presidente— al lado de Alfonso Romo en Palacio Nacional; que si de senador sustituto en sustitución del senador electo, sustituto del gobernador electo con licencia, sustituido por un senador electo, que es él mismo...

Este último papel de varias veces sustituto de sí mismo, aunque sí se lo llevó, no podrá desempeñarlo porque, como bien señala el destacado jurista Javier Quijano, lo único legal de toda esta enredada historia es que no puede volver al Senado porque renunció a ese cargo al continuar con su gestión al frente del gobierno de Chiapas.

El acto principal

Contrario a lo que podría suponerse, para Andrés Manuel, la escena central de este proyecto de nación se llama Tren Maya y no NAICM. Se tratará de la obra estrella de la administración lopezobradorista; el único plan sexenal cuyo desarrollo sucederá “sí o sí”.

Como en todo proyecto administrativo gubernamental, existe siempre una oportunidad y un riesgo. No obstante, e independientemente de las capacidades de Manuel Velasco para gestionar todo lo que conlleva este mayúsculo reto, de acuerdo a las reacciones de distintos ámbitos —particularmente del sector turístico— las expectativas no son buenas.

Si bien el tren de 1,500 kilómetros despertó interés del sector empresarial, se vislumbran serios problemas en cuanto a su financiamiento, particularmente al prever el uso de recursos públicos. Además, no habría que subestimar y olvidar tan pronto los retos a los que se enfrentó (enfrenta) el gobierno saliente por lo que al rechazo por parte de la comunidades locales y grupos ambientalistas se refiere. La zona por la que el tren transitará es altamente habitada por ejidatarios y poblaciones indígenas con las que habrá que negociar.

La construcción del NAICM es magnífico ejemplo de cómo la trama se puede complicar y mucho. ¿O no? Habría que preguntarle hoy mismo a Jiménez Espriú qué vio y escuchó durante su recorrido por las zonas de Texcoco donde se construye el aeropuerto.

¿Final feliz?

De esta historia, Manuel Velasco saldrá en hombros y con un grupo político palmeando un encore por su actuación, o en ruinas y empujando el ataúd del sexenio pejista.

Ojalá el desenlace, para la sociedad mexicana, no sea desastroso. Porque en este show reembolso por las entradas —lo que se dice reembolso—, no habrá.